Cáncer de próstata

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Tratamiento

Las alternativas para el tratamiento del cáncer de próstata dependen de varios factores, tales como la rapidez de crecimiento del cáncer, la extensión de su diseminación, el estado general de salud y las ventajas y posibles efectos secundarios del tratamiento.

Un tratamiento inmediato puede no ser necesario

Los hombres a quienes se diagnostica cáncer de próstata en etapa muy temprana pueden no requerir tratamiento de inmediato. Algunos hombres posiblemente nunca necesiten recibir tratamiento, pues los médicos a veces recomiendan que, en su lugar, se mantenga una vigilancia activa.

En la vigilancia activa, el seguimiento médico consiste en hacer análisis de sangre a intervalos regulares, exámenes de tacto rectal y posiblemente biopsias para controlar el cáncer. Si los exámenes revelan que el cáncer avanza, se puede optar por un tratamiento para el cáncer de próstata, tal como la cirugía o la radiación.

La vigilancia activa puede ser una alternativa para aquel cáncer de próstata que no ocasiona síntomas, se espera que crezca muy lentamente y está confinado a una pequeña zona de la próstata. La vigilancia activa también puede considerarse en hombres que padecen otra enfermedad grave o son de edad avanzada, porque eso dificulta más el tratamiento para el cáncer.

La vigilancia activa conlleva el riesgo de que el cáncer crezca y se disemine entre una revisión y otra, lo que podría reducir la probabilidad de curación.

Radioterapia

La radioterapia utiliza energía muy potente para eliminar las células cancerosas. La radioterapia para el cáncer de próstata puede administrarse de dos maneras:

  • Radiación administrada desde el exterior del cuerpo (radiación con rayo externo). En la radioterapia con rayo externo, el paciente se recuesta sobre una mesa mientras una máquina se mueve alrededor de su cuerpo, dirigiendo energía muy potente hacia el cáncer de próstata. El paciente normalmente recibe los tratamientos externos cinco días por semana, durante varias semanas. La radioterapia con rayo externo administra la radiación a través de rayos X o de protones.
  • Radiación administrada desde el interior del cuerpo (braquiterapia). La braquiterapia implica la colocación de muchas semillas radioactivas del tamaño de un arroz dentro del tejido prostático. Las semillas radioactivas administran una dosis baja de radiación durante un período prolongado de tiempo. El médico implanta las semillas radioactivas en la próstata con una aguja guiada por imágenes ecográficas. En última instancia, las semillas implantadas dejan de administrar radiación, sin que sea necesario extraerlas.

Los efectos secundarios de la radioterapia pueden incluir dolor al orinar, micción frecuente y urgencia para orinar; además de síntomas rectales, tales como heces blandas o dolor al defecar. De igual manera, existe la posibilidad de presentar disfunción eréctil.

Terapia hormonal

La terapia hormonal consiste en un tratamiento que impide al cuerpo producir la hormona masculina testosterona. Las células del cáncer de próstata dependen de la testosterona para su reproducción, y la supresión de la provisión hormonal puede eliminar a las células cancerosas u obligarlas a reproducirse más lentamente. La terapia hormonal incluye las siguientes alternativas:

  • Medicamentos que impiden al cuerpo producir testosterona. Los medicamentos conocidos como agonistas de la hormona liberadora de la hormona luteinizante (LH-RH) impiden que los testículos reciban mensajes para producir testosterona. Los fármacos que normalmente se utilizan en este tipo de terapia hormonal incluyen la leuprolida (Lupron, Eligard), la goserelina (Zoladex), la triptorelina (Trelstar) y la histrelina (Vantas).
  • Medicamentos que impiden a la testosterona llegar a las células cancerosas. Los medicamentos conocidos como antagonistas androgénicos impiden a la testosterona llegar a las células cancerosas. Entre los ejemplos de estos medicamentos están la bicalutamida (Casodex), la flutamida y la nilutamida (Nilandron). Estos fármacos normalmente se administran con un agonista de la hormona liberadora de la hormona luteinizante, o antes de iniciar la terapia con un agonista de la LH-RH.
  • Cirugía para extirpar los testículos (orquidectomía). La extirpación de los testículos disminuye los niveles corporales de testosterona. La eficacia de la orquidectomía para reducir los niveles de testosterona es similar a la de la terapia hormonal, pero la diferencia radica en que la orquidectomía es capaz de hacerlo con mayor rapidez.

La terapia hormonal se emplea en los hombres con cáncer de próstata avanzado, a fin de reducir el tamaño y crecimiento del tumor. En los hombres con cáncer de próstata en etapa inicial, también se podría utilizar la terapia hormonal para reducir el tamaño de los tumores antes de administrarles radioterapia, porque eso puede hacer más exitosa la radioterapia.

La terapia hormonal se emplea a veces después de la cirugía o de la radioterapia para lentificar el crecimiento de cualquier célula cancerosa que pudiese haber quedado.

Los efectos secundarios de la terapia hormonal posiblemente incluyen disfunción eréctil, sofocos, pérdida de masa ósea, menos deseo sexual y ganancia de peso.

Cirugía para extirpar la próstata

La cirugía para el cáncer de próstata implica extraer la glándula prostática (prostatectomía radical), un poco de tejido circundante y algunos ganglios linfáticos. El procedimiento de la prostatectomía radical puede realizarse de las siguientes maneras:

  • Utilización de un robot para ayudar con la cirugía. En la laparoscopía robótica, los instrumentos se adjuntan a un dispositivo mecánico (robot). El cirujano se sienta en la consola y mediante controles manuales guía al robot en la movilización de los instrumentos. Realizar la laparoscopía con un robot permite al cirujano mover los instrumentos quirúrgicos con mayor precisión que con la cirugía laparoscópica tradicional.
  • Hacer una incisión en el abdomen. En la cirugía retropúbica, se extrae la glándula prostática a través de una incisión en la parte inferior del abdomen. Comparada frente a otros tipos de cirugía prostática, la operación retropúbica, conlleva menos riesgo de daños nerviosos que pueden conducir a problemas para controlar la vejiga y con las erecciones.
  • Hacer una incisión entre el ano y el escroto. La cirugía perineal implica hacer una incisión entre el ano y el escroto a fin de ingresar a la próstata. A pesar de que la recuperación de la cirugía pueda ser más rápida, el método perineal hace más difícil extirpar los ganglios linfáticos aledaños y evitar daños nerviosos.
  • Prostatectomía laparoscópica. En la prostatectomía laparoscópica radical, el médico hace unas pequeñas incisiones en el abdomen y opera con la ayuda de una sonda larga y fina que contiene una pequeña cámara en un extremo (laparoscopio). Este tipo de cirugía ya no es común en Estados Unidos para el cáncer de próstata.

Consulte con el médico sobre el mejor tipo de cirugía para su situación en particular.

La prostatectomía radical conlleva el riesgo de sufrir incontinencia urinaria y disfunción eréctil. Solicite al médico que le explique los riesgos según su situación particular, tipo de procedimiento elegido, edad, constitución corporal y salud general.

Congelación del tejido prostático

La criocirugía o crioablación implica congelar el tejido con el fin de eliminar las células cancerosas. La criocirugía para el cáncer de próstata se realiza mediante la introducción de unas agujas pequeñas en la próstata, bajo la guía de imágenes ecográficas. Luego se coloca un gas muy frío en las agujas para ocasionar la congelación del tejido aledaño, y después se coloca un segundo gas en las agujas para recalentar el tejido. Estos ciclos de congelación y descongelación eliminan a las células cancerosas, pero también a un poco de tejido sano circundante.

Los primeros intentos realizados con la criocirugía para el cáncer de próstata derivaron en altas tasas de complicaciones y en efectos secundarios inaceptables; sin embargo, las nuevas tecnologías han reducido las tasas de complicaciones, han mejorado el control del cáncer y han logrado que el proceso sea más fácil de tolerar. La criocirugía puede ser una alternativa para quienes no tuvieron éxito con la radioterapia.

Calentamiento del tejido prostático mediante ultrasonido

El tratamiento con ultrasonido enfocado de alta intensidad emplea poderosas ondas de sonido para calentar el tejido prostático, lo que ocasiona la muerte de las células cancerosas. El ultrasonido enfocado de alta intensidad se realiza mediante la inserción de una pequeña sonda en el recto. La sonda enfoca la energía del ultrasonido sobre puntos precisos de la próstata. Los tratamientos de ultrasonido enfocado de alta intensidad actualmente están disponibles en Estados Unidos solamente a través de ensayos clínicos.

Quimioterapia

La quimioterapia utiliza fármacos para eliminar a las células que se reproducen rápidamente, entre ellas las células cancerosas. La quimioterapia puede administrarse por vía intravenosa en una vena del brazo, por vía oral con pastillas o de ambas maneras.

La quimioterapia puede ser una alternativa de tratamiento para los hombres con cáncer de próstata diseminado a otras zonas distantes del cuerpo. La quimioterapia puede también ser una alternativa para el cáncer que no responde a la terapia hormonal.

Existen varios fármacos nuevos para quimioterapia que han recibido autorización para el tratamiento del cáncer de próstata progresivo y metastásico.

Inmunoterapia

Se ha desarrollado una forma de inmunoterapia para tratar el cáncer de próstata avanzado y recurrente (Provenge). En este tratamiento se extraen las propias células inmunológicas del paciente a fin de manipularlas genéticamente para combatir el cáncer de próstata, y luego se las devuelve por vía intravenosa. Algunos hombres responden a esta terapia, mostrando un poco de mejoría en el cáncer; pero el tratamiento es caro y requiere de muchas visitas.