La rubéola, también llamada «sarampión alemán», es una infección viral contagiosa más conocida por su característica erupción cutánea roja.

La rubéola no es lo mismo que el sarampión, aunque las dos enfermedades comparten algunas características, como la erupción cutánea roja. Sin embargo, la rubéola se debe a un virus que no es el del sarampión, y no es tan infecciosa ni generalmente tan grave como este.

La vacuna triple viral, que por lo general se aplica a niños en los Estados Unidos dos veces antes de que alcancen la edad escolar, es muy efectiva para la prevención de la rubéola.

Debido al uso generalizado de la vacuna, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han declarado a la rubéola eliminada en los Estados Unidos, pero advierten a los padres que se aseguren de que sus hijos estén vacunados para prevenir su reaparición.

Los signos y síntomas de la rubéola con frecuencia son tan leves que son difíciles de notar, en especial en los niños. Si hay signos y síntomas, por lo general, aparecen entre las dos y tres semanas posteriores a la exposición al virus. Generalmente duran dos o tres días y pueden comprender los siguientes:

  • Fiebre leve de 102 °F (38,9 °C) o menor
  • Dolor de cabeza
  • Nariz congestionada o moqueo
  • Ojos rojos e inflamados
  • Agrandamiento o sensibilidad de los ganglios linfáticos en la base del cráneo, la nuca y detrás de las orejas
  • Una erupción cutánea rosa y ligera que comienza en la cara y se extiende rápidamente al tronco y luego a los brazos y piernas antes de desaparecer en la misma secuencia
  • Dolor en las articulaciones, especialmente en mujeres jóvenes

Cuándo consultar al médico

Consulta con el médico si crees que tú o tu hijo podrían haber estado expuestos a la rubéola o si tienes los signos o síntomas indicados anteriormente.

Si estás pensando quedar embarazada, controla tu registro de vacunación para comprobar que hayas recibido inoculaciones de triple vírica. Si una mujer embarazada contrae rubéola, en especial, durante el primer trimestre, el virus puede provocar la muerte del feto en desarrollo o causarle defectos congénitos graves. La rubéola durante el embarazo es la causa más frecuente de la sordera congénita. Es mejor para las mujeres protegerse contra la rubéola antes del embarazo.

Si estás embarazada, probablemente te realicen un examen para detección de inmunidad a la rubéola. Pero si nunca has recibido la vacuna y crees que puedes haber estado expuesta a la rubéola, consulta con tu médico de inmediato. Un análisis de sangre podría confirmar que ya eres inmune.

La causa de la rubéola es un virus que se transmite de persona a persona. Puede propagarse cuando una persona infectada tose o estornuda, o por contacto directo con las secreciones respiratorias de una persona infectada, como el moco. También puede transmitirse de una mujer embarazada al feto a través del torrente sanguíneo.

Una persona con rubéola contagia desde los 10 días anteriores a la aparición de la erupción cutánea hasta casi una o dos semanas después de que esta desaparece. Una persona infectada puede propagar la enfermedad antes de saber que la tiene.

La rubéola es poco frecuente en los Estados Unidos debido a que la mayoría de los niños recibe una vacuna contra la infección a una edad temprana. Sin embargo, ocurren casos de rubéola, principalmente en adultos nacidos en el extranjero que no se han vacunado.

La enfermedad todavía es frecuente en muchas partes del mundo. La prevalencia de la rubéola en otros países debe tenerse en cuenta antes de viajar al exterior, especialmente si estás embarazada.

La rubéola es una infección leve. Una vez que has tenido la enfermedad, en general ya quedas inmune para siempre. Algunas mujeres con rubéola tienen artritis en los dedos, las muñecas y las rodillas y generalmente dura alrededor de un mes. En raros casos la rubéola provoca una infección en el oído (otitis media) o una inflamación del cerebro (encefalitis).

Sin embargo, si estás embarazada cuando contraes rubéola, las consecuencias para el feto pueden ser graves. Hasta el 90 por ciento de los bebés con madres que tuvieron rubéola durante las primeras 12 semanas de embarazo padecen el síndrome de rubéola congénita. Este síndrome puede provocar uno o más problemas, entre ellos:

  • Retraso del crecimiento
  • Cataratas
  • Sordera
  • Defectos cardíacos congénitos
  • Defectos en otros órganos
  • Discapacidad intelectual

El feto tiene un riesgo más alto en el primer trimestre, pero la exposición más tarde durante el embarazo también es peligrosa.

Mientras te preparas para la consulta, es buena idea anotar las preguntas que tengas. Es probable que el médico te haga una serie de preguntas también. Estar preparado para responderlas puede ahorrarte tiempo para consultar sobre cualquier tema al que quieras dedicarle más tiempo. El médico puede preguntarte:

  • ¿Has sido vacunado contra la rubéola?
  • ¿Por cuánto tiempo has tenido síntomas, tales como erupción cutánea o dolor articular?
  • ¿Has estado expuesto a alguien con rubéola?
  • ¿Has viajado a otros países en las últimas semanas? ¿A qué países?
  • ¿Hay algo que parezca mejorar los síntomas?
  • ¿Hay algo que parezca empeorar los síntomas?

Cuando te registres para la consulta, asegúrate de avisar en el mostrador de registro que sospechas que tienes una enfermedad infecciosa. Es posible que elijan darte una máscara para la cara o que te lleven de inmediato a tu sala.

La erupción cutánea de la rubéola puede verse similar a muchas otras erupciones virales. Por eso, los médicos, por lo general, confirman la rubéola con la ayuda de análisis de laboratorio. Es posible que te realicen un cultivo de virus o un análisis de sangre, que pueden detectar la presencia de distintos tipos de anticuerpos contra la rubéola en tu sangre. Estos anticuerpos indican si has tenido una infección reciente o en el pasado o una vacuna contra la rubéola.

Ningún tratamiento acortará el curso de la infección de rubéola, y los síntomas son tan leves que, por lo general, no es necesario un tratamiento. Sin embargo, los médicos a menudo recomiendan aislarse de otras personas (especialmente, de las mujeres embarazadas) durante el período infeccioso.

Si contraes rubéola mientras estás embarazada, consulta con el médico sobre los riesgos para tu bebé. Si deseas continuar con el embarazo, es posible que te administren anticuerpos llamados «globulina hiperinmunitaria», que pueden combatir la infección. Esto puede reducir los síntomas, pero no elimina la posibilidad de que tu bebé desarrolle el síndrome de rubéola congénita.

La asistencia a un lactante que nace con síndrome de rubéola congénita varía según el grado de sus problemas. Los niños con muchas complicaciones podrían requerir un tratamiento temprano de un equipo de especialistas.

En raros casos, cuando un niño o un adulto han sido infectados con rubéola, se requieren simples medidas de cuidado personal:

  • Descansa en cama todo lo que necesites.
  • Toma paracetamol (Tylenol u otros) para aliviar el malestar de la fiebre y los dolores.
  • Diles a amigos, familia y compañeros de trabajo, en especial a mujeres embarazadas, sobre tu diagnóstico si es posible que hayan estado expuestos a la enfermedad.
  • Evita a las personas que tienen enfermedades que afectan o suprimen el sistema inmunitario.
  • Diles a la escuela de tu hijo o al profesional de atención médica que tu hijo tiene rubéola.

La vacuna contra la rubéola, por lo general, se da como una inoculación combinada contra sarampión, paperas y rubéola, que contiene la fórmula más segura y eficaz de cada vacuna. Los médicos recomiendan que los niños reciban la vacuna triple viral entre los 12 y 15 meses de edad, y otra vez entre los 4 y 6 años de edad, antes del ingreso escolar. Es particularmente importante que las niñas reciban la vacuna para prevenir la rubéola en embarazos futuros.

Por lo general, los bebés están protegidos contra la rubéola por seis a ocho meses después del nacimiento debido a la inmunidad transmitida por sus madres. Si un niño requiere protección contra la rubéola antes de los 12 meses de edad, por ejemplo, por determinado viaje al exterior, se le puede administrar la vacuna a partir de los 6 meses de edad. Pero los niños que son vacunados de manera temprana, aún necesitan ser vacunados luego a las edades recomendadas.

¿Necesitas la vacuna triple viral?

No necesitas la vacuna si:

  • Recibiste dos dosis de la vacuna triple viral después de los 12 meses de edad
  • Tienes análisis de sangre que demuestran que eres inmune al sarampión, las paperas y la rubéola
  • Eres un hombre que nació antes de 1957
  • Eres una mujer que ha nacido antes de 1957, ya tienes la vacuna contra la rubéola o tienes una prueba positiva de inmunidad a la rubéola

Deberías administrarte la vacuna si no cumples con los criterios enunciados anteriormente y:

  • Eres una mujer en edad fértil y no estás embarazada
  • Concurres a la universidad, escuela de oficios o escuela postsecundaria
  • Trabajas en un hospital, centro médico, centro de cuidados infantiles o en una escuela
  • Planeas viajar fuera del país o navegar en un crucero

La vacuna no se recomienda en estos casos:

  • Las mujeres embarazadas o las mujeres que planean quedar embarazadas dentro de las cuatro semanas siguientes
  • Las personas que han tenido una reacción alérgica a la gelatina, al antibiótico neomicina o a una dosis anterior de la vacuna triple viral, que haya puesto en riesgo su vida

Si tienes cáncer, un trastorno sanguíneo u otra enfermedad o tomas medicamentos que afectan tu sistema inmunitario, consulta con el médico antes de recibir la vacuna triple viral.

Efectos secundarios de la vacuna

La mayoría de las personas no presenta efectos secundarios de la vacuna. Cerca del 15 por ciento de las personas manifiesta fiebre entre los siete y los 12 días posteriores a la vacunación, y cerca del 5 por ciento de las personas manifiesta una erupción cutánea leve. Algunos adolescentes y algunas mujeres adultas manifiestan dolor articular temporario o rigidez después de recibir la vacuna. Menos de una dosis en un millón provoca una reacción alérgica grave.

En los últimos años, debido al aumento en la cantidad de niños diagnosticados con autismo, sin una explicación clara, han surgido inquietudes generalizadas sobre una posible relación entre la vacuna triple viral y el autismo. Sin embargo, informes exhaustivos de la American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría), del Institute of Medicine (Instituto de Medicina) y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention) han llegado a la conclusión de que no está científicamente comprobado el vínculo entre la vacuna triple viral y el autismo. Además, no existe un beneficio científico para separar estas vacunas.

Estas organizaciones dan cuenta de que el autismo se identifica, a menudo, en los niños pequeños de entre 18 y 30 meses de edad, lo que parece ser la edad en la que los niños reciben su primera vacuna triple viral. Sin embargo, esta coincidencia en el tiempo no debe confundirse con una relación de causa y efecto.

March 20, 2015