Algunos factores pueden aumentar el riesgo de sufrir problemas de salud mental, entre ellos:

  • Tener un pariente consanguíneo (como padre o hermano) con una enfermedad mental
  • Las situaciones estresantes de la vida, como problemas financieros, el divorcio o la muerte de un ser querido
  • Enfermedades permanentes (crónicas), como la diabetes
  • Daño cerebral como consecuencia de una lesión grave (traumatismo cerebral), por ejemplo, a causa de un golpe violento en la cabeza
  • Experiencias traumáticas, como el combate militar o haber sido víctima de un ataque
  • Consumo de alcohol o de drogas recreativas
  • Haber sufrido maltrato o abandono durante la infancia
  • Tener pocos amigos o pocas relaciones interpersonales saludables
  • Una enfermedad mental anterior

La enfermedad mental es frecuente. Durante un año determinado, 1 de cada 5 adultos padece una enfermedad mental. La enfermedad mental puede comenzar a cualquier edad, desde la infancia hasta la edad adulta, aunque la mayoría comienza en etapas previas de la vida.

Los efectos de la enfermedad mental pueden ser temporales o duraderos. También es posible sufrir más de un trastorno de salud mental al mismo tiempo. Por ejemplo, puedes tener depresión y un trastorno vinculado al consumo de sustancias.

Oct. 13, 2015