Tratamientos y medicinas

Escrito por personal de Mayo Clinic

El tratamiento de la enfermedad de Whipple consiste en antibióticos, solos o combinados, capaces de destruir las bacterias que provocan la infección.

El tratamiento es prolongado (en general, dura uno o dos años), y la finalidad es destruir las bacterias. Pero el alivio de los síntomas habitualmente se obtiene más rápido, por lo general dentro de la primera o segunda semana. Casi todas las personas que no tienen complicaciones cerebrales ni del sistema nervioso se recuperan por completo después de un ciclo de antibióticos completo.

Cuando se eligen los antibióticos, los médicos suelen seleccionar los que no solo eliminan las infecciones del intestino, sino que también atraviesan la barrera hematoencefálica (una capa de tejido que rodea al cerebro) para eliminar las bacterias que pudieran haber ingresado en el cerebro y en el sistema nervioso central.

Debido al largo ciclo de antibióticos, el médico tendrá que controlar la evolución de esta afección por el posible desarrollo de resistencia a los medicamentos. Si hay una recaída durante el tratamiento, el médico puede cambiar los antibióticos.

Tratamiento para los casos estándar

En casi todos los casos, el tratamiento para la enfermedad de Whipple se inicia con dos a cuatro semanas de administración intravenosa de ceftriaxona (Rocephin) o penicilina. Después de este tratamiento inicial, podrías tener que tomar un ciclo de sulfametoxazol-trimetoprima (Bactrim, Septra) por vía oral, durante uno o dos años. Una menor duración del tratamiento con antibióticos puede provocar una recaída.

Los posibles efectos secundarios de la ceftriaxona y el sulfametoxazol-trimetoprima comprenden diarrea leve, náuseas y vómitos.

Tratamiento de los casos graves

Si tienes síntomas neurológicos, podrías comenzar inmediatamente con un ciclo de 12 a 18 meses de doxiciclina (Vibramycin) combinada con el antipalúdico hidroxicloroquina (Plaquenil). También podrían administrarte antibióticos a largo plazo que llegan al líquido cefalorraquídeo y al cerebro, como el sulfametoxazol-trimetoprima.

Los posibles efectos secundarios de la doxiciclina comprenden pérdida del apetito, náuseas, vómitos y sensibilidad a la luz del sol. La hidroxicloroquina puede provocar pérdida de apetito, diarrea, dolores de cabeza, cólicos estomacales y mareos.

Alivio de los síntomas

Los síntomas deberían mejorar dentro de una a dos semanas después de comenzar con el tratamiento con antibióticos, y deberían desaparecer por completo al mes.

Pero a pesar de que los síntomas mejoran rápido, otros análisis de laboratorio pueden revelar la presencia de bacterias durante dos o más años después de haber comenzado a tomar antibióticos. Los análisis de seguimiento ayudarán al médico a establecer cuándo puedes dejar de tomar los antibióticos. A través del seguimiento regular, también se puede detectar el desarrollo de resistencia a un medicamento en especial; esto generalmente se manifiesta por la ausencia de mejoría de los síntomas.

Incluso después de un tratamiento satisfactorio, la enfermedad de Whipple puede volver a aparecer. Los médicos suelen aconsejar controles regulares. Si tuviste una reaparición de la enfermedad, tendrás que repetir el tratamiento con antibióticos.

Uso de suplementos

Debido a las dificultades para la absorción de nutrientes asociadas con la enfermedad de Whipple, el médico puede recomendar que tomes suplementos de vitaminas y minerales para garantizar una nutrición adecuada. Tu organismo puede necesitar la incorporación de cantidades adicionales de vitamina D, ácido fólico, calcio, hierro y magnesio.

Oct. 24, 2015