Cáncer de próstata

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Diagnóstico

Detección del cáncer de próstata

Existe controversia respecto a realizar exámenes para cáncer de próstata en hombres sanos que no presentan síntomas. Las organizaciones médicas todavía no se ponen de acuerdo en el tema de la detección ni en si aporta o no ventajas.

Algunas organizaciones médicas recomiendan a los hombres considerar la detección para cáncer de próstata entre los 50 y 60 años, o antes en caso de tener factores de riesgo. Otras organizaciones, en cambio, aconsejan no someterse a la detección.

Consulte con el médico respecto a su situación personal y sobre las ventajas y riesgos de la detección para cáncer de próstata, pues juntos pueden decidir si ésta es adecuada para usted.

Los exámenes para detección de la próstata pueden incluir lo siguiente:

  1. Examen de tacto rectal. En el examen de tacto rectal, el médico introduce un dedo enguantado y lubricado dentro del ano para examinar la próstata, localizada junto al recto. Si el médico descubre alguna anomalía en la textura, forma o tamaño de la glándula, posiblemente sea necesario realizar otros exámenes.
  2. Examen del antígeno prostático específico (PSA, por sus siglas en inglés). Se extrae una muestra de sangre de una vena del brazo para analizar el antígeno prostático específico o PSA, sustancia producida naturalmente por la glándula prostática. Si bien es normal la presencia de una pequeña cantidad del PSA en el torrente sanguíneo, un nivel elevado podría ser indicativo de infección, inflamación o agrandamiento de la próstata, o de cáncer.

Los análisis del PSA, combinados con el examen de tacto rectal, permiten identificar el cáncer de próstata en sus primeras etapas; sin embargo, los estudios no coinciden respecto a si estos análisis reducen el riesgo de fallecer por cáncer de próstata. Por ello, existe controversia alrededor del tema de la detección del cáncer de próstata.

Diagnóstico del cáncer de próstata

Cuando se detecta alguna anomalía en el examen de tacto rectal o en el antígeno prostático específico, el médico posiblemente recomiende otros análisis para determinar la presencia de cáncer de próstata, entre ellos:

  1. Ecografía. Cuando los resultados obtenidos en otros análisis plantean inquietudes, el médico puede recurrir a la ecografía endorrectal para evaluar más a fondo la próstata. Este examen se realiza con una sonda pequeña, aproximadamente del mismo tamaño y forma de un cigarro, que se introduce por el ano del paciente. La sonda utiliza ondas de sonido para producir imágenes de la glándula prostática.
  2. Recolección de una muestra de tejido prostático. Si los resultados de los primeros exámenes sugieren la presencia de cáncer de próstata, el médico puede recomendar un procedimiento para recoger una muestra de las células prostáticas (biopsia de la próstata). La biopsia de la próstata generalmente se realiza con una aguja fina que se introduce dentro de la próstata para recoger tejido. Esa muestra de tejido luego se analiza en el laboratorio para determinar si contiene células cancerosas.

Determinación de la agresividad del cáncer de próstata

Cuando la biopsia confirma la presencia de cáncer de próstata, el siguiente paso es establecer el nivel de agresividad (grado) de las células cancerosas. Para ello, un patólogo examina en el laboratorio la muestra del cáncer a fin de determinar cuánto difieren las células cancerosas de las sanas. Un grado alto indica la presencia de un cáncer más agresivo y con mayor probabilidad de diseminación rápida.

La escala más común que se utiliza para evaluar el grado del cáncer de próstata se conoce como puntaje de Gleason. Dicha puntuación combina dos cifras, y puede oscilar desde el número 2 (cáncer no agresivo) al 10 (cáncer muy agresivo).

Determinar la diseminación del cáncer

Una vez que se diagnostica cáncer de próstata, el médico se esmera por determinar la extensión (etapa) del mismo. Si el médico sospecha que el cáncer pudo diseminarse más allá de la próstata, posiblemente recomiende realizar estudios por imágenes, tales como:

  • Gammagrafía ósea
  • Ecografía
  • Tomografía computarizada (TC o TAC)
  • Imágenes de resonancia magnética (IRM)
  • Tomografía por emisión de positrones (PET)

No es necesario realizar todos los exámenes en la misma persona, sino que el médico determina cuáles son los mejores estudios para cada caso en particular.

Una vez completados los exámenes, el médico asigna una etapa al cáncer, lo que ayuda a determinar las alternativas de tratamiento. Las etapas del cáncer de próstata son las siguientes:

  1. Etapa I. Esta etapa significa que el cáncer está empezando y se encuentra confinado a una pequeña zona de la próstata. Al examinar las células cancerosas bajo el microscopio, no se las considera agresivas.
  2. Etapa II. El cáncer que se encuentra en esta etapa posiblemente aún sea pequeño, pero al observar las células cancerosas bajo el microscopio, se las puede considerar agresivas. Asimismo, existe la posibilidad de que el cáncer en etapa II también sea más grande y se haya extendido lo suficiente para abarcar ambos lados de la glándula prostática.
  3. Etapa III. El cáncer en esta etapa se ha diseminado más allá de la próstata, hacia las vesículas seminales u otros tejidos aledaños.
  4. Etapa IV. Esta etapa implica que el cáncer ha avanzado hasta los órganos vecinos, como la vejiga, o se ha diseminado a los ganglios linfáticos, huesos, pulmones u otros órganos.