La terapia hormonal anteriormente se utilizaba con frecuencia para tratar síntomas de la menopausia y para proteger la salud a largo plazo. Luego, muchos ensayos clínicos descubrieron los riesgos para la salud. ¿Qué significa para ti?

Escrito por personal de Mayo Clinic

La terapia de reemplazo hormonal (medicamentos que contienen hormonas femeninas para reemplazar las que el cuerpo ya no produce después de la menopausia) solía ser un tratamiento estándar para las mujeres con sofocos y otros síntomas de la menopausia. También se pensaba que la terapia hormonal (como se la llama ahora) tenía los beneficios a largo plazo de prevenir enfermedades cardíacas y, posiblemente, la demencia.

El uso de la terapia hormonal cambió abruptamente cuando un amplio ensayo clínico descubrió que el tratamiento en realidad planteaba más riesgos que beneficios para la salud en un tipo de terapia hormonal, en particular cuando se administraba a mujeres posmenopáusicas mayores. A medida que aumentaba la preocupación por los riesgos para la salud atribuidos a la terapia hormonal, los médicos se volvieron menos propensos a recetarla.

La terapia hormonal ya no se recomienda para la prevención de afecciones, como las enfermedades cardíacas o la pérdida de memoria. Sin embargo, una revisión más detallada de los ensayos clínicos y las nuevas evidencias demuestran que la terapia hormonal puede ser una buena opción para ciertas mujeres, según los factores de riesgo.

Los beneficios de la terapia hormonal dependen, en parte, de si estas tomando terapia hormonal sistémica o preparaciones vaginales en dosis baja de estrógeno.

  • Terapia hormonal sistémica. El estrógeno sistémico (disponible en tableta, parche cutáneo, gel, crema o aerosol) sigue siendo el tratamiento más efectivo para aliviar los molestos sofocos y sudoraciones nocturnas. El estrógeno también puede aliviar los síntomas vaginales de la menopausia, como la sequedad, la picazón, el ardor y las molestias durante el acto sexual.

    Si bien la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration) todavía aprueba el estrógeno para prevenir la enfermedad que debilita los huesos llamada «osteoporosis», los médicos suelen recomendar medicamentos como los bisfosfonatos para tratar la osteoporosis.

  • Productos vaginales en dosis bajas. Las preparaciones vaginales de estrógeno en dosis bajas (disponibles en crema, tabletas o anillos) pueden tratar de manera efectiva los síntomas vaginales y ciertos síntomas urinarios, y al mismo tiempo disminuyen la absorción por parte del cuerpo. Las preparaciones vaginales de dosis bajas no sirven para los sofocos, la sudoraciones nocturnas ni brindan protección contra la osteoporosis.

La terapia hormonal sistémica de largo plazo para prevenir las afecciones posmenopáusicas es un tratamiento que ya no se recomienda como parte de la rutina. Pero ciertos datos indican que el estrógeno puede disminuir el riesgo de enfermedad cardíaca cuando se toma de manera precoz durante la etapa posmenopáusica.

Un ensayo clínico controlado aleatorizado reciente —el estudio Kronos de prevención precoz con estrógeno (Kronos Early Estrogen Prevention Study, KEEPS)— investigó la administración de estrógeno y la enfermedad cardíaca en mujeres posmenopáusicas más jóvenes. El estudio no halló una asociación importante entre la terapia hormonal y la enfermedad cardíaca.

En las mujeres a quienes no se les extirpó el útero, por lo general el estrógeno se receta junto con progesterona o gestágeno (un medicamento parecido a la progesterona). Esto se debe a que el estrógeno solo, cuando no está equilibrado con progesterona, puede estimular el crecimiento del revestimiento del útero, con lo cual aumenta el riesgo de cáncer de útero. Las mujeres que se sacaron el útero (histerectomía) no necesitan tomar gestágeno.

En el ensayo clínico más grande que se ha realizado hasta la fecha, una píldora con combinación de estrógeno y progesterona (Prempro) aumentó el riesgo de algunos trastornos graves, entre ellos:

  • Enfermedad cardíaca
  • Accidente cerebrovascular
  • Coágulos sanguíneos
  • Cáncer de mama

Un ensayo clínico relacionado que evaluó solo el estrógeno (Premarin) en mujeres que previamente se habían sometido a una histerectomía no encontró un aumento del riesgo de cáncer de mama o enfermedad cardíaca. Los riesgos de accidentes cerebrovasculares y coágulos sanguíneos fueron similares a los de la terapia combinada.

La terapia hormonal, especialmente la de estrógeno combinado con progesterona, puede hacer que tus pechos se vean más densos en las mamografías, lo que hace que sea más difícil detectar el cáncer de mama. Además, especialmente cuando se toma por varios años, la terapia hormonal aumenta el riesgo de cáncer de mama, un descubrimiento confirmado en múltiples estudios de diferentes combinaciones de terapia hormonal, no solo en los limitados a una píldora combinada de estrógeno y progesterona (Prempro).

Los riesgos de la terapia hormonal pueden variar según si el estrógeno se administra solo o con progesterona, y dependen de tu edad actual y de la edad al momento de la menopausia, de la dosis y tipo de estrógeno y de otros problemas de salud, como los riesgos de enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos (cardiovasculares), los riesgos de padecer cáncer y los antecedentes familiares.

Hay que tener en cuenta todos estos riesgos a la hora de decidir si la terapia hormonal podría ser una opción para ti.

A pesar de los riesgos para la salud, el estrógeno sistémico todavía es el tratamiento más eficaz para los síntomas menopáusicos. Los beneficios de la terapia hormonal pueden superar los riesgos si estás sana y:

  • Padeces sofocos u otros síntomas menopáusicos de moderados a intensos
  • Has perdido masa ósea y no puedes tolerar o no te están beneficiando otros tratamientos
  • Dejaste de tener períodos menstruales antes de los 40 años (menopausia prematura) o se deterioró la función normal de los ovarios antes de los 40 (insuficiencia ovárica prematura)

Las mujeres que tienen menopausia prematura, en especial a las que se les extrajeron los ovarios y no reciben terapia de estrógeno hasta los 45 años como mínimo, tienen mayor riesgo de sufrir:

  • Osteoporosis
  • Enfermedad cardíaca coronaria
  • Muerte a menor edad
  • Parkinsonismo (síntomas similares a los de la enfermedad de Parkinson)
  • Ansiedad o depresión

La menopausia prematura, por lo general, reduce el riesgo de la mayoría de los tipos de cáncer de mama. Para las mujeres que llegan a la menopausia a edad prematura, los beneficios protectores de la terapia hormonal por lo general superan los riesgos.

La edad, el tipo de menopausia y el tiempo transcurrido desde la menopausia cumplen un papel importante en los riesgos asociados a la terapia hormonal. Habla con el médico sobre tus riesgos personales.

Las mujeres con antecedentes actuales o pasados de cáncer de mama, cáncer de ovario, cáncer de endometrio, coágulos sanguíneos en las piernas o los pulmones, o accidente cerebrovascular, por lo general, no deben someterse a una terapia hormonal. Las mujeres que están realizando una terapia hormonal no deben fumar.

Las mujeres a las que no les molestan los síntomas de la menopausia e ingresaron en ella después de los 45 años no necesitan terapia hormonal para mantenerse saludables. Por el contrario, habla con tu médico sobre las estrategias para reducir el riesgo de sufrir trastornos como osteoporosis y enfermedades cardíacas, las cuales pueden consistir en cambiar el estilo de vida y tomar otros medicamentos que no sean los de la terapia hormonal para protegerse a largo plazo.

Habla con tu médico sobre estas estrategias:

  • Busca el mejor producto y método de administración para ti. Puedes recibir estrógenos en forma de píldora, parche, gel, crema vaginal, o supositorio o anillo de liberación lenta que te colocas en la vagina. Si solo tienes síntomas vaginales relacionados con la menopausia, el estrógeno de dosis baja en forma de crema vaginal, tableta o anillo suele ser una mejor opción que una píldora oral o un parche cutáneo.
  • Reduce al mínimo la cantidad de medicamentos que tomas. Utiliza la dosis mínima eficaz durante el menor tiempo necesario para tratar los síntomas, salvo que tengas menos de 45 años; en ese caso, necesitarás suficiente estrógeno para protegerte de los efectos en la salud a largo plazo que causa la falta de estrógeno. Si tienes síntomas de menopausia duraderos que afectan de manera significativa tu calidad de vida, el médico podría recomendarte un tratamiento a más largo plazo.
  • Busca atención de seguimiento habitual. Consulta periódicamente con tu profesional de salud para asegurar que la terapia hormonal continúe ofreciendo más beneficios que riesgos y hacerte exámenes para detección, como mamografías y exámenes pélvicos.
  • Opta por un estilo de vida saludable. Añade actividad física y ejercicio a tu rutina diaria, come alimentos saludables, mantén un peso adecuado, no fumes, limita el consumo de alcohol, controla el estrés y trata afecciones crónicas como el colesterol alto o la presión arterial alta.

Si no has tenido una histerectomía y estás recibiendo una terapia sistémica con estrógenos, también necesitarás progesterona. Tu médico puede ayudarte a encontrar el modo de administración que ofrezca los mayores beneficios y la mayor comodidad con el menor riesgo y costo.

Es posible que puedas controlar los sofocos de la menopausia adoptando estilos de vida saludables, como mantenerte fresca, limitar las bebidas con cafeína y el alcohol, y practicar técnicas de respiración lenta y relajada u otras técnicas de relajación. Por problemas vaginales, como sequedad vaginal o dolor durante el acto sexual, puedes aliviarte con un humectante o lubricante vaginal. También puedes pedirle a tu médico que te recete ospemifeno (Osphena), que puede servirte para los episodios de dolor en el acto sexual.

También hay abordajes de medicina alternativa que puedes probar, como taichí, yoga y acupuntura. Trabaja con tu médico para encontrar una solución saludable y eficaz que sea adecuada para ti.

Para determinar si la terapia hormonal es una buena opción de tratamiento para ti, habla con el médico sobre tus síntomas y riesgos de salud. Asegúrate de mantener una conversación fluida durante los años de la menopausia.

A medida que los investigadores obtienen más información acerca de la terapia hormonal y otros tratamientos para la menopausia, las recomendaciones pueden cambiar. Si sigues teniendo síntomas molestos de la menopausia, revisa las opciones de tratamiento con el médico de forma periódica.

April 14, 2015