Enojarse no siempre es malo, pero debe manejarse de manera apropiada. Ten en cuenta para qué sirve el enojo y cuál es el mejor enfoque para controlarlo.

Escrito por personal de Mayo Clinic

El enojo en sí no es un problema, el problema es cómo lo manejas. Considera la naturaleza del enojo, como así la forma de manejarlo y qué hacer cuando estás frente a alguien que no controla su enojo.

El enojo es la respuesta natural ante las amenazas que percibimos. Hace que el cuerpo libere adrenalina, que los músculos se tensen y que aumenten el pulso y la presión arterial. Los sentidos pueden agudizarse y la cara y las manos pueden ruborizarse.

Sin embargo, el enojo se convierte en un problema solamente cuando no puede controlarse de una manera sana.

Estar enojado no siempre es algo malo. El enojo puede ayudarte a compartir tus preocupaciones. Puede evitar que los otros se aprovechen de ti. Te puede motivar a hacer algo positivo. La clave es manejar el enojo de forma saludable.

Hay muchas causas comunes para el enojo como la pérdida de la paciencia, la sensación de que las opiniones o los esfuerzos propios no se tienen en cuenta, y las injusticias. Otras causas del enojo son los recuerdos de eventos traumáticos o que provoquen ira, y las preocupaciones acerca de los problemas personales.

Cada persona también tiene disparadores del enojo únicos que provienen de lo que te enseñaron a esperar de ti mismo, de los otros y del mundo que te rodea. Tus antecedentes personales también alimentan tus reacciones de enojo. Por ejemplo, si no te enseñaron a expresar tu enojo de manera apropiada, puedes encontrarte lleno de frustraciones y sentirte miserable, o se pueden acumular hasta hacerte estallar en un ataque de ira.

En otros casos, los cambios de la química del cerebro o las afecciones médicas ocultas pueden contribuir a la aparición de ataques de ira.

Cuando estás enojado, puedes lidiar con tus sentimientos de las siguientes maneras:

  • Expresión. Con esta acción expresarás tu enojo. La expresión va desde una discusión razonable y racional hasta una explosión violenta.
  • Supresión. Esto es un intento de retener tu enojo y quizás transformarlo en un comportamiento más constructivo. Al suprimir el enojo, sin embargo, puedes mantenerlo dentro de ti mismo o expresarlo con un comportamiento pasivo agresivo.
  • Calma. Esto sucede cuando controlas tu comportamiento externo y tus respuestas internas al calmarte y dejar que tus sentimientos se apacigüen.

Lo ideal es elegir la expresión constructiva, hablar de tus preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin lastimar a otros o tratar de controlarlos.

Hay investigaciones que indican que el enojo mal expresado, como cuando se lo reprime, puede ser malo para la salud. Estas respuestas pueden empeorar el dolor crónico o causar problemas digestivos o para dormir. Incluso hay evidencia de que el enojo y la hostilidad están relacionados con las enfermedades del corazón.

Aprender a controlar el enojo siempre es un reto para todos. Si tu enojo está fuera de control, si te fuerza a hacer cosas que lamentas, si lastima a quienes están a tu alrededor o si está desgastando tus relaciones personales considera buscar ayuda para los problemas de enojo.

April 13, 2014