Por lo general, las infecciones por tenia intestinal no son complicadas. Las complicaciones que, a veces, se manifiestan comprenden las siguientes:

  • Bloqueo digestivo. Si las tenias crecen lo suficiente, pueden bloquear el apéndice, lo que provoca una infección (apendicitis); los conductos biliares, que transportan la bilis desde el hígado y desde la vesícula hacia el intestino; o el conducto pancreático, que transporta los líquidos digestivos desde el páncreas hasta el intestino.
  • Deterioro del cerebro y del sistema nervioso central. La neurocisticercosis, complicación particularmente peligrosa de la infección por tenia de cerdo invasiva, puede provocar dolores de cabeza y deterioro visual, así como convulsiones, meningitis, hidrocefalia o demencia. En casos graves de infección, puede ocurrir la muerte.
  • Alteración de la función de los órganos. Cuando las larvas se desplazan hacia el hígado, los pulmones u otros órganos, se transforman en quistes. Estos crecen con el paso del tiempo y, a veces, son lo suficientemente grandes para empujar las partes funcionales de los órganos o para reducir su suministro de sangre. En ocasiones, los quistes por tenia se rompen, lo que produce la liberación de más larvas, las cuales pueden moverse hacia otros órganos y formar quistes adicionales. Un quiste roto o con pérdida puede provocar una reacción de tipo alérgica, con picazón, urticaria, inflamación y dificultad para respirar. En casos graves, es posible que sea necesaria una cirugía o un trasplante de órganos.
Dec. 02, 2014