A medida que el daño hepático avanza, las personas que tienen cirrosis biliar primaria pueden desarrollar algunos problemas graves, como los siguientes:

  • Cirrosis. La cirrosis produce una cicatrización del hígado que dificulta su funcionamiento normal. Puede producirse en las etapas posteriores de la cirrosis biliar primaria. La cirrosis constante puede provocar insuficiencia hepática, la que se produce cuando el hígado ya no puede funcionar adecuadamente.
  • Mayor presión en la vena porta (hipertensión portal). La sangre del intestino, del bazo y del páncreas ingresa en el hígado a través de un gran vaso sanguíneo llamado «vena porta». Cuando el tejido cicatricial de la cirrosis bloquea la circulación normal a través del hígado, la sangre se acumula como el agua detrás de un dique, lo que produce una mayor presión dentro de la vena. Y como la sangre no fluye normalmente por el hígado, los medicamentos y otras toxinas no se filtran de forma adecuada desde el torrente sanguíneo.
  • Dilatación del bazo (esplenomegalia). El bazo se puede dilatar con glóbulos blancos y plaquetas a causa de la hipertensión portal.
  • Cálculos biliares y cálculos del conducto biliar. Si la bilis no puede fluir a través de las vías biliares, puede endurecerse y convertirse en cálculos, lo que causa dolor e infección.
  • Agrandamiento de las venas (várices). Cuando la circulación por la vena porta se hace más lenta o se bloquea, la sangre se puede acumular en otras venas —principalmente, las del estómago y las del esófago—. Las paredes de los vasos sanguíneos se vuelven más delgadas, y una mayor presión en las venas puede provocar sangrado en la parte superior del estómago o del esófago. Ese sangrado es una emergencia que puede poner en riesgo la vida y que requiere atención médica inmediata.
  • Cáncer de hígado. La destrucción de tejido hepático sano que se produce durante la cirrosis aumenta el riesgo de padecer cáncer de hígado.
  • Huesos débiles (osteoporosis). Las personas que padecen cirrosis biliar primaria presentan un mayor riesgo de tener huesos débiles y frágiles que se pueden romper con más facilidad.
  • Deficiencias de vitaminas. La falta de bilis afecta la capacidad del aparato digestivo de absorber las grasas y las vitaminas solubles en grasa A, D, E y K. A veces, esto provoca deficiencias de esas vitaminas en los casos avanzados de cirrosis biliar primaria.
  • Función mental disminuida (encefalopatía hepática). Algunas personas que tienen cirrosis biliar primaria con insuficiencia hepática presentan problemas de memoria y de concentración, así como cambios de personalidad.
  • Mayor riesgo de padecer otra enfermedad. Además del daño a las vías biliares y al hígado, es probable que las personas que tienen cirrosis biliar primaria sufran otros trastornos metabólicos o del sistema inmunitario, como problemas de tiroides, esclerodermia limitada (síndrome de CREST) y artritis reumatoide.
Nov. 22, 2014