Después de hacer ejercicio, toma unos minutos para disfrutar de qué bien te sientes. Reflexiona sobre lo que acabas de lograr. Este tipo de recompensa interna puede ayudarte a comprometerte a largo plazo con la práctica regular del ejercicio. Las recompensas externas también ayudan. Cuando alcances un objetivo a largo plazo, regálate un par de tenis nuevos o unas canciones nuevas para disfrutar mientras te ejercitas.