Rabietas en niños pequeños: Cómo mantener la paz

Las rabietas son una parte normal del crecimiento. Un especialista de la Mayo Clinic explica cómo responder a las rabietas — y qué puedes hacer para prevenirlas.

Escrito por personal de Mayo Clinic

Estás de compras con un bebé que apenas comenzó a caminar en una tienda departamental muy atareada. El bebé ha estado viendo un juguete que no le piensas comprar. De pronto, estás en medio de una rabieta impresionante. Todos te están mirando.

¿Cuál es la mejor respuesta? ¿Por qué ocurren estos colapsos emocionales? Y, ¿cómo puedes prevenirlos? Considera estos consejos en caso de rabietas.

¿Por qué pasan las rabietas?

Una rabieta es la expresión de la frustración de tu hijo pequeño ante los retos del momento. Quizá tu hijo tiene problemas para solucionar algo o completar una tarea específica. Tal vez tu hijo no tiene el vocabulario o no puede encontrar las palabras para expresar sus sentimientos. La frustración puede desencadenar la ira — resultando en una rabieta.

Si tu hijo tiene sed, hambre o está cansado es posible que su umbral para la frustración sea menor — y es más probable que haga una rabieta.

¿Los niños pequeños hacen rabietas a propósito?

Los niños pequeños no planean frustrar o avergonzar a sus padres. Para la mayoría de los niños pequeños, las rabietas son una forma de expresar frustración. Para los niños mayores, las rabietas pueden ser un comportamiento aprendido. Si recompensas las rabietas con algo que tu hijo quiere —o permites que tu hijo se salga con la suya al hacer una rabieta — es probable que continúe haciéndolas.

¿Pueden evitarse las rabietas?

Puede que no exista una solución infalible para prevenir las rabietas, pero hay muchas cosas que puedes hacer para fomentar el buen comportamiento, incluso en los niños más pequeños.

Por ejemplo:

  • Ser consistente. Establecer una rutina diaria para que tu hijo sepa qué esperar. Apégate a la rutina tanto como sea posible, incluyendo el horario para las siestas y para irse a dormir. Establece límites razonables y síguelos de manera sistemática.
  • Planea con antelación. Haz quehaceres cuando sea poco probable que tu hijo tenga hambre o esté cansado. Si estás esperando en una fila, empaca un juguete pequeño o un bocadillo para mantener a tu hijo ocupado.
  • Alienta a tu hijo a que use palabras. Los niños pequeños comprenden muchas más palabras de las que son capaces de expresar. Si tu hijo aún no habla — o no se expresa claramente — enséñale lenguaje de señas para palabras como "quiero", "más", "beber", "lastimado" y "cansado." Mientras tu hijo crece, ayúdale a expresar los sentimientos en palabras.
  • Permite que tu hijo haga elecciones. Evita decir "no" a todo. Para darle un sentido de control a tu niño pequeño, déjalo hacer elecciones. "¿Te gustaría vestir la camisa roja o azul?" "¿Te gustaría comer fresas o plátanos?" "¿Te gustaría leer un libro o construir una torre con tus bloques?"
  • Elogiar el buen comportamiento. Ofrece atención adicional cuando tu hijo se comporte bien. Dale a tu hijo un abrazo o dile qué tan orgulloso estás cuando comparte o sigue las instrucciones.
  • Evita situaciones que puedan desencadenar rabietas. No le des a tu hijo juguetes que sean demasiado avanzados para él. Si tu hijo te pide juguetes o premios cuando vas de compras, intenta mantenerte alejado de las áreas con estas tentaciones. Si tu niño pequeño se porta mal en restaurantes, elige lugares que ofrezcan un servicio rápido.
July 28, 2015 See more In-depth