Tu capacidad para controlar las extremidades después de una lesión de la médula espinal depende de dos factores: el lugar de la lesión a lo largo de la médula espinal y la gravedad de la lesión de la médula espinal.

La parte inferior de la médula espinal que presenta actividad normal después de la lesión se denomina «nivel neurológico de la lesión». La gravedad de la lesión suele llamarse «integridad» y se clasifica de alguna de las siguientes formas:

  • Completa. Si casi toda la sensación (sensorial) y toda la capacidad para controlar el movimiento (función motora) se pierden por debajo de la lesión de la médula espinal, la lesión se denomina «completa».
  • Incompleta. Si tienes cierta actividad motora o sensorial debajo de la zona afectada, la lesión se denomina «incompleta». Hay diferentes grados de lesión incompleta.

Además, la parálisis causada por una lesión de médula espinal puede denominarse:

  • Tetraplejía. También denominada cuadriplejía, esto significa que los brazos, las manos, el tronco, las piernas y los órganos pélvicos se encuentran todos afectados por tu lesión de médula espinal.
  • Paraplejía. Esta parálisis afecta la totalidad o parte del tronco, las piernas y los órganos pélvicos.

Tu equipo de atención médica realizará una serie de análisis para determinar el nivel neurológico y la amplitud de la lesión.

Las lesiones de médula espinal de cualquier tipo pueden provocar uno o más de los siguientes signos y síntomas:

  • Pérdida de movimiento
  • Pérdida de sensibilidad, incluidos la capacidad de sentir calor y frío y la pérdida del sentido del tacto
  • Pérdida del control intestinal o de la vejiga
  • Espasmos o reflejos exagerados
  • Cambios en la función sexual, en la sensibilidad sexual y en la fertilidad
  • Dolor o una sensación de ardor intenso causada por el daño en las fibras nerviosas de la médula espinal
  • Dificultad para respirar, toser o eliminar las secreciones de los pulmones

Signos y síntomas de urgencia

Algunos de los signos y síntomas de urgencia de una lesión de médula espinal después de un accidente pueden comprender:

  • Dolor de espalda intenso o presión en el cuello, la cabeza o la espalda
  • Debilidad, descoordinación o parálisis en cualquier parte del cuerpo
  • Entumecimiento, hormigueo o pérdida de sensibilidad en las manos, los dedos, los pies o los dedos de los pies
  • Pérdida del control de la vejiga o de los intestinos
  • Dificultad para mantener el equilibrio y caminar
  • Insuficiencia respiratoria luego de la lesión
  • Posición extraña o torcida del cuello o la espalda

Cuándo consultar al médico

Cualquier persona que experimente un traumatismo significativo en la cabeza o el cuello debe someterse de inmediato a una evaluación médica ante la posibilidad de haber sufrido una lesión en la médula. De hecho, lo más seguro es asumir que la víctima de un traumatismo tiene una lesión de médula espinal hasta que se demuestre lo contrario porque:

  • Una lesión de médula espinal grave no siempre resulta evidente de inmediato. Si no se la identifica, podría producirse una lesión más grave.
  • El entumecimiento o la parálisis pueden desarrollarse de inmediato o presentarse de manera gradual a medida que se produce sangrado o hinchazón en la médula espinal o alrededor de esta.
  • El tiempo que transcurre desde que se produce la lesión hasta que se inicia el tratamiento puede ser esencial para determinar la extensión de las complicaciones y el tiempo de recuperación.

Si sospechas que alguien tiene una lesión en la espalda o el cuello:

  • No muevas a la persona lesionada: se podría causar una parálisis permanente u otras complicaciones graves
  • Llama al 911 o al número local de asistencia médica de urgencia
  • Mantén a la persona inmóvil
  • Coloca toallas pesadas en ambos lados del cuello y sostén la cabeza y el cuello para impedir que se muevan hasta que llegue la atención médica de urgencia
  • Brinda los primeros auxilios básicos, como detener cualquier sangrado y hacer que la persona se sienta cómoda, sin moverle la cabeza o el cuello
Oct. 08, 2014