3. Trata tu piel con suavidad

La limpieza y el afeitado diarios pueden perjudicar tu piel. Para tratarla con suavidad:

  • Limita la duración del baño. El agua caliente y las duchas o baños prolongados eliminan los aceites naturales de la piel. Limita la duración del baño o de la ducha y usa agua tibia en lugar de agua caliente.
  • Evita los jabones fuertes. Los jabones y detergentes fuertes pueden eliminar los aceites naturales de la piel. En su lugar, usa limpiadores suaves.
  • Aféitate con cuidado. Para proteger y lubricar la piel, aplica crema, loción o gel de afeitar antes de afeitarte. Para una afeitada más al ras, usa una afeitadora limpia y afilada. Aféitate en la dirección en que crece el pelo, no a contrapelo.
  • Sécate con golpecitos. Después de lavarte o bañarte, sécate la piel suavemente con una toalla dando pequeños toques para que quede algo de humedad en la piel.
  • Humecta la piel seca. Si tienes piel seca, usa un humectante que se adapte a tu tipo de piel. Para el uso diario, considera un humectante que contenga factor de protección solar.

4. Lleva una dieta saludable

Una dieta saludable puede ayudarte a que te veas y sientas de la mejor manera posible. Come frutas, vegetales, cereales integrales y proteínas magras en cantidades abundantes. La conexión entre la dieta y el acné no es clara; sin embargo, de acuerdo con algunas investigaciones, una dieta con alto contenido de vitamina C y bajo contenido de grasas no saludables y de hidratos de carbono procesados o refinados podría promover una piel con un aspecto más juvenil.

5. Controla el estrés

El estrés no controlado puede hacer que la piel se vuelva más sensible y provocar brotes de acné y otros problemas de la piel. Para fomentar una piel sana —y un estado de ánimo saludable—, toma medidas para controlar el estrés. Establece límites razonables, acorta tu lista de tareas pendientes y tómate el tiempo para hacer las cosas que disfrutas. Los resultados pueden ser más notorios de lo que esperas.

Dec. 16, 2014 See more In-depth