Lesión de la médula espinal
    Síntomas y causas

    23 de septiembre de 2026

    Descripción general

    Una lesión de la médula espinal consiste en daños en cualquier parte de la médula espinal. La médula espinal envía y recibe señales entre el cerebro y el resto del cuerpo. Una lesión de la médula espinal suele ocasionar cambios permanentes en la fuerza, la sensibilidad y otras funciones corporales por debajo del lugar de la lesión. También puede derivar en pérdida de fuerza, llamada parálisis.

    Las personas que sufrieron una lesión de la médula espinal también pueden presentar efectos secundarios mentales, emocionales y sociales derivados de la lesión.

    Muchos científicos son optimistas en cuanto a que los avances en investigación algún día harán que sea posible la reparación de las lesiones de la médula espinal. La investigación sobre las lesiones de la médula espinal continúa en todo el mundo. Mientras tanto, los tratamientos y la rehabilitación les permiten a las personas que padecen lesiones de la médula espinal llevar una vida productiva e independiente.

    Síntomas

    Las lesiones de la médula espinal pueden causar los siguientes síntomas:

    • Pérdida de fuerza, llamada parálisis.
    • Pérdida o alteración de la sensibilidad. Esto incluye un cambio en la capacidad de sentir el calor, el frío y el tacto. También puede afectar el equilibrio.
    • Pérdida del control de los intestinos o de la vejiga.
    • Espasmos o movimientos reflejos fuertes.
    • Cambios en la función sexual y la sensibilidad sexual.
    • Dolor o una sensación intensa de pinchazos causada por el daño en las fibras nerviosas de la médula espinal.
    • Dificultad para respirar, toser o despejar los pulmones.

    Síntomas de emergencia

    Los síntomas de una lesión de la médula espinal que constituyen una emergencia después de un accidente incluyen los siguientes:

    • Dolor intenso o presión en la espalda, el cuello, la cabeza o la espalda.
    • Debilidad, pérdida de coordinación o pérdida del control en cualquier parte del cuerpo.
    • Entumecimiento, hormigueo o pérdida de sensibilidad en las manos, los pies y los dedos de las manos o los pies.
    • Pérdida del control de la vejiga o de los intestinos.
    • Dificultad para mantener el equilibrio y caminar.
    • Dificultad para respirar luego de la lesión.
    • Torcedura del cuello o la espalda.

    Movimiento y sensibilidad después de una lesión de la médula espinal

    La capacidad para controlar los brazos y las piernas después de una lesión de la médula espinal depende de dos factores. El primer factor es el lugar donde ocurrió la lesión en la médula espinal. El segundo factor es la gravedad de la lesión.

    La parte más baja de la médula espinal que permanece intacta después de una lesión se conoce como el nivel neurológico de la lesión. La integridad de la lesión se clasifica de la siguiente manera:

    • Completa. Si toda la sensación y toda la capacidad para controlar el movimiento se pierden por debajo de la lesión de la médula espinal, la lesión se denomina completa.
    • Incompleta. Si se conserva parte de la sensibilidad y del control del movimiento por debajo de la lesión, la lesión se denomina incompleta. Las lesiones incompletas pueden tener distintos grados.

    La pérdida de fuerza muscular que lleva a la pérdida de movimiento se denomina parálisis. La parálisis por una lesión de la médula espinal puede denominarse de las siguientes formas:

    • Cuadriplejia, también conocida como tetraplejia. Esto significa que la lesión de la médula espinal afecta los brazos, las manos, el tronco, las piernas y los órganos pélvicos.
    • Paraplejia. Esta parálisis afecta la totalidad o parte del tronco, las piernas y los órganos pélvicos. Pero no afecta los brazos.

    El equipo de atención médica realiza una serie de pruebas para determinar el nivel neurológico y la integridad de una lesión de la médula espinal.

    Cuándo consultar a un médico

    Cualquier persona que tenga una lesión en la cabeza o el cuello necesita atención médica de inmediato. Lo más seguro es suponer que la persona tiene una lesión de la columna hasta demostrar lo contrario. Esto es importante por las siguientes razones:

    • Una lesión grave de la columna no siempre es fácil de detectar de inmediato. Si se produce una lesión de la columna pero no se recibe atención, pueden producirse daños más graves.
    • El entumecimiento o la parálisis pueden aparecer rápidamente o desarrollarse lentamente.
    • El tiempo transcurrido desde la lesión hasta el tratamiento puede ser crítico. Conocer el nivel de la lesión puede ayudar a determinar la posible recuperación.

    Si cree que alguien tiene una lesión en la espalda o el cuello:

    • No mueva a la persona lesionada. Puede producirse una parálisis permanente y otros problemas graves de salud.
    • Llame al 911 o a la atención médica de emergencia local.
    • Mantenga a la persona inmóvil.
    • Coloque toallas pesadas a ambos lados del cuello. O sujete la cabeza y el cuello para evitar que se muevan hasta que llegue la ayuda del equipo de atención médica de emergencia.
    • Brinde los primeros auxilios básicos, como detener el sangrado y hacer que la persona se sienta cómoda, sin moverle la cabeza ni el cuello.
    La parte del cuerpo afectada por la paraplejia y la cuadriplejia

    Lesiones de médula espinal

    La parálisis de la mitad inferior del cuerpo se denomina paraplejia. La parálisis por debajo del cuello, incluidos los brazos y las piernas, se denomina cuadriplejia.

    Causas

    Las lesiones de la médula espinal pueden deberse a daños en la propia médula espinal o daños en los huesos que rodean la médula espinal, llamados vértebras. Las lesiones también pueden ser el resultado de daños en los ligamentos o discos de la columna vertebral.

    Un golpe repentino en la columna vertebral puede fracturar, dislocar, aplastar o comprimir una o más vértebras. Una herida de bala o de arma blanca en la médula espinal o cerca de ella también puede causar una lesión de la médula espinal.

    Las causas frecuentes de las lesiones de la médula espinal incluyen las siguientes:

    • Accidentes automovilísticos. Los accidentes automovilísticos y de motocicleta causan muchas lesiones de la médula espinal cada año.
    • Caídas. Una lesión de la médula espinal después de los 65 años suele deberse a una caída.
    • Actos de violencia. Las lesiones de la médula espinal pueden ser consecuencia de enfrentamientos violentos, generalmente por heridas de bala. Las heridas de arma blanca también pueden causar lesiones de la médula espinal.
    • Lesiones deportivas y recreativas. Las actividades deportivas, como los deportes de contacto y los clavados en aguas poco profundas, pueden causar lesiones de la médula espinal.
    • Afecciones médicas. La artritis, el cáncer, la inflamación, las infecciones y la osteoporosis de la columna vertebral pueden causar lesiones de la médula espinal. El deterioro de los discos de la columna vertebral, lo que se conoce como degeneración de los discos, también puede dañar la médula espinal.

    En los días y las semanas posteriores a una lesión de la médula espinal, pueden producirse más daños. Estos daños pueden deberse a sangrado, hinchazón y acumulación de líquido dentro de la médula espinal y a su alrededor después de una lesión.

    El sistema nervioso central

    El sistema nervioso central del cuerpo incluye el cerebro y la médula espinal. La médula espinal está formada por tejido blando. Está rodeada por huesos llamados vértebras. La médula espinal se extiende desde la base del cerebro hasta una zona justo por encima de la cintura llamada cono medular. Debajo de esta zona hay un grupo de raíces nerviosas que se llama cola de caballo. Las raíces nerviosas son haces de fibras nerviosas que salen de la médula espinal y se unen para formar nervios.

    La médula espinal contiene células nerviosas y grupos de nervios llamados tractos. Los tractos llegan a diferentes partes del cuerpo y transmiten mensajes hacia el cerebro y desde este. Los tractos motores llevan señales del cerebro que controlan el movimiento muscular. Los tractos sensitivos llevan señales del cuerpo al cerebro relacionadas con el calor, el frío, la presión, el dolor y la posición de los brazos y las piernas.

    Daño de las fibras nerviosas

    Una lesión de la médula espinal daña las fibras nerviosas que atraviesan la zona lesionada. Ese daño en las fibras nerviosas puede dificultar el funcionamiento correcto de parte o de la totalidad de los músculos y nervios que se encuentran por debajo de la lesión.

    Una lesión de la columna vertebral a la altura del tórax o de la zona lumbar puede afectar el tronco, las piernas, los intestinos, la vejiga y la función sexual. Una lesión en el cuello afecta las mismas zonas, además de los movimientos de los brazos y posiblemente a la capacidad de respirar.

    La anatomía del sistema nervioso central

    Sistema nervioso central

    La médula espinal se extiende hacia abajo desde la base del cerebro. Está compuesto por células nerviosas y grupos de nervios que llevan mensajes entre el cerebro y el resto del cuerpo.

    Factores de riesgo

    Los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de una lesión de la médula espinal:

    • Ser hombre. Muchos más hombres que mujeres sufren lesiones de la médula espinal.
    • Tener entre 15 y 29 años. Más de la mitad de las lesiones de la médula espinal ocurren en personas de este grupo de edad.
    • Tener 65 años o más. Las personas mayores de 65 años también tienen un riesgo más alto. Las caídas causan la mayoría de las lesiones de la médula espinal en los adultos mayores.
    • Conducir. Los accidentes automovilísticos son la causa principal de lesiones de la médula espinal en personas menores de 65 años.
    • Consumir alcohol. El consumo de alcohol está relacionado con muchas lesiones de la médula espinal.
    • Realizar conductas inseguras. Cualquier conducta que ponga en peligro la cabeza o el cuello aumenta el riesgo de una lesión de la médula espinal. Algunos ejemplos son zambullirse en aguas poco profundas y practicar deportes sin usar equipo de protección o sin tomar otras medidas de seguridad.
    • Tener determinadas afecciones médicas. Una lesión leve puede causar daños en la médula espinal en personas que tienen afecciones de las articulaciones o los huesos, como la osteoporosis. Otras afecciones médicas también pueden aumentar el riesgo de lesiones de la médula espinal, como la artritis, el cáncer, la inflamación, las infecciones y el deterioro de los discos de la columna vertebral, llamado degeneración de los discos.

    Complicaciones

    Una lesión de la médula espinal puede derivar en muchos otros problemas de salud, llamados complicaciones. Las complicaciones pueden clasificarse en varias categorías.

    Respiración

    Si la lesión afecta los nervios que llegan a los músculos del abdomen y tórax, puede ser difícil respirar y toser. El nivel neurológico de la lesión determina qué tipo de problemas respiratorios puede tener una persona con una lesión de la médula espinal. Si la lesión afecta el cuello y el tórax, puede aumentar el riesgo de neumonía u otras afecciones pulmonares.

    Flujo sanguíneo

    Una lesión de la médula espinal puede derivar en presión arterial baja cuando una persona se levanta después de estar sentada o acostada. Esta afección se llama hipotensión ortostática. También puede causar hinchazón en los brazos y las piernas. Esto puede aumentar el riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos, como una trombosis venosa profunda o un émbolo pulmonar. Otro problema relacionado con el flujo sanguíneo es un aumento de la presión arterial que pone en riesgo la vida, lo que se conoce como disreflexia autonómica.

    Vejiga

    Después de una lesión de la médula espinal, la vejiga sigue almacenando la orina de los riñones. No obstante, la lesión puede dificultar que el cerebro reciba los mensajes que necesita para controlar la vejiga. Los cambios en el control de la vejiga aumentan el riesgo de infecciones de las vías urinarias. También pueden causar infecciones en los riñones y cálculos tanto en los riñones como en la vejiga.

    Intestinos

    Aunque el estómago y los intestinos funcionan de manera muy similar a como lo hacían antes de la lesión, el control de las evacuaciones suele verse afectado.

    Piel

    Por debajo del nivel neurológico de una lesión de la médula espinal, es posible que se pierda parte o la totalidad de la sensibilidad de la piel. Si esto sucede, la piel no puede enviar una señal al cerebro cuando se lesiona debido a ciertos factores, como demasiada presión. Esto puede aumentar el riesgo de que aparezcan úlceras por presión.

    Huesos

    Una lesión de la médula espinal aumenta el riesgo de osteoporosis y fracturas de los huesos por debajo del nivel de la lesión.

    Músculos

    Algunas personas con lesiones de la médula espinal presentan rigidez o dificultad para mover los músculos, lo que se conoce como espasticidad.

    Condición física y bienestar

    La pérdida de masa muscular, llamada atrofia, y la pérdida de peso son frecuentes poco después de una lesión de la médula espinal. Debido a que la movilidad limitada puede llevar a un estilo de vida menos activo, también existe el riesgo de aumentar de peso y desarrollar enfermedades cardíacas y diabetes.

    Salud sexual

    Una lesión de la médula espinal puede causar problemas de salud sexual. Esto puede incluir cambios en la erección y la eyaculación o cambios en la lubricación.

    Dolor

    Después de una lesión de la médula espinal, algunas personas presentan dolor, como dolor muscular o articular, por usar determinados grupos musculares en exceso. También puede aparecer dolor nervioso después de una lesión de la médula espinal, especialmente en una persona con una lesión incompleta.

    Depresión

    El dolor y los cambios que provoca una lesión de la médula espinal pueden estar relacionados con la depresión en algunas personas.

    Prevención

    Las siguientes medidas pueden ayudar a prevenir una lesión de la médula espinal:

    • Conduzca de manera segura. Los accidentes automovilísticos son una de las causas más comunes de lesiones en la médula espinal. Cada vez que esté en un vehículo en movimiento, use el cinturón de seguridad.

      Asegúrese de que los niños usen el cinturón de seguridad o asientos de seguridad para niños adecuados para su edad y peso. Para protegerlos de las lesiones de las bolsas de aire, los niños menores de 12 años deben viajar siempre en el asiento trasero.

    • Compruebe la profundidad del agua antes de zambullirse. No se tire de clavado en una piscina, a no ser que tenga una profundidad de 9 pies (2,74 metros, aproximadamente) y que haya carteles que indiquen que está permitido y que es seguro hacerlo. Para las zambullidas de competencia se necesita una mayor profundidad del agua. No se zambulla en una piscina elevada ni en un cuerpo de agua si no sabe qué profundidad tiene.
    • Prevenga las caídas. Use un taburete con una barra de apoyo para alcanzar objetos que estén en estantes altos. Añada pasamanos a las escaleras. Coloque tapetes antideslizantes sobre los pisos de baldosas y en la bañera o la ducha. Si tiene niños pequeños, use puertas de seguridad para bloquear las escaleras y considere instalar rejas en las ventanas.
    • Practique deportes de manera segura. Siempre use el equipo de protección recomendado para su deporte. Cuando haga deporte, evite los impactos en la cabeza. Por ejemplo, en el béisbol no se desplace con la cabeza hacia delante. En el fútbol americano, no taclee con la parte superior del casco. Si va a hacer movimientos nuevos en gimnasia, asegúrese de que le acompañe un observador.
    • Si va a conducir, no beba. No conduzca si bebió alcohol o está bajo los efectos de drogas. No viaje con un conductor que haya estado bebiendo alcohol o consumiendo drogas.
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