Enfermedad mental Diagnóstico y tratamiento
Diagnóstico
Tiene las siguientes opciones para determinar un diagnóstico y verificar si hay complicaciones relacionadas:
- Una exploración física. Su médico tratará de descartar problemas físicos que podrían causar sus síntomas.
- Análisis de laboratorio. Estos pueden incluir, por ejemplo, un chequeo de su función tiroidea o un examen para la detección de alcohol y drogas.
- Una evaluación psicológica. Un médico o profesional de la salud mental hablará con usted sobre sus síntomas, pensamientos, sentimientos y patrones de conducta. Es posible que le pida que complete un cuestionario para ayudar a responder estas preguntas.
Cómo determinar la enfermedad mental que padece
A veces, es difícil determinar qué enfermedad mental puede estar causando los síntomas. Pero tomarse el tiempo y el esfuerzo para obtener un diagnóstico preciso ayudará a determinar el tratamiento apropiado. Cuanta más información tenga, más preparado estará para trabajar con su profesional de la salud mental y comprender lo que pueden representar sus síntomas.
Los síntomas característicos de cada enfermedad mental se detallan en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, publicado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. Los profesionales de la salud mental utilizan este manual para diagnosticar trastornos mentales y las compañías de seguro lo usan para reembolsar el costo del tratamiento.
Clases de enfermedades mentales
Las principales clases de enfermedades mentales son las siguientes:
- Trastornos del neurodesarrollo. Esta clase abarca una amplia gama de problemas que generalmente comienzan en la infancia o niñez, a menudo antes de que el niño comience la escuela primaria. Algunos ejemplos incluyen el trastorno del espectro autista, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y trastornos del aprendizaje.
- Espectro de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. Los trastornos psicóticos causan pérdida de contacto con la realidad, como delirios, alucinaciones y pensamiento y habla desorganizados. El ejemplo más notable es la esquizofrenia, aunque a veces se pueden asociar otras clases de trastornos con la pérdida de contacto con la realidad.
- Trastorno bipolar y trastornos relacionados. Esta clase incluye trastornos con episodios alternados de manía (períodos de actividad excesiva, energía y excitación) y depresión.
- Trastornos depresivos. Estos incluyen trastornos que afectan la manera en que se siente emocionalmente, como el nivel de tristeza y felicidad, y pueden afectar su capacidad para funcionar. Algunos ejemplos incluyen el trastorno depresivo mayor y el trastorno disfórico premenstrual.
- Trastornos de ansiedad. La ansiedad es una emoción caracterizada por la anticipación de un futuro peligro o desgracia, junto con una preocupación excesiva. Puede incluir comportamientos con el objeto de evitar situaciones que causan ansiedad. Esta clase incluye el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico y las fobias.
- Trastorno obsesivo compulsivo y trastornos relacionados. Estos trastornos implican preocupaciones u obsesiones y pensamientos y acciones repetitivos. Algunos ejemplos incluyen el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de acumulación y la tricotilomanía.
- Trastornos relacionados con el trauma y el estrés. Estos son trastornos de adaptación en los cuales una persona tiene problemas para lidiar con una situación estresante de la vida durante o después de esta. Algunos ejemplos incluyen el trastorno por estrés postraumático y el trastorno de estrés agudo.
- Trastornos disociativos. Estos son trastornos en los cuales el sentido de sí mismo se ve alterado, como el trastorno disociativo de la identidad y la amnesia disociativa.
- Síntomas somáticos y trastornos relacionados. Una persona con uno de estos trastornos puede tener síntomas físicos que causan un gran sufrimiento emocional y problemas de funcionamiento. Puede o no haber otra afección médica diagnosticada asociada con estos síntomas, pero la reacción a los síntomas no es normal. Los trastornos incluyen el trastorno de síntomas somáticos, el trastorno de ansiedad por enfermedad y el trastorno facticio.
- Trastornos alimenticios y de la alimentación. Estos trastornos incluyen problemas relacionados con la alimentación que afectan la nutrición y la salud, como la anorexia nerviosa y el trastorno alimentario compulsivo.
- Trastornos de eliminación. Estos trastornos se relacionan con la eliminación inadecuada de orina o heces por accidente o a propósito. Mojar la cama, conocido como enuresis, es un ejemplo.
- Trastornos del ritmo circadiano. Se trata de trastornos del sueño lo suficientemente graves como para requerir atención clínica, como el insomnio, la apnea del sueño y el síndrome de las piernas inquietas.
- Disfunciones sexuales. Estas incluyen trastornos de la respuesta sexual, como la eyaculación precoz y el trastorno orgásmico femenino.
- Disforia de género. Esto se refiere a la angustia que acompaña al deseo declarado de una persona de ser de otro género.
- Trastornos de mal comportamiento, control de los impulsos y de la conducta. Estos trastornos incluyen problemas de autocontrol emocional y conductual, como la cleptomanía o el trastorno explosivo intermitente.
- Trastornos relacionados con las sustancias y las adicciones. Estos incluyen problemas asociados con el uso excesivo de alcohol, cafeína, tabaco y drogas. Esta clase también incluye el trastorno del juego compulsivo.
- Trastornos neurocognitivos. Los trastornos neurocognitivos afectan la capacidad para pensar y razonar. Estos problemas cognitivos adquiridos (en lugar de problemas de desarrollo) incluyen el delirio, así como trastornos neurocognitivos debidos a afecciones o enfermedades como lesiones cerebrales traumáticas o la enfermedad de Alzheimer.
- Trastornos de personalidad. Un trastorno de la personalidad implica un patrón duradero de inestabilidad emocional y comportamiento poco saludable que causa problemas en la vida y en las relaciones. Algunos ejemplos son los trastornos límite, antisocial y narcisista de la personalidad.
- Trastornos parafílicos. Estos trastornos incluyen el interés sexual que causa angustia o impedimento personal o causa daño potencial o real a otra persona. Algunos ejemplos son el trastorno de sadismo sexual, el trastorno voyerista y el trastorno pedófilo.
- Otros trastornos mentales. Esta clase incluye los trastornos mentales que se deben a otras afecciones médicas o que no cumplen con todos los criterios de uno de los trastornos mencionados anteriormente.
Tratamiento
El tratamiento depende del tipo de enfermedad mental que tenga, la gravedad y lo que sea más efectivo en su caso. En muchos casos, combinar tratamientos es lo que mejor funciona.
Si tiene una enfermedad mental leve con síntomas bien controlados, el tratamiento del profesional de atención primaria puede ser suficiente. Sin embargo, en ocasiones, un enfoque de trabajo en equipo es más adecuado para asegurar la respuesta a todas sus necesidades psiquiátricas, médicas y sociales. Esto es particularmente importante para las enfermedades mentales graves, como la esquizofrenia.
El equipo de tratamiento
Su equipo de tratamiento puede comprender lo siguiente:
- Médico de atención primaria o médico de cabecera
- Personal de enfermería especializada
- Asistente médico
- Psiquiatra, un médico que diagnostica y trata las enfermedades mentales
- Psicoterapeuta, como un psicólogo o consejero matriculado.
- Farmacéutico
- Asistente social
- Integrantes de la familia
Medicamentos
Si bien los medicamentos psiquiátricos no curan la enfermedad mental, con frecuencia pueden mejorar los síntomas en forma significativa. Los medicamentos psiquiátricos pueden ayudar, además, a la efectividad de otros tratamientos, como la psicoterapia. Los medicamentos más adecuados para usted dependerán de su situación particular y de la forma en que el cuerpo responda a la medicación.
Los medicamentos psiquiátricos con receta utilizados con mayor frecuencia son los siguientes:
- Antidepresivos. Los antidepresivos se utilizan para el tratamiento de la depresión, la ansiedad y, en ocasiones, otras enfermedades. Pueden ayudar a mejorar algunos síntomas, como la tristeza, la desesperanza, la falta de energía, la dificultad para concentrarse y la falta de interés en las actividades. Los antidepresivos no son adictivos, por lo que no crean dependencia.
- Medicamentos para la ansiedad. Estos medicamentos se utilizan para tratar los trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizado o el trastorno de pánico. También pueden ayudar a reducir la agitación y el insomnio. Los medicamentos contra la ansiedad que se administran a largo plazo son generalmente antidepresivos que también sirven para tratar la ansiedad. Los medicamentos de acción rápida contra la ansiedad brindan alivio a corto plazo, pero pueden crear dependencia, por lo que idealmente solo deberían usarse durante períodos cortos.
- Medicamentos estabilizadores del ánimo. Los estabilizadores del ánimo se utilizan, con mayor frecuencia, para el tratamiento del trastorno bipolar, que supone la alternancia entre episodios de manía y de depresión. En ocasiones, los estabilizadores del ánimo se utilizan con antidepresivos para tratar la depresión.
- Medicamentos antipsicóticos. Los antipsicóticos se utilizan, generalmente, para el tratamiento de trastornos psicóticos, como la esquizofrenia. Los antipsicóticos también se utilizan para tratar el trastorno bipolar o con antidepresivos para tratar la depresión.
Psicoterapia
La psicoterapia, también llamada terapia de conversación, consiste en hablar sobre su afección y temas relacionados con un profesional de la salud mental. La psicoterapia le permite conocer su enfermedad, sus estados de ánimo, sentimientos, pensamientos y conductas. Esa comprensión y ese conocimiento le permiten adquirir capacidades para enfrentar situaciones y controlar el estrés.
Existen muchos tipos de psicoterapia, cada uno con su enfoque para mejorar el bienestar mental. Con frecuencia, la psicoterapia se completa con éxito en pocos meses, aunque en algunos casos puede ser necesario el tratamiento a largo plazo. Puede llevarse a cabo de forma individual, grupal o con los miembros de la familia.
A la hora de escoger a un terapeuta, es importante que sienta comodidad y confíe en la capacidad del profesional para escuchar lo que tiene para decir. Además, es importante que el terapeuta comprenda la historia de vida que la ha convertido en la persona que usted es y ha definido la forma en usted vive.
Tratamientos de estimulación cerebral
Los tratamientos de estimulación cerebral se utilizan, en algunos casos, para la depresión y otros trastornos de salud mental. Por lo general, se reservan para las situaciones en las que los medicamentos y la psicoterapia no dieron resultado. Entre ellos, se incluyen la terapia electroconvulsiva, la estimulación magnética transcraneal repetitiva, la estimulación cerebral profunda y la estimulación del nervio vago.
Asegúrese de comprender los riesgos y los beneficios de cualquier tratamiento recomendado.
Programas de tratamientos hospitalarios y residenciales
En ocasiones, es posible que la enfermedad mental sea tan grave que necesite atención en un hospital psiquiátrico. Esto se recomienda, por lo general, cuando usted no se puede cuidar o si está en peligro inminente de lastimarse o de lastimar a otra persona.
Las opciones son la hospitalización durante 24 horas, la hospitalización parcial o por el día y el tratamiento residencial, que ofrece un entorno temporal de atención donde vivir. Otra opción puede ser el tratamiento ambulatorio intensivo.
Tratamiento por el abuso de sustancias
Junto con la enfermedad mental comúnmente se presentan problemas con el consumo de sustancias. Por lo general, esto interfiere con el tratamiento y empeora la enfermedad mental. Si no puede dejar de consumir drogas o alcohol por sus propios medios, necesita tratamiento. Consulte con el médico acerca de las opciones de tratamiento.
Participe en su propia atención
Trabaje con el profesional de atención primaria o de salud mental para decidir juntos cuál es el tratamiento más adecuado para su caso de acuerdo con sus síntomas y la gravedad, sus preferencias personales, los efectos secundarios de los medicamentos y otros factores. En ciertos casos, la enfermedad mental puede ser tan grave que debe ser el médico o un ser querido quien decida acerca de la atención que recibirá hasta que esté en condiciones de participar en la toma de decisiones.
Autocuidado
En la mayoría de los casos, una enfermedad mental no mejorará si intenta tratarla por su cuenta sin atención profesional. Sin embargo, puede hacer algunas cosas por usted mismo para colaborar con su plan de tratamiento:
- Cumpla con su plan de tratamiento. No falte a las sesiones de tratamiento. No deje de tomar los medicamentos, aunque se sienta bien. Si deja de tomarlos, los síntomas pueden reaparecer. Además, podría tener síntomas similares a los de la abstinencia si deja de tomar un medicamento abruptamente. Si tiene efectos secundarios molestos u otros problemas con el tratamiento, hable con el médico antes de hacer cambios.
- Evite el consumo de alcohol y drogas. El consumo de alcohol o de drogas recreativas puede dificultar el tratamiento de una enfermedad mental. Si es adicto, dejar el hábito puede ser un verdadero desafío. Si no puede hacerlo por su cuenta, consulte con el médico o busque un grupo de apoyo que le ayude.
- Mantenerse activo. El ejercicio puede ayudarle a controlar los síntomas de la depresión, el estrés y la ansiedad. La actividad física también puede contrarrestar los efectos de algunos medicamentos psiquiátricos que pueden causar aumento de peso. Considere caminar, nadar, hacer jardinería o cualquier otra forma de actividad física que disfrute. Incluso la actividad física ligera puede tener un efecto positivo.
- Tome decisiones saludables. Mantener un cronograma regular de actividades que incluya suficientes horas de sueño, alimentación saludable y actividad física periódica es importante para su salud mental.
- No tome decisiones importantes cuando los síntomas son graves. Evite tomar decisiones cuando se encuentre transitando los síntomas de una enfermedad mental, ya que es posible que no esté pensando con claridad.
- Determine las prioridades. Puede disminuir el impacto de su enfermedad mental si maneja el tiempo y la energía. Reduzca la cantidad de obligaciones cuando sea necesario y establezca objetivos razonables. Permítase hacer menos cosas cuando los síntomas empeoran. Quizás le resulte útil hacer una lista de tareas diarias, o utilizar una agenda para estructurar su tiempo y mantenerse organizado.
- Aprenda a adoptar una actitud positiva. Concentrarse en las cosas positivas de su vida puede ayudarle a mejorarla e incluso puede mejorar su salud. Trate de aceptar los cambios cuando ocurran y no sobredimensione los problemas. Las técnicas de manejo del estrés, incluidos los métodos de relajación, pueden ayudar.
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Afrontamiento y apoyo
Afrontar una enfermedad mental puede ser difícil. Hable con su médico o terapeuta sobre cómo mejorar su capacidad de afrontar una situación difícil y tenga en cuenta estos consejos:
- Infórmese acerca de la enfermedad mental. Su médico o terapeuta puede facilitarle información o recomendarle clases, libros o sitios web. Invite a su familia a participar también; eso puede ayudar a las personas que se preocupan por usted a comprender lo que le está pasando y aprender a ayudarle.
- Únase a un grupo de apoyo. Conectarse con otras personas que estén afrontando desafíos similares puede ser de ayuda. Los grupos de apoyo para personas con enfermedades mentales están disponibles en numerosas comunidades y en Internet. Un buen lugar para comenzar es la National Alliance on Mental Illness (Alianza Nacional de Enfermedades Mentales).
- Manténgase en contacto con sus amigos y familiares. Intente participar en actividades sociales y reunirse con familiares o amigos periódicamente. Pida ayuda si la necesita y sea sincero con sus seres queridos acerca de cómo se siente.
- Lleve un diario personal. O bien, escriba notas breves sobre pensamientos o registre los síntomas en una aplicación para teléfonos inteligentes. Llevar un registro de su vida personal y compartir información con el terapeuta puede ayudarle a identificar qué desencadena o mejora sus síntomas. También es una forma saludable de explorar y expresar el dolor, la ira, el miedo y otras emociones.
Preparación para la cita médica
Ya sea que programe una cita médica con el profesional principal de atención médica para conversar acerca de sus inquietudes en materia de salud mental o que lo remitan a un profesional de la salud mental, como un psiquiatra o un psicólogo, tome medidas a fin de prepararse para la cita.
Pida a un familiar o a un amigo que le acompañe. Alguien que lo conozca desde hace mucho tiempo puede brindar información importante, con su permiso.
Lo que puede hacer
Antes de la cita médica, prepare una lista con lo siguiente:
- Los síntomas que usted o las personas cercanas hayan observado, y su duración
- La información personal crucial, como los eventos traumáticos del pasado y cualquier situación estresante importante anterior o actual
- Su información médica, por ejemplo, otras enfermedades físicas o mentales
- Todos los medicamentos, vitaminas, productos herbarios u otros suplementos que tome, y sus dosis
- Preguntas que le puede hacer al médico o al profesional de la salud mental
Estas son algunas preguntas que puede hacer:
- ¿Qué tipo de enfermedad mental podría tener?
- ¿Por qué no puedo superar la enfermedad mental por mi cuenta?
- ¿Cómo se trata este tipo de enfermedad mental?
- ¿Me ayudaría la psicoterapia?
- ¿Hay medicamentos que me puedan ayudar?
- ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento?
- ¿Qué puedo hacer por mí?
- ¿Tiene algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme?
- ¿Qué sitios web me recomienda?
No dude en hacer cualquier otra pregunta que tenga durante la cita médica.
Lo que puede esperar del médico
Durante la cita, es probable que el médico o profesional de la salud mental le haga preguntas sobre su estado de ánimo, pensamientos y comportamiento, como las siguientes:
- ¿Cuándo notó los síntomas por primera vez?
- ¿De qué manera los síntomas afectan su vida cotidiana?
- ¿Ha recibido tratamiento para alguna enfermedad mental?
- ¿Qué ha intentado hacer por su cuenta para sentirse mejor o controlar los síntomas?
- ¿Qué hace que se sienta peor?
- ¿Sus familiares o amigos han hecho comentarios acerca de su estado de ánimo o de su comportamiento?
- ¿Tiene parientes consanguíneos que padezcan enfermedades mentales?
- ¿Qué beneficios espera obtener del tratamiento?
- ¿Qué medicamentos recetados o plantas aromáticas y suplementos de venta libre toma?
- ¿Consume alcohol o drogas recreativas?
El médico o profesional de la salud mental le hará más preguntas según sus respuestas, síntomas y necesidades. Preparar y anticipar las preguntas le ayudará a aprovechar al máximo el tiempo con el médico.
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