Técnicamente, el término «influenza porcina» se refiere a la influenza de los cerdos. En ocasiones, los cerdos transmiten los virus de la influenza a las personas, principalmente a los agricultores y veterinarios de cerdos. Con menos frecuencia, algunas personas infectadas con la influenza porcina transmiten la infección a otras personas.

La infección respiratoria humana, causada por una cepa específica del virus de influenza H1N1 —conocida popularmente como influenza porcina—, se detectó por primera vez en la primavera de 2009. Unos pocos meses después de que se informaron los primeros casos de influenza porcina, las tasas de la enfermedad confirmada relacionada con el virus H1N1 aumentaron en gran parte del mundo. En consecuencia, la Organización Mundial de la Salud declaró que la infección era una pandemia mundial.

El carácter pandémico se declaró en agosto de 2010. Actualmente, el virus H1N1 todavía circula en los humanos como un virus de la influenza de temporada, y la protección contra esta cepa se incluyó en la vacuna contra la influenza de temporada correspondiente al período 2015-16. Otra cepa, la H3N2, apareció en humanos en 2011.

Los signos y síntomas de la influenza H1N1 en humanos son similares a los de otras cepas de la influenza:

  • Fiebre (pero no siempre)
  • Tos
  • Dolor de garganta
  • Nariz congestionada o moqueo
  • Ojos rojos y llorosos
  • Dolor generalizado
  • Dolor de cabeza
  • Fatiga
  • Diarrea
  • Náuseas y vómitos

Los síntomas de la influenza H1N1 se manifiestan de uno a tres días después de la exposición al virus.

Cuándo consultar al médico

No es necesario consultar a un médico si tienes un buen estado de salud general y presentas signos y síntomas de influenza, como fiebre, tos y dolor generalizado. Sin embargo, llama al médico si tienes síntomas de influenza y estás embarazada o padeces una enfermedad crónica, como asma, enfisema, diabetes o enfermedad cardíaca, porque corres un mayor riesgo de tener complicaciones a causa de la influenza.

Los virus de la influenza infectan las células que recubren la nariz, la garganta y los pulmones. El virus entra al cuerpo cuando inhalas gotas contaminadas o transfieres el virus vivo desde una superficie contaminada hacia los ojos, la nariz o la boca.

La influenza porcina no se contagia por comer cerdo.

Si has viajado a una zona en la que muchas personas están afectadas por influenza porcina (influenza H1N1), es posible que hayas estado expuesto al virus, particularmente si has pasado tiempo entre grandes multitudes.

Los agricultores y veterinarios que están en contacto con porcinos tienen el riesgo más alto de contraer una verdadera influenza porcina debido a la exposición a los cerdos.

Algunas de las complicaciones de la influenza son:

  • Empeoramiento de enfermedades crónicas, como la enfermedad cardíaca y el asma
  • Neumonía
  • Signos y síntomas neurológicos, que pueden abarcar desde confusión hasta convulsiones
  • Insuficiencia respiratoria

La mayoría de los casos de influenza, entre ellos la influenza H1N1, requieren solamente el alivio de los síntomas. Si tienes una enfermedad respiratoria crónica, el médico puede recetarte medicamentos adicionales para ayudar a aliviar los síntomas.

Los medicamentos antivirales oseltamivir (Tamiflu) y zanamivir (Relenza) a veces se recetan dentro del primer o del segundo día de los síntomas para reducir la intensidad de estos, y posiblemente reducir el riesgo de complicaciones. Sin embargo, los virus de la influenza pueden desarrollar resistencia a estos medicamentos.

A fin de reducir la probabilidad de que desarrollen resistencia y de mantener el suministro de estos medicamentos para quienes más los necesiten, los antivirales se reservan para las personas que tienen un alto riesgo de complicaciones.

Los grupos de alto riesgo son las personas que:

  • Se encuentran en un hospital, en una casa de convalecencia o en otro centro de atención médica a largo plazo
  • Son menores de 5 años de edad, en particular los niños menores de 2 años
  • Tienen 65 años de edad o más
  • Están embarazadas o dentro de las dos semanas siguientes al parto, incluso las mujeres que hayan tenido una pérdida de embarazo
  • Son menores de 19 años de edad y reciben terapia de larga duración con aspirina, ya que existe un riesgo mayor de que padezcan el síndrome de Reye, una enfermedad rara pero potencialmente mortal que puede ocurrir cuando se toma aspirina durante una enfermedad viral
  • Tienen obesidad mórbida, que se define como tener un índice de masa corporal superior a 40
  • Tienen determinadas enfermedades crónicas, como asma, enfisema, enfermedad cardíaca, diabetes, enfermedad neuromuscular, o enfermedad renal, hepática o de la sangre
  • Se encuentran inmunodeprimidas debido a ciertos medicamentos o al virus de inmunodeficiencia humana
  • Son indígenas de los Estados Unidos o indígenas estadounidenses del territorio de Alaska

Si contraes cualquier tipo de influenza, estas medidas pueden ayudar a aliviar los síntomas:

  • Bebe mucho líquido. Elige agua, jugo y sopas tibias para prevenir la deshidratación.
  • Descansa. Duerme más para ayudar a que el sistema inmunitario luche contra la infección.
  • Considera si debes tomar analgésicos. Toma analgésicos de venta libre para aliviar el dolor, como paracetamol (Tylenol u otros) o ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros), con precaución. Además, ten cuidado cuando les des aspirinas a los niños o a los adolescentes.

    Si bien la aspirina está aprobada para su uso en niños mayores de 3 años de edad, los niños y adolescentes que se recuperan de la varicela o de síntomas parecidos a la influenza nunca deben tomar aspirina. Esto es porque la aspirina ha sido asociada al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente, que puede poner en riesgo la vida de esos niños.

    Recuerda que los analgésicos pueden hacer que te sientas mejor, pero no harán que los síntomas desaparezcan más rápido y pueden tener efectos secundarios. El ibuprofeno puede causar dolor abdominal, sangrado y úlceras. Si lo tomas por un período largo o en dosis más altas que las recomendadas, el paracetamol puede ser tóxico para el hígado.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan la vacuna contra la influenza para todas las personas mayores de 6 meses de edad. El virus H1N1 es uno de los componentes de la vacuna contra la influenza de temporada correspondiente al período 2014-15. La vacuna contra la influenza también protege contra otros dos o tres virus de la influenza que se prevé que serán los más frecuentes durante la temporada de influenza.

La vacuna estará disponible como inyección o como aerosol nasal. El aerosol nasal está aprobado para ser utilizado en personas sanas de 2 a 49 años de edad que no estén embarazadas. No se recomienda para personas mayores de 50 años, menores de 2 años, mujeres embarazadas o personas alérgicas a los huevos, ni para las personas que tienen asma o tienen el sistema inmunitario debilitado, ni para quienes reciben tratamiento con aspirina.

Estas medidas también ayudan a prevenir la influenza porcina (influenza H1N1) y limitar su propagación:

  • Si estás enfermo, quédate en casa. Si tienes influenza porcina (influenza H1N1), puedes contagiar a otras personas. Quédate en casa durante al menos 24 horas después de que se vaya la fiebre.
  • Lávate bien las manos con frecuencia. Usa agua y jabón o, si no hubiera, utiliza un desinfectante de manos a base de alcohol.
  • Contén la tos y los estornudos. Tápate la boca y la nariz al estornudar o toser. Para evitar contaminarte las manos, tose o estornuda en un pañuelo o en la parte interna del codo.
  • Evita el contacto. En lo posible, aléjate de las multitudes. Y si tienes un riesgo mayor de tener complicaciones por la influenza, por ejemplo, si tienes menos de 5 años de edad o tienes 65 años o más, si estás embarazada o si tienes una enfermedad crónica como asma, considera evitar los cobertizos de cerdos en las ferias de temporada y en cualquier otro lugar.
  • Reduce la exposición en tu hogar. Si un miembro de tu grupo familiar tiene influenza porcina, designa a un solo miembro del grupo familiar como responsable de los cuidados de la persona enferma.
Aug. 13, 2015