El dolor fantasma es el dolor que se siente que viene de una parte del cuerpo que ya no está ahí. Los médicos antes creían que este fenómeno tras a una amputación era un problema psicológico, pero los expertos ahora reconocen que estas sensaciones reales se originan en la médula espinal y en el cerebro.

A pesar de que este dolor fantasma ocurre con mayor frecuencia entre personas a quienes se les ha amputado un brazo o una pierna, el trastorno también se puede dar después de cirugías para amputar otras partes del cuerpo, tales como un seno, el pene, un ojo o la lengua.

Para algunas personas, el dolor fantasma mejora con el tiempo sin tratamiento. Para otros, controlar el dolor fantasma puede ser todo un desafío. El médico y tú deben trabajar juntos para tratar el dolor fantasma de manera eficaz con medicamentos u otras terapias.

La mayoría de las personas a las que les han amputado una extremidad informan que, a veces, sienten como si el miembro amputado todavía estuviera allí. Este fenómeno indoloro, conocido como «sensación de miembro fantasma», raramente, se produce en las personas que nacieron sin extremidades.

Las sensaciones de miembro fantasma pueden comprender sensación de frío, calor, picazón u hormigueo, pero no debe confundirse con el dolor fantasma. De modo similar, el dolor proveniente del muñón de un miembro amputado no es dolor fantasma. Por definición, el dolor fantasma se siente como si el dolor viniera de una parte del cuerpo que ya no está.

Las características del dolor fantasma comprenden:

  • Comienzo dentro de los primeros días posteriores a la amputación
  • Aparece y desaparece o es continuo
  • A menudo afecta la parte del miembro más alejada del cuerpo, como el pie de una pierna amputada
  • Puede describirse como un disparo, una puñalada, una perforación, un apretujón, una pulsación o ardor
  • En ocasiones, se siente como si la parte fantasma fuera forzada a tomar una posición incómoda
  • La presión sobre la parte que queda del miembro o el estrés emocional pueden provocarlo

La causa exacta del dolor fantasma no es clara, pero parece originarse en la médula espinal y en el cerebro. Durante las exploraciones de imágenes, como la imagen de resonancia magnética (RM) o la tomografía por emisión de positrones (TEP), las partes del cerebro que habían estado neurológicamente conectadas a los nervios del miembro amputado muestran actividad cuando la persona siente dolor fantasma.

Muchos expertos consideran que el dolor fantasma puede al menos explicarse parcialmente como una respuesta a las señales mezcladas del cerebro. Luego de una amputación, las zonas de la médula espinal y del cerebro pierden las señales provenientes del miembro ausente y se ajustan a esta separación de maneras que no pueden predecirse. El resultado puede desencadenar el mensaje más básico del cuerpo para cuando algo no está bien: dolor.

Los estudios demuestran que después de una amputación, el cerebro puede reasignar el circuito sensorial de esa parte del cuerpo a otra. En otras palabras, como la parte amputada ya no puede recibir información sensorial, la información es derivada a otra parte, de una mano faltante a una mejilla aún presente, por ejemplo.

Por lo que cuando te tocas la mejilla es como si te tocaras la mano faltante también. Como esto es aún otra versión de las vías sensoriales enredadas, el resultado puede ser el dolor.

Se cree que una cantidad de otros factores también contribuyen al dolor fantasma, como el daño a las terminales nerviosas, el tejido cicatricial en la zona de la amputación y la clásica memoria del dolor de la zona afectada previa a la amputación.

Todavía no se sabe por qué algunas personas padecen un dolor imaginario después de una amputación, mientras que otras no. Algunos factores que pueden incrementar el riesgo de dolor imaginario son:

  • Dolor antes de la amputación. Algunos investigadores descubrieron que las personas que sentían dolor en un miembro antes de la amputación suelen padecerlo después, en especial, inmediatamente después de la amputación. Esto puede deberse a que el cerebro retiene la memoria del dolor y sigue enviando señales de dolor, incluso después de que la extremidad haya sido amputada.
  • Dolor de muñón. Las personas que generalmente sienten un dolor persistente de muñón también sienten dolor imaginario. Es posible que el dolor de muñón sea el resultado de un crecimiento anormal en las terminales nerviosas dañadas (neuroma) que a menudo causa una actividad nerviosa dolorosa.
  • Extremidad artificial (prótesis) no ajustada correctamente. Habla con tu médico para asegurarte de que te estás colocando correctamente la extremidad artificial y de que el ajuste es el adecuado. Si crees que el ajuste de tu extremidad artificial puede no ser adecuado, o te provoca dolor, habla con tu médico.

Como la sensación fantasma y el dolor fantasma son frecuentes después de una amputación, es probable que el médico te pregunte acerca de estos síntomas durante las visitas de seguimiento tras la cirugía. Si experimentas dolor en el miembro amputado antes de que el médico toque el tema, llama al médico. Dependiendo en la gravedad de los síntomas y de la respuesta a los tratamientos iniciales, el médico te puede derivar a un centro especializado en dolor.

Qué puedes hacer

  • Anota los síntomas, incluyendo cuándo los notaste por primera vez y con qué frecuencia ocurren. También presta atención si hay algo en particular que parece desencadenar el dolor fantasma.
  • Haz una lista de tu información médica clave, que incluya cualquier otra enfermedad que te hayan diagnosticado y los nombres de los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estás tomando.
  • Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. A veces puede ser difícil recordar toda la información que te brindan en una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico. Preparar una lista de preguntas con anticipación puede ayudarte a aprovechar al máximo el tiempo de la consulta con el médico.

Para el dolor fantasma, algunas preguntas básicas para hacerle al médico son:

  • ¿Qué terapias de alivio del dolor me recomienda?
  • Si me receta medicamentos, ¿Qué efectos secundarios tienen?
  • ¿Hay algún riesgo de hacerme dependiente o adicto a estos medicamentos?
  • Dado que tengo otras enfermedades, ¿Cómo puedo controlarlas mejor?
  • ¿Los tratamientos que me sugiere están cubiertos por mi seguro?
  • ¿Soy candidato para ensayos clínicos?
  • ¿Debería consultar a un especialista?

Además de las preguntas que hayas preparado para el médico, no dudes en hacer otras preguntas que surjan.

Si bien no hay pruebas médicas que permitan diagnosticar el dolor fantasma, los médicos pueden identificar esta enfermedad mediante la información que brindes acerca de tus síntomas y las circunstancias, tales como lesiones o cirugías, que hayan ocurrido antes de que comenzara el dolor.

Describir el dolor con precisión puede ayudar a que tu médico identifique el problema. Si bien es frecuente padecer dolor fantasma y dolor de muñón al mismo tiempo, los tratamientos para estos dos problemas pueden ser diferentes.

Encontrar un tratamiento para aliviar el dolor fantasma puede ser difícil. Los médicos suelen empezar con medicamentos y, luego, pueden añadir terapias no invasivas, como la acupuntura o la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea.

Otras opciones más invasivas son las inyecciones o el implante de dispositivos. La cirugía se realiza solo como último recurso.

Medicamentos

Si bien no hay medicamentos específicos para el dolor fantasma, algunos medicamentos diseñados para tratar otras enfermedades han sido útiles para aliviar la neuralgia.

Ningún medicamento funciona para todos, y no todos se benefician de los medicamentos. Es posible que tengas que probar distintos medicamentos hasta encontrar uno que te sirva.

Los medicamentos utilizados en el tratamiento del dolor fantasma comprenden los siguientes:

  • Antidepresivos. Los antidepresivos tricíclicos pueden aliviar el dolor causado por los nervios lesionados. Algunos ejemplos son la amitriptilina, la nortriptilina (Pamelor) y el tramadol (Conzip, Ultram).

    Estos medicamentos actúan modificando los mensajeros químicos que transmiten las señales de dolor. Los antidepresivos también pueden ayudarte a dormir, lo que puede hacerte sentir mejor.

    Los posibles efectos secundarios comprenden somnolencia, boca seca, visión borrosa, aumento de peso y disminución del rendimiento o del deseo sexual.

  • Anticonvulsivos. Los medicamentos contra la epilepsia, tales como la gabapentina (Gralise, Neurontin), pregabalina (Lyrica) y carbamazepina (Carbatrol, Epitol, Tegretol), a menudo se utilizan para tratar la neuralgia. Actúan acallando los nervios lesionados para reducir o prevenir las señales de dolor no controlado.

    Los efectos secundarios pueden consistir en depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, irritabilidad y reacciones alérgicas, como urticaria, fiebre e hinchazón.

  • Tranquilizantes. Los medicamentos opioides, como la codeína y la morfina, pueden ser una opción para algunas personas. Si se toman en dosis adecuadas, según las indicaciones del médico, pueden ayudar a controlar el dolor fantasma.

    Sin embargo, es posible que no puedas tomarlos si tienes antecedentes de abuso de sustancias. Incluso si no tienes antecedentes de abuso de sustancias, estos medicamentos pueden provocar muchos efectos secundarios, como estreñimiento, náuseas, vómitos o sedación.

  • Antagonistas de los receptores de N-metil-D-aspartato (NMDA). Esta clase de anestésicos actúa uniéndose a los receptores de NMDA en las neuronas del cerebro y bloqueando la actividad del glutamato, una proteína que tiene una función importante en la transmisión de las señales nerviosas.

    En estudios, los antagonistas de los receptores de NMDA ketamina y dextrometorfano fueron eficaces para aliviar el dolor fantasma. Los efectos secundarios de la ketamina son sedación leve, alucinaciones o pérdida del conocimiento. No se informaron efectos secundarios de la utilización de dextrometorfano.

Terapias no invasivas

Al igual que con los medicamentos, el tratamiento del dolor fantasma con terapias no invasivas es una cuestión de prueba y observación. Las siguientes técnicas podrían aliviar el dolor fantasma:

  • Estimulación nerviosa. En un procedimiento llamado «estimulación nerviosa eléctrica transcutánea», un dispositivo envía una corriente eléctrica débil a través de parches adhesivos sobre la piel cerca del área de dolor. Esto puede interrumpir o enmascarar las señales del dolor, lo que les impide llegar al cerebro.

    Si se usa de manera adecuada, la estimulación nerviosa eléctrica transcutánea es segura. Para evitar una descarga involuntaria, no uses un dispositivo de estimulación nerviosa eléctrica transcutánea en la ducha o en la bañera ni lo utilices a una frecuencia demasiado elevada.

  • Caja espejo. Este dispositivo contiene espejos que hacen parecer que una extremidad amputada existiera. La caja espejo tiene dos aberturas: una para el miembro intacto y otra para el muñón.

    La persona realiza ejercicios simétricos; mientras ve que se mueve el miembro intacto, imagina que realmente está viendo moverse la extremidad que falta. Los estudios han encontrado que este ejercicio puede ayudar a aliviar el dolor fantasma.

  • Acupuntura. Los Institutos Nacionales de Salud han descubierto que la acupuntura puede ser un tratamiento eficaz para algunos tipos de dolor crónico. En la acupuntura, el médico inserta en la piel agujas estériles de acero inoxidable muy finas en puntos específicos del cuerpo.
  • Se cree que la acupuntura estimula el sistema de nervioso central para liberar endorfinas, los analgésicos naturales del organismo. La acupuntura, generalmente, se considera segura cuando se realiza correctamente.

Terapias mínimamente invasivas

  • Inyección. A veces, inyectar en el muñón medicamentos analgésicos, anestésicos locales, esteroides o ambos, puede aliviar el dolor del miembro fantasma.
  • Estimulación de la médula espinal. El médico inserta electrodos diminutos a lo largo de la médula espinal. Transmitir una pequeña corriente eléctrica a la médula espinal a veces puede aliviar el dolor.
  • Bloqueadores nerviosos. Este método utiliza medicamentos que interrumpen los mensajes de dolor entre el cerebro y la zona del dolor fantasma.

Cirugía

Cuando otros tratamientos no han sido de ayuda, la cirugía puede ser una opción. Las opciones quirúrgicas son las siguientes:

  • Estimulación cerebral. La estimulación cerebral profunda y la estimulación de la corteza motora son similares a la estimulación de la médula espinal, excepto que la corriente se suministra dentro del cerebro. El cirujano usa una resonancia magnética (RM) para ubicar los electrodos correctamente.

    Aunque los datos son aún escasos, la estimulación cerebral parece ser una opción prometedora para ciertas personas.

  • Corrección quirúrgica o neurectomía del muñón. Si el dolor fantasma se desencadena por la irritación de los nervios del muñón, a veces, puede ser útil la resección o corrección quirúrgica. Pero cortar los nervios también conlleva el riesgo de empeorar el dolor.

En el horizonte

El método más novedoso para aliviar el dolor fantasma son las gafas de realidad virtual. El programa de computadora de las gafas reproduce la extremidad intacta de la persona, por lo que parece que no ha habido ninguna amputación. La persona, entonces, desplaza su extremidad virtual para realizar diversas tareas, como batear una bola suspendida en el aire.

Aunque esta técnica ha sido probada solo en unas pocas personas, parece ayudar a aliviar el dolor fantasma.

Puede que no tengas control sobre si desarrollas dolor fantasma después de la cirugía o no, pero puedes reducir la molestia y mejorar tu calidad de vida. Uno de estos métodos puede ayudarte a atravesar un brote de dolor fantasma:

  • Busca algún entretenimiento. Busca actividades que cambien tu centro de atención, como leer o escuchar música.
  • Mantente físicamente activo. Ejercítate haciendo actividades que disfrutas, tales como la jardinería, las caminatas, la natación o el ciclismo.
  • Toma tus medicamentos. Sigue las indicaciones del médico al tomar analgésicos recetados y de venta libre. Si pruebas con medicamentos a base de hierbas y otros medicamentos alternativos, asegúrate de decírselo al médico.
  • Busca formas de relajarte. Haz actividades que reduzcan tu tensión emocional y muscular. Toma un baño tibio, no demasiado caliente, ya que el calor puede aumentar el dolor. Recuéstate y sigue técnicas de relajación que te ayuden, tales como la respiración rítmica, la meditación o la visualización.
  • Busca el apoyo de otras personas. Busca formas de acercarte a otros. Llama a amigos o únete a grupos de apoyo o a un grupo relacionado con tu pasatiempo favorito.
  • Cuida tu muñón. Ponerte o sacarte la prótesis, masajear el muñón y aplicarte estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, frío o calor pueden reducir el dolor.

Recuerda que el manejo del dolor fantasma puede hacer una gran diferencia en como te sientas. Si un método no te brinda alivio, prueba otra cosa en vez de darte por vencido.

Aprender a vivir sin un miembro, en especial si tienes dolor fantasma, puede ser un desafío. A menudo el dolor se ve acompañado por depresión. Te puede ser útil hablar con un consejero o terapeuta.

Los grupos de apoyo en línea o presenciales pueden ponerte en contacto con otras personas que entiendan por lo que estás pasando. A fin de encontrar apoyo, pídele a tu médico una derivación, ya sea a un consejero o a un grupo de apoyo.

También puedes contactar a la Coalición de Amputados (Amputee Coalition) en www.amputee-coalition.org para obtener información sobre su Red Nacional de Compañeros (National Peer Network), por la cual puedes ponerte en contacto con una variedad de servicios de apoyo, como su Programa de Visita de Compañeros (Peer Visitor Program). A través de este programa, puedes conectarte con otra persona que haya estado en tu lugar y que pueda contarte sobre la curación, compartir sus experiencias y ofrecerte consejos.

Como el riesgo de presentar un dolor fantasma es mayor en las personas que sentían dolor en el miembro antes de la amputación, algunos médicos recomiendan anestesia regional (intradural o epidural) durante las horas o días previos a la amputación. Esto puede reducir el dolor inmediatamente posterior a la cirugía y disminuir el riesgo de dolor de miembro fantasma prolongado.

Dec. 03, 2014