Diagnóstico

Durante el examen físico, el proveedor de atención médica podría presionar la cadera y los glúteos para encontrar el origen del dolor. Al mover las piernas en diferentes posiciones se ejerce una presión leve sobre las articulaciones sacroilíacas.

Pruebas de diagnóstico por imágenes

Una radiografía de la pelvis puede mostrar signos de daño en la articulación sacroilíaca. Una resonancia magnética puede mostrar si el daño es consecuencia de la espondilitis anquilosante.

Inyección de anestésicos

Si el uso de un medicamento anestésico en la articulación sacroilíaca detiene el dolor, es probable que el problema se encuentre en esa articulación.

Tratamiento

El tratamiento depende de los síntomas y la causa de la sacroilitis. Los ejercicios de estiramiento y fortalecimiento y los analgésicos antiinflamatorios no esteroides que puedes obtener sin receta médica a menudo son los primeros tratamientos que se utilizan.

Medicamentos

Según la causa del dolor, estos pueden incluir los siguientes:

  • Analgésicos. Los analgésicos antiinflamatorios no esteroides de venta sin receta médica incluyen ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros) y naproxeno sódico (Aleve). Si no te brindan el alivio suficiente, un proveedor de atención médica puede recetar un analgésico más fuerte.
  • Relajantes musculares. Los medicamentos como la ciclobenzaprina (Amrix) pueden ayudar a reducir los espasmos musculares que suelen ser característicos de la sacroilitis.
  • Medicamentos biológicos. Los medicamentos biológicos tratan muchas afecciones autoinmunes. Los inhibidores de la interleucina-17 incluyen el secukinumab (Cosentyx) y el ixekizumab (Taltz). Los inhibidores del factor de necrosis tumoral incluyen el etanercept (Enbrel), el adalimumab (Humira), el infliximab (Remicade) y el golimumab (Simponi).

    Ambos tipos de medicamentos biológicos se utilizan para aliviar la sacroilitis.

  • Medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad. Los medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad son medicamentos que disminuyen la hinchazón o inflamación y el dolor. Algunos se dirigen a una enzima denominada quinasa Janus y la bloquean. Los inhibidores de las quinasas Janus incluyen el tofacitinib (Xeljanz) y el upadacitinib (Rinvoq).

Terapia

Un proveedor de atención médica, como un fisioterapeuta, puede enseñarte ejercicios de estiramiento y amplitud de movimiento. Estos ejercicios están diseñados para aliviar el dolor y mantener la región lumbar y las caderas más flexibles. Los ejercicios de estiramiento te ayudan a proteger las articulaciones y mejorar la postura.

Cirugías y otros procedimientos

Si otros métodos no alivian el dolor, el proveedor de atención médica podría sugerir lo siguiente:

  • Inyecciones en la articulación. Los corticoides pueden administrarse en la articulación para reducir la hinchazón y el dolor. Solo pueden darte unas pocas inyecciones en las articulaciones por año, ya que los esteroides pueden debilitar los huesos y los tendones cercanos.
  • Denervación por radiofrecuencia. La energía de la radiofrecuencia puede dañar o destruir el nervio que causa el dolor.
  • Estimulación eléctrica. Implantar un estimulador eléctrico en la parte inferior de la columna vertebral podría ayudar a reducir el dolor causado por la sacroilitis.
  • Fusión de la articulación. Si bien es muy raro que se realice una cirugía para tratar la sacroilitis, la fusión de dos huesos con un elemento metálico puede, en ocasiones, aliviar el dolor producido por esta enfermedad.

Estilo de vida y remedios caseros

Los tratamientos caseros para el dolor producido por la sacroilitis incluyen los siguientes:

  • Analgésicos que puedes comprar sin una receta médica. Los medicamentos como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros) y el acetaminofén (Tylenol u otros) pueden ayudar a aliviar el dolor causado por la sacroilitis. Algunos de estos medicamentos pueden causar molestias estomacales o problemas renales o hepáticos.
  • Descanso. Cambiar o dejar de hacer las actividades que empeoran el dolor podría ayudarte. Es importante tener una postura adecuada.
  • Hielo y calor. Alternar entre el hielo y el calor podría ayudar a aliviar el dolor de la sacroilitis.

Preparación para la consulta

Puedes comenzar por consultar a tu proveedor principal de atención médica. Es posible que te remitan a un especialista en huesos y articulaciones, que se conoce como reumatólogo, o a un cirujano ortopédico.

Qué puedes hacer

Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. Alguien que te acompañe puede ayudarte a recordar la información que recibes.

Prepara una lista de lo siguiente:

  • Tus síntomas y cuándo comenzaron.
  • Información clave, incluidos los cambios recientes en tu vida y si algún familiar de primer grado ha tenido síntomas como los tuyos.
  • Todos los medicamentos, vitaminas u otros suplementos que tomes y las dosis.
  • Preguntas para hacerle al proveedor de atención médica.

Si tienes sacroilitis, estas son las preguntas que puedes hacer:

  • ¿Cuál puede ser la causa de mis síntomas?
  • ¿Cuáles son otras causas posibles?
  • ¿Qué pruebas necesito hacerme?
  • ¿Es probable que mi afección sea temporal o crónica?
  • ¿Cuál es el mejor tratamiento?
  • ¿Cómo puedo controlar esta afección con mis otras enfermedades?
  • ¿Hay alguna restricción que deba seguir?
  • ¿Debería consultar a un especialista?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomienda?

Haz otras preguntas que tengas.

Qué esperar del médico

El proveedor de atención médica podría hacerte preguntas, como las siguientes:

  • ¿Fueron los síntomas continuos u ocasionales?
  • ¿Dónde se ubica exactamente el dolor? ¿Cuál es la intensidad?
  • ¿Hay algo que alivie el dolor? ¿Hay algo que lo empeore?