¿Te intimida el yoga? 3 maneras fáciles para comenzar

¿No deseas retorcerte como un pretzel? ¿Piensas que no eres flexible? ¿Le tienes miedo a la postura del perro boca abajo? No te preocupes: el yoga es mucho más que contorsionar el cuerpo en formas raras. Y eso significa que cualquier persona puede intentarlo.

By Jamie L. Friend

Cuando conozco a nuevos estudiantes de yoga, a menudo dicen algo como esto:

«¿Vas a hacer que me doble en esa forma de “pretzel”? ¡Porque este cuerpo no puede hacer eso!».

«Tengo cero flexibilidad, así que no puedo hacer esa postura de perro o como sea que la llames».

Pensar que tienes que ser flexible es un falso concepto frecuente acerca del yoga. La verdad es que el yoga es una práctica ancestral que abarca muchos elementos diferentes, más allá de las posturas con las que puedas estar familiarizado. La mayoría de los ejercicios de yoga también se concentran en la respiración, la disposición mental y, sobre todo, el bienestar. Esto hace del yoga una práctica que puede de verdad beneficiar a cualquiera, sin importar la edad, el estado en el que te encuentres o los desafíos físicos que enfrentes.

Comienza con la respiración

La base del yoga es una respiración profunda y regular. La razón: la respiración conecta la mente y el cuerpo. Aquí te mostramos un ejemplo de cómo funciona: Supongamos que estás sentado en una reunión de trabajo que no está saliendo bien. Quizá los plazos no se están cumpliendo o no cuentas con los recursos suficientes. Sientes que el cuello y los hombros se ponen tensos, y que esa tensión puede desplazarse hacia la mandíbula o provocar dolor de cabeza. Este es el momento perfecto para hacer yoga, simplemente respirando.

Tómate unos momentos mientras estás sentado en la reunión para observar tu respiración. Tal vez, estás respirando muy rápido o manteniendo la respiración. Intenta alargar la respiración de forma suave en cada inhalación y exhalación. Puede ayudar contar en silencio hasta cuatro cuando inhalas y contar hasta cero cuando exhalas.

Alarga paulatinamente las respiraciones contando hasta cinco en cada inhalación y exhalación. Esto le dirá al cuerpo: «Todo está bien aquí, puedes relajarte». La frecuencia cardíaca disminuirá, y el cuello, los hombros y la mandíbula comenzarán a relajarse.

Vuelve a los conceptos básicos

Cuando ves fotos y videos de yoga, probablemente estés viendo las poses más complicadas, realizadas por profesores de yoga experimentados. Pero la belleza del yoga reside en los conceptos básicos. Establece una base sólida de movimientos que puedas hacer con estabilidad y facilidad. Algunas de las posturas básicas con las que se puede comenzar son la postura del niño, la del gato, la de la vaca, la del guerrero dos, la del puente y la del árbol.

A medida que vayas probando posturas de yoga, recuerda incorporar la práctica de la respiración. Debe resultarte sencillo respirar mientras realizas las posturas. Si puedes respirar bien, es porque estás en la mejor posición para ti. A medida que te vayas poniendo retos, fíjate qué beneficios observas (físicos, mentales o emocionales).

Dec. 01, 2016 See more In-depth