Daños en los ojos

Existen unos pequeños y delicados vasos sanguíneos que suministran sangre a tus ojos. Así como otros vasos, éstos, también pueden verse afectados por la presión arterial alta:

  • Lesión de los vasos sanguíneos del ojo (retinopatía). La presión arterial alta puede afectar los vasos que suministran sangre a la retina, causando retinopatía. Este padecimiento puede causar sangrado en el ojo, visión borrosa y la pérdida total de la visión. En caso de que padezcas tanto hipertensión como diabetes, corres un peligro aún mayor.
  • Acumulación de líquido debajo de la retina (coroidopatía). Este padecimiento consiste en la acumulación de líquido debajo de la retina debido a un vaso sanguíneo permeable, que se encuentra en una capa de vasos sanguíneos localizados debajo de la retina. La coroidopatía puede resultar en visión distorsionada, y, en algunos casos, en cicatrices que obstruyen la visión.
  • Daño al sistema nervioso (neuropatía óptica). La neuropatía óptica sucede cuando el flujo sanguíneo bloqueado lesiona el nervio óptico. Esto puede matar células nerviosas de tus ojos, lo que puede provocar sangrado dentro del ojo o la pérdida de la visión.

Disfunción sexual

Pese a que la incapacidad de tener y mantener una erección (disfunción eréctil) se vuelve cada vez más común en los hombres cuando llegan a los 50 años de edad, esto es aún más probable en aquellos con hipertensión. Con el tiempo, la hipertensión daña el recubrimiento de los vasos sanguíneos y provoca que las arterias se endurezcan y se estrechen (aterosclerosis), lo que limita el flujo sanguíneo. Es decir, se reduce la cantidad de sangre que fluye al pene. En algunos hombres, la disminución del flujo sanguíneo dificulta que logren o mantengan erecciones — a este problema se le conoce como disfunción eréctil. El problema es bastante común, especialmente entre los hombres que no están tratando su hipertensión.

Así mismo, es posible que, como un efecto secundario de la hipertensión, las mujeres puedan tener disfunción sexual. La hipertensión puede reducir el flujo sanguíneo a la vagina. En algunas mujeres, esto provoca disminución del deseo sexual o la excitación, sequedad vaginal o dificultad para tener orgasmos. Prácticas como despertar el interés sexual o la lubricación pueden resultar de gran ayuda. Al igual que los hombres, las mujeres pueden experimentar problemas de ansiedad y relaciones personales debido a la disfunción sexual.

Otros posibles peligros sobre la hipertensión

La hipertensión también puede afectar a otras áreas del cuerpo, dando como resultado problemas como los siguientes:

  • Pérdida de huesos. La hipertensión puede incrementar la cantidad de calcio en la orina. La eliminación excesiva de calcio puede llevar a la pérdida de densidad ósea (osteoporosis), que a su vez puede provocar que tus huesos se rompan. El riesgo incrementa especialmente en mujeres mayores.
  • Problemas para dormir. Apnea obstructiva del sueño — un padecimiento en el que los músculos de tu garganta se relajan, provocando fuertes ronquidos — ésta la padecen más de la mitad de las personas que tienen hipertensión. En la actualidad, se piensa que la hipertensión en sí puede desencadenar la apnea del sueño. Además, la privación del sueño como consecuencia de la apnea del sueño puede aumentar tu presión arterial.

Emergencias de la hipertensión

La hipertensión típicamente es una enfermedad crónica que causa daños gradualmente al pasar los años. Sin embargo, en algunos casos, la presión arterial se eleva tan rápido y de manera tan grave que puede convertirse en una emergencia médica que requiere tratamiento inmediato y, a menudo, hospitalización.

En estos casos, la hipertensión puede provocar:

  • Problemas cerebrales, caracterizados por la pérdida de la memoria, cambios de personalidad, dificultad para concentrarse, irritabilidad o pérdida progresiva de la conciencia (encefalopatía)
  • Accidentes cerebrovasculares
  • Daños graves a las arterias principales del cuerpo (disección aórtica)
  • Convulsiones en mujeres embarazadas (preeclampsia o eclampsia)
  • Dolores en el pecho variables (angina de pecho)
  • Ataques al corazón
  • Alteración repentina del bombeo cardíaco, que provoca que se acumule líquido en los pulmones y genera una falta de aliento (edema pulmonar)
  • Pérdida repentina de la función renal (insuficiencia renal aguda)

En la mayoría de los casos, estas emergencias surgen debido a que la hipertensión no se ha controlado de manera adecuada.

Feb. 18, 2014 See more In-depth