Alimentación durante el tratamiento contra el cáncer: consejos para que los alimentos sean más sabrosos
Tal vez el cáncer o el tratamiento contra esta enfermedad haya cambiado su sentido del gusto o del olfato. Tal vez parezca que los alimentos no tienen sabor o que tienen un sabor demasiado dulce, salado, amargo o metálico. A menudo, estos cambios son temporales y pueden mejorar con el tiempo. En ocasiones, dichos cambios duran mucho tiempo.
Puede hacer algunas cosas para ayudar a que los alimentos sepan y huelan mejor. Este artículo proporciona sugerencias para seleccionar y preparar alimentos. Use estos consejos para experimentar con combinaciones distintas de sabor a fin de encontrar lo que más le guste.
Nota: Si tiene dolor en la boca o dolor de garganta, evite los alimentos picantes y ácidos. Estos pueden irritar la boca o la garganta.
Si los alimentos están insípidos
Si los alimentos que consume normalmente parecen insípidos, estas recomendaciones pueden ayudarle a resaltar el sabor y el olor.
- Pruebe salsas y adobos. Podría usar salsa barbacoa, kétchup, mostaza, salsa de soja o salsa teriyaki. Añada vinagre, adobos, especias o plantas aromáticas.
- Dé sabor a los alimentos agregándoles trozos de tocino, pimientos picantes o suaves picados, cebollas picadas, tiras de jamón, frutos secos o queso.
- Si su dieta lo permite, añada azúcar o jarabe a los alimentos. En lugar de usar azúcar blanco, añada algo que tenga más sabor. Por ejemplo, azúcar moreno, jarabe de arce, miel, canela, dátiles o pasas.
- Si la dieta se lo permite, añada sal a los alimentos o consuma alimentos salados. Por ejemplo, embutidos, queso para untar y papas fritas.
- Pruebe alimentos ácidos, como naranjas, limonada, pudín de limón, sorbete o encurtidos.
Si siente la comida demasiado dulce
Si algunos alimentos tienen un sabor demasiado dulce, siga estas recomendaciones para reducir el dulzor.
- Agregue un poco de sal o de jugo de limón.
- Agregue yogur natural, leche agria, café instantáneo en polvo o leche adicional a los batidos, a las mezclas de bebidas instantáneas o a las bebidas nutricionales ya preparadas.
- Añada frutos secos o frutas frescas al helado.
- Si el jarabe, la mermelada o el azúcar son muy dulces, agregue mantequilla, margarina, mantequilla de maní u otra mantequilla de frutos secos al cereal cocido, a las tostadas o a los panqueques.
Pruebe comidas menos dulces:
- Tome bebidas como jugos diluidos de fruta, leche, leche agria, limonada, ginger ale o bebidas deportivas.
- Elija postres y refrigerios que no sean tan dulces, como yogur, natilla, pastel de calabaza, frutas, compotas, frutas con queso cottage, crumble de frutas, donas sin relleno o galletas saladas estilo graham.
- En lugar de refrigerios dulces, elija algunos ácidos, salados o picantes. Algunos ejemplos son el queso cottage, el queso, la mantequilla de maní, los huevos rellenos, las galletas saladas, las papas fritas, los frutos secos o las frutas.
Si siente la comida demasiado salada
Si siente que la comida está demasiado salada, añadir un poco de azúcar puede reducir lo salado. Hágalo si la dieta se lo permite. Cocine sin agregar sal ni especias que contengan sal. Pruebe alimentos simples, de sabor suave.
Si la carne de res no tiene buen sabor
Si ciertas carnes de res no tienen buen sabor, aunque estén frescas y bien cocidas, remplácelas por otras fuentes de proteína.
- Frijoles (alubias, porotos).
- Queso y otros lácteos.
- Huevos.
- Frutos secos y mantequillas de frutos secos.
- Otras carnes, como pescado y carne de aves.
- Guisantes.
- Semillas.
- Tofu.
Otras maneras de darle mejor sabor a la carne son las siguientes:
- Pruebe la carne preparada en combinación con otros alimentos, como chile, lasaña, salsa para espagueti, cazuelas, estofados o sopas sustanciosas.
- Pruebe agregar salsas, kétchup y otras especias, que pueden mejorar el sabor.
- Intente marinar las carnes, como el pollo o el pescado, en salsa de soja, jugos de frutas dulces, vino o aderezos estilo italiano.
- Pruebe alimentos ricos en proteína que sepan mejor estando fríos o a temperatura ambiente. Algunos ejemplos son los platos con queso o con queso cottage; las ensaladas de macarrones con camarones, jamón o queso; la ensalada de atún, de huevo, de jamón o de pollo; los sándwiches de carne o de carne enlatada; o el salmón frío.
Sugerencias generales
Estas sugerencias también pueden ayudar a mejorar el sabor y el olor de los alimentos.
- Para eliminar el mal sabor en la boca, beba con frecuencia líquidos o use goma de mascar, mentas o caramelos.
- Si el agua no tiene buen sabor, agregue rodajas de limón, lima o pepino para darle sabor. También puede usar un sobre de saborizante para agua, un líquido saborizante o un infusor de frutas. Intente beber de un vaso de vidrio en lugar de uno de plástico o de metal.
- Para reducir el sabor amargo o metálico, use utensilios plásticos para comer.
- Si el olor le molesta, pruebe con comidas frías o que estén a temperatura ambiente. Las comidas calientes emiten un olor más fuerte que las frías. Encienda los extractores de la cocina y cubra los alimentos mientras cocina.
- Consulte con un odontólogo para asegurarse de que no hay afecciones dentales o de la boca que causan los cambios en el sabor o en el olor. Mantenga limpia la boca. Pregunte al equipo de atención médica qué puede hacer para cuidar de su boca.
- Consulte con el profesional de atención médica para saber si los cambios en el sabor podrían estar relacionados con los medicamentos que toma. No deje de tomar medicamentos a menos que se lo indique el profesional de atención médica.
Si estas medidas no le ayudan o si empieza a bajar de peso, hable con el profesional de atención médica o con un dietista diplomado.