Tratamientos y medicinas

Escrito por personal de Mayo Clinic

El tratamiento se centrará en controlar la inflamación con medicamentos y en resolver cualquier enfermedad de fondo que haya desencadenado la vasculitis. En la vasculitis, puedes atravesar dos fases de tratamiento: detener la inflamación y prevenir la recaída (terapia de mantenimiento).

Ambas fases implican medicamentos recetados. Qué medicamentos tienes que tomar y durante cuánto tiempo depende del tipo de vasculitis, de los órganos involucrados y de la gravedad de la enfermedad.

Algunas personas tienen éxito inicial con el tratamiento, pero después experimentan exacerbaciones. Otros quizá nunca ven desaparecer la vasculitis en forma total, por lo que necesitan tratamiento continuo.

Los medicamentos utilizados para tratar la vasculitis son:

  • Corticoesteroides para controlar la inflamación. El médico puede recetarte un medicamento corticoesteroide, como prednisona o metilprednisolona (Medrol). Estos ayudan a controlar la inflamación de los vasos sanguíneos afectados. Los efectos secundarios de los corticoesteroides pueden ser graves, sobre todo si los tomas durante mucho tiempo. Los posibles efectos secundarios comprenden aumento de peso, diabetes y adelgazamiento de los huesos (osteoporosis). Si se necesita un corticoesteroide para la terapia a largo plazo (mantenimiento), probablemente recibirás la dosis más baja posible.
  • Medicamentos que afectan el sistema inmunitario. Si no respondes a los corticoesteroides, el médico puede recetarte medicamentos inmunodepresores o citotóxicos. Estos tipos de medicamentos matan o disminuyen la función de las células del sistema inmunitario que causan la inflamación. Estos son la azatioprina (Azasan, Imuran), el metotrexato (Trexall, Rheumatrex) y la ciclofosfamida. Los posibles efectos secundarios de la ciclofosfamida son mayor riesgo de padecer cáncer, esterilidad e infección. Así que, aunque este medicamento es efectivo para el control de la inflamación, no siempre es la primera opción, en particular, para la terapia a largo plazo.

    El rituximab (Rituxan) es una opción segura y efectiva para el tratamiento de algunos tipos de vasculitis. El rituximab demostró ser una buena opción para la terapia de mantenimiento, a menos que hayas tenido hepatitis B. Un efecto secundario del rituximab es un mayor riesgo de reactivar la hepatitis B.

Oct. 08, 2014