Un quiste pilonidal es una cavidad anormal en la piel que, generalmente, contiene vello y partículas cutáneas. En la mayoría de los casos, se encuentra cerca del coxis, en la parte superior del surco de los glúteos.

Los quistes pilonidales suelen aparecer cuando un vello perfora la piel y luego se encarna. Si se infectan, el absceso que se forma, en general, es muy doloroso. El quiste puede drenarse a través de una pequeña incisión o extirparse quirúrgicamente.

Los quistes pilonidales son más frecuentes en los varones jóvenes, y es habitual que el problema vuelva a aparecer. Las personas que están sentadas durante períodos prolongados, como los conductores de camiones, corren un mayor riesgo de sufrir un quiste pilonidal.

Un quiste pilonidal se convierte en una masa hinchada (absceso) cuando se infecta. Los signos y síntomas de un quiste pilonidal infectado son:

  • Dolor
  • Enrojecimiento de la piel
  • Supuración de pus o de sangre en una abertura de la piel
  • Olor desagradable del pus que supura

Cuándo consultar con el médico

Si observas algún signo o síntoma de un quiste pilonidal, consulta con tu médico. El médico puede diagnosticar este trastorno a través del examen de la lesión.

Se desconoce la causa exacta de los quistes pilonidales. No obstante, la mayoría de los quistes pilonidales parecen formarse a causa de los vellos sueltos que penetran la piel. La fricción y la presión —la piel que se roza, las vestimentas ajustadas, el ciclismo, estar sentado durante largos períodos o factores similares— fuerzan el vello a introducirse en la piel. El organismo crea un quiste alrededor del vello en respuesta a este como una sustancia extraña.

Esto explica los casos pocos frecuentes de quistes pilonidales que aparecen en partes del cuerpo diferentes a las que están próximas al coxis. Por ejemplo, los barberos, los peluqueros caninos y los esquiladores de ovejas manifestaron quistes pilonidales en la piel que se encuentra entre los dedos.

Ciertos factores pueden hacerte más propenso a formar quistes pilonidales, como:

  • Ser del sexo masculino
  • Edad temprana (los quistes pilonidales son más frecuentes en las personas que tienen entre 20 y 30 años)
  • Obesidad
  • Estilo de vida inactivo
  • Profesión que requiere pasar mucho tiempo sentado
  • Vello corporal excesivo
  • Cabello grueso o duro

Si un quiste pilonidal infectado en forma crónica no se trata de manera adecuada, puedes correr un riesgo levemente mayor de padecer un tipo de cáncer de piel llamado «carcinoma epidermoide».

Es probable que primero veas a tu médico de cabecera. En algunos casos, cuando llames para programar una consulta, es posible que te deriven a un dermatólogo o a un cirujano de inmediato.

Qué puedes hacer

Antes de la consulta, es aconsejable que escribas una lista con las respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuándo comenzaron los síntomas?
  • ¿Has tenido este problema antes?
  • ¿Hay algo que mejore los síntomas?
  • ¿Existe algo que, al parecer, esté empeorando los síntomas?
  • ¿Qué medicamentos o suplementos tomas habitualmente?

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas, como las siguientes:

  • ¿Has tenido fiebre?
  • ¿El dolor te mantiene despierto por la noche?
  • ¿A qué te dedicas? ¿Estás sentado todo el día?

En general, el tratamiento inicial de un quiste pilonidal infectado es un procedimiento que se puede hacer en el consultorio del médico. Después de anestesiar la zona con una inyección, tu médico realiza una pequeña incisión para drenar el quiste. Si el quiste vuelve a aparecer, que es lo que suele suceder, puedes necesitar un procedimiento quirúrgico más grande que elimine el quiste por completo.

Después de la cirugía, tu médico tiene dos opciones:

  • Dejar la herida abierta. Con esta opción, la herida quirúrgica se deja abierta y se rellena con vendajes para permitir que cicatrice desde el interior hacia afuera. Este proceso tiene un tiempo de cicatrización mayor, pero, en general, hay menos riesgo de que vuelva a aparecer la infección del quiste pilonidal.
  • Cerrar la herida con puntos. Si bien el tiempo de cicatrización es menor con esta opción, hay un mayor riesgo de recurrencia. Algunos cirujanos hacen la incisión al costado del surco del glúteo, donde la cicatrización es particularmente difícil.

El cuidado de la herida después de la cirugía es de extrema importancia. Tu médico o el enfermero te darán instrucciones detalladas sobre cómo cambiar los vendajes, cómo será el proceso normal de cicatrización y cuándo tienes que llamarlo. También es posible que tengas que rasurar alrededor del sitio quirúrgico para impedir que el vello entre en la herida.

Para ayudar a prevenir los quistes pilonidales, trata lo siguiente:

  • Mantén limpia la zona
  • Si es necesario, baja de peso
  • Evita estar sentado durante períodos prolongados

Si tuviste quistes pilonidales anteriormente, es posible que tengas que rasurarte la zona con regularidad o usar productos para eliminar el vello con el fin de disminuir el riesgo de reaparición.

Sept. 05, 2015