La causa exacta del dolor fantasma no es clara, pero parece originarse en la médula espinal y en el cerebro. Durante las exploraciones de imágenes, como la imagen de resonancia magnética (RM) o la tomografía por emisión de positrones (TEP), las partes del cerebro que habían estado neurológicamente conectadas a los nervios del miembro amputado muestran actividad cuando la persona siente dolor fantasma.

Muchos expertos consideran que el dolor fantasma puede al menos explicarse parcialmente como una respuesta a las señales mezcladas del cerebro. Luego de una amputación, las zonas de la médula espinal y del cerebro pierden las señales provenientes del miembro ausente y se ajustan a esta separación de maneras que no pueden predecirse. El resultado puede desencadenar el mensaje más básico del cuerpo para cuando algo no está bien: dolor.

Los estudios demuestran que después de una amputación, el cerebro puede reasignar el circuito sensorial de esa parte del cuerpo a otra. En otras palabras, como la parte amputada ya no puede recibir información sensorial, la información es derivada a otra parte, de una mano faltante a una mejilla aún presente, por ejemplo.

Por lo que cuando te tocas la mejilla es como si te tocaras la mano faltante también. Como esto es aún otra versión de las vías sensoriales enredadas, el resultado puede ser el dolor.

Se cree que una cantidad de otros factores también contribuyen al dolor fantasma, como el daño a las terminales nerviosas, el tejido cicatricial en la zona de la amputación y la clásica memoria del dolor de la zona afectada previa a la amputación.

Dec. 03, 2014