Cuando una persona que es importante para ti te hiere, puedes aferrarte a la ira, al resentimiento y a las ideas de venganza — o elegir el perdón y seguir adelante.

Escrito por personal de Mayo Clinic

Casi todos hemos sido heridos por las acciones o las palabras de otros. Quizá tu madre criticó tus capacidades como padre, tu colega saboteó tu proyecto o tu pareja tuvo un romance. Estas heridas pueden dejarte con sentimientos duraderos de ira, amargura o incluso venganza.

Pero si no practicas el perdón, puedes ser quien más daño se haga. Al perdonar también eliges la paz, la esperanza, la gratitud y la alegría. Reflexiona cómo el perdón puede conducirte por el camino del bienestar físico, emocional y espiritual.

Por lo general, el perdón consiste en renunciar al resentimiento y las ideas de venganza. El acto que te hirió u ofendió puede seguir siendo parte de tu vida, pero el perdón puede disminuir su efecto sobre ti y ayudarte a concentrarte en otras partes más positivas de tu vida. El perdón incluso genera sentimientos de comprensión, empatía y compasión por la persona que te hizo daño.

Perdonar no significa negar la responsabilidad de la otra persona al causarte daño, y no minimiza ni justifica lo que está mal. Puedes perdonar a la persona sin justificar el acto. El perdón trae consigo una especie de paz que te ayuda a seguir adelante con tu vida.

Renunciar al resentimiento y la amargura puede llevarte a la felicidad, la salud, y la paz. El perdón puede conducir a:

  • Relaciones más saludables
  • Mayor bienestar espiritual y psicológico
  • Menos ansiedad, estrés y hostilidad
  • Presión arterial más baja
  • Menos síntomas de depresión
  • Sistema inmunológico más fuerte
  • Mejorar tu salud cardiaca
  • Mayor autoestima

Cuando alguien que tú quieres y en quien confías te hiere, puedes sentirte enojado, triste o confundido. Si te aferras a estos eventos o situaciones dolorosas, pueden invadirte sensaciones de resentimiento, venganza y hostilidad. Si permites que los sentimientos negativos desplacen a los positivos, es posible que te veas envuelto en tu propia amargura o sentido de injusticia.

Si no perdonas, puedes:

  • Llevar la ira y la amargura a todas tus relaciones y nuevas experiencias
  • Quedarte atrapado de tal manera en la mala experiencia que no puedes disfrutar el presente
  • Tener depresión o ansiedad
  • Sentir que tu vida no tiene significado o propósito, o que estás traicionando tus creencias espirituales
  • Perder una valiosa y enriquecedora conexión con otros

El perdón es un compromiso con un proceso de cambio. Para empezar:

  • Considera el valor del perdón y su importancia en tu vida en un momento determinado
  • Reflexiona acerca de la situación, la forma en que reaccionaste, y cómo esto afecta tu vida, tu salud y tu bienestar
  • Elige perdonar a la persona que te ofendió cuando estés listo
  • Deja tu papel de víctima y libérate del control y el poder que tienen la persona que te hizo daño y esta situación sobre tu vida

Cuando renuncias al resentimiento ya no defines tu vida a partir de la forma en que te hirieron. Incluso puedes encontrar compasión y comprensión.

El perdón representa un reto, sobre todo si la persona que te hirió no admite su error y no habla sobre su propio dolor. Si te sientes estancado:

  • Considera la situación desde el punto de vista de la otra persona.
  • Pregúntate por qué la persona se comportó de esa manera. Quizá tú habrías actuado en modo similar si hubieras enfrentado la misma situación.
  • Reflexiona sobre los momentos en que tú has herido a otros y sobre aquellos que te han perdonado.
  • Lleva un diario, ora o recurre a la meditación guiada — o habla con una persona a quien consideres sabia y compasiva, como un líder espiritual, un profesional de servicios de salud mental, o un ser querido o amigo imparcial.
  • Considera que el perdón es un proceso, y que necesitas volver a reflexionar y perdonar una y otra vez (incluso si se trata de heridas pequeñas).

Si aquello que te lastimó implicó a alguien con quien tienes una relación que valoras, el perdón puede conducir a la reconciliación. Sin embargo, esto no siempre es así.

La reconciliación resulta imposible si quien te ofendió murió o no está dispuesto a comunicarse contigo. En otros casos, puede no ser apropiada. Aún así, es posible perdonar — incluso si no consigues reconciliarte.

Si no has perdonado, estar cerca de la persona que te hirió posiblemente haga que te sientas tenso y estresado. Para manejar estas situaciones:

  • Recuerda que tienes la opción de asistir a actividades y reuniones específicas o evitarlas. Si eliges acudir, no te sorprendas si percibes cierto grado de incomodidad e incluso sensaciones más intensas..
  • Respétate y haz lo que consideres es mejor.
  • Haz lo mejor que puedas para mantener tu corazón y tu mente abiertos. Quizá la experiencia te ayude a perdonar más rápido.

Hacer que la otra persona cambie sus acciones, su comportamiento o sus palabras no es el objetivo del perdón. Piensa en éste como algo que puede cambiar tu vida — llenarte de paz y alegría, y sanarte emocional y espiritualmente. El perdón puede eliminar el poder que la otra persona sigue teniendo sobre tu vida.

El primer paso es evaluar y reconocer con honestidad los errores que cometiste, y cómo han afectado a otros. Al mismo tiempo, evita juzgarte con demasiada dureza. Eres humano y cometerás errores.

Si en verdad estás arrepentido de haber dicho o hecho algo, piensa en aceptarlo ante las personas que dañaste. Habla sobre tu dolor o arrepentimiento sinceros, y pide perdón de manera concreta, sin poner excusas.

Sin embargo, recuerda, que no puedes forzar a alguien a perdonarte. Las personas necesitan perdonar cuando puedan. Sin importar el resultado, comprométete a tratar a otros con compasión, empatía y respeto.

Nov. 11, 2014