Elegir los medicamentos correctos para la presión arterial alta puede ser complicado. Averigua cuál de las distintas opciones de medicamentos es adecuada para ti.

Escrito por personal de Mayo Clinic

Existen numerosos medicamentos para la presión arterial alta (antihipertensivos), cada uno con beneficios y desventajas. El médico puede recetarte más de uno de estos medicamentos para tratar tu enfermedad.

Si tienes presión arterial alta o estás en riesgo de padecerla, los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a mantener los niveles controlados. Sin embargo, también podrías necesitar medicamentos. Tener un régimen de medicamentos eficaz, tomar los medicamentos como te los recetan, controlar la presión arterial y hacer cambios en el estilo de vida son cosas que pueden ayudarte a mantener la presión arterial bajo control.

Ya sea que estés comenzando a padecer presión arterial alta (prehipertensión) o ya la padezcas (hipertensión), puedes beneficiarte si haces cambios en el estilo de vida que puedan disminuir la presión arterial.

Los cambios en el estilo de vida pueden disminuir o eliminar la necesidad de tomar medicamentos para controlar la presión arterial.

  • Sigue una dieta saludable con el foco puesto en las frutas y vegetales y, sobre todo, reduce el sodio en la dieta.
  • Mantente en un peso saludable.
  • Haz ejercicio. Realiza 30 minutos de actividad moderada la mayoría de los días de la semana. Está bien dividir la actividad en tres sesiones de 10 minutos por día.
  • Limita la cantidad de alcohol que bebes. Para los adultos sanos, esto significa hasta una copa por día para las mujeres de todas las edades y para los hombres mayores de 65 años, y hasta dos copas por día para los hombres de 65 años o menores.
  • No fumes.
  • Controla el estrés.

Si el intento de hacer cambios en tu estilo de vida no es suficiente para controlar la presión arterial, es probable que, además de mantener las medidas relacionadas con el estilo de vida, te receten uno de estos medicamentos o más.

  • Diuréticos (píldoras de agua). Es posible que el médico primero te recomiende tomar diuréticos, que eliminan el exceso de agua y de sodio del cuerpo. Esto disminuye la cantidad de líquido que fluye por los vasos sanguíneos, lo cual reduce la presión sobre sus paredes.

    Hay tres tipos de diuréticos: tiazídicos, del asa y que conservan el potasio. El Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure (Comité Nacional Conjunto sobre la Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Presión Arterial Alta) recomienda que la mayoría de las personas pruebe primero con diuréticos tiazídicos para tratar la presión arterial alta y los problemas cardíacos relacionados con ella.

    Si los diuréticos no son suficientes para reducir la presión arterial, el médico podría recomendarte que agregues otros medicamentos para la presión arterial a tu tratamiento.

  • Inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina. Estos medicamentos ayudan a relajar los vasos sanguíneos al prevenir la formación de una hormona llamada «angiotensina», una sustancia del cuerpo que hace que los vasos sanguíneos se estrechen. Los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina que se recetan con frecuencia son enalapril (Vasotec), lisinopril (Prinivil o Zestril) y ramipril (Altace).
  • Bloqueantes de los receptores de la angiotensina II. Estos medicamentos ayudan a relajar los vasos sanguíneos al bloquear la acción —no la formación— de la angiotensina, una sustancia química del cuerpo que hace que los vasos sanguíneos se estrechen. Entre los bloqueantes de los receptores de la angiotensina II, se encuentran valsartán (Diovan), losartán (Cozaar) y otros.
  • Bloqueantes de los canales de calcio. Estos medicamentos impiden que el calcio ingrese en las células musculares del corazón y los vasos sanguíneos, lo que hace que las células se relajen. Los bloqueantes de los canales de calcio que se recetan con frecuencia son amlodipina (Norvasc), diltiazem (Cardizem, Tiazac u otros) y nifedipina (Adalat CC, Afeditab CR, Procardia).
  • Betabloqueantes. Estos medicamentos, también conocidos como «agentes bloqueantes betaadrenérgicos», actúan bloqueando los efectos de la hormona epinefrina, también conocida como «adrenalina». Hacen que el corazón tenga latidos más lentos y con menos fuerza.

    Los betabloqueantes que se recetan con frecuencia son metoprolol (Lopressor, Toprol-XL), nadolol (Corgard) y atenolol (Tenormin).

  • Inhibidores de renina. La renina es una enzima producida por los riñones que inicia una cadena de pasos químicos que aumenta la presión arterial. El aliskiren (Tekturna) retrasa la producción de renina, lo que disminuye su capacidad para iniciar este proceso.

Si no puedes alcanzar tu meta de presión arterial con uno o más de los medicamentos mencionados anteriormente, otros medicamentos que disminuyen la presión arterial son:

  • Alfabloqueantes. Los alfabloqueantes relajan algunos músculos y favorecen la apertura de los vasos sanguíneos pequeños. Evitan que la hormona norepinefrina (noradrenalina) contraiga los músculos de las paredes de las venas y arterias más pequeñas, lo que hace que los vasos permanezcan abiertos y relajados.

    Los alfabloqueantes que se recetan con frecuencia comprenden la doxazosina (Cardura), la prazosina (Minipress) y la terazosina.

  • Bloqueantes alfa-beta. Los bloqueantes alfa-beta funcionan de forma similar a los betabloqueantes. Es posible que se receten para personas con presión arterial alta que corren riesgo de insuficiencia cardíaca. Los bloqueantes alfa-beta son el carvedilol (Coreg) y el labetalol (Trandate).
  • Agentes de acción central. Estos evitan que el cerebro le envíe señales al sistema nervioso para que aumente el ritmo cardíaco y reduzca los vasos sanguíneos. Como resultado, el corazón no bombea con tanta fuerza y la sangre fluye más fácilmente a través de los vasos sanguíneos.

    Algunos ejemplos de agentes de acción central son la clonidina (Catapres, Kapvay), la guanfacina (Intuniv, Tenex) y la metildopa.

  • Vasodilatadores. Estos medicamentos abren (dilatan) los vasos sanguíneos. Afectan a los músculos de las paredes de los vasos sanguíneos, lo que evita que los músculos se tensen y las paredes se estrechen. Como resultado, la sangre fluye más fácilmente a través de los vasos sanguíneos y el corazón no tiene que bombear con tanta fuerza.

    Otros medicamentos para la presión arterial (como los bloqueantes de los canales de calcio) también dilatan los vasos sanguíneos. Sin embargo, los vasodilatadores que funcionan directamente en las paredes de los vasos son la hidralazina y el minoxidil.

  • Antagonistas de la aldosterona. Estos a menudo se utilizan con otros medicamentos (como un diurético) en personas afroamericanas, personas mayores, personas con insuficiencia cardíaca, personas con diabetes y aquellas personas cuya hipertensión es difícil de tratar. Algunos ejemplos son la espironolactona (Aldactone) y la eplerenona (Inspra).

Cada uno de los medicamentos para la presión arterial ha demostrado que disminuye la presión arterial. Sin embargo, hay personas que responden mejor a ciertos medicamentos que otras, lo que a menudo depende de factores como la edad, el sexo, la raza, cuán elevada es la presión arterial y otras afecciones que se padezcan.

Para tener la presión arterial bajo control, generalmente es más efectiva una combinación de dos medicamentos que un solo medicamento. A veces se necesita un tercer medicamento o más para alcanzar la meta de presión arterial.

La presión arterial alta suele estar acompañada de otros problemas de salud, como:

  • Insuficiencia cardíaca
  • Ataque cardíaco o accidente cerebrovascular previos
  • Enfermedad de las arterias coronarias
  • Cavidad izquierda del corazón agrandada o engrosada (hipertrofia ventricular izquierda)
  • Diabetes
  • Enfermedad renal crónica

En sí, la presión arterial alta aumenta el riesgo de tener una de estas afecciones. Si ya tienes una o más de estas afecciones además de presión arterial alta, aumenta la posibilidad de que presentes complicaciones. Un enfoque de tratamiento dirigido podría reducir el riesgo de estas complicaciones.

Por ejemplo, si tienes dolor de pecho (angina de pecho), el médico puede recomendarte un betabloqueante, que puede disminuir la presión arterial y también evitar el dolor de pecho, disminuir la frecuencia cardíaca y reducir el riesgo de muerte. Si tienes diabetes y presión arterial alta, tomar un diurético y un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina puede reducir el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular. Si tienes diabetes, presión arterial alta y enfermedad renal, puedes necesitar un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina o un bloqueante de los receptores de la angiotensina II.

No es raro que tengas que probar varios medicamentos o dosis antes de encontrar el tratamiento más adecuado para ti. Una manera importante para que tú y el médico sepan si el tratamiento está dando resultado es controlar la presión arterial en tu casa.

Los tensiómetros para el hogar se consiguen fácilmente y no son costosos. Además, no necesitas receta para comprar uno. Los registros precisos y periódicos pueden servirle a tu médico para controlar tu programa de tratamiento. Sin embargo, el control de la presión arterial en el hogar no reemplaza las visitas al médico, y los tensiómetros para el hogar tienen algunas limitaciones.

En la mayoría de los casos, una combinación de cambios en el estilo de vida y la medicación pueden ayudar a controlar de manera exitosa la presión arterial. Hallar la combinación adecuada de tratamientos para mantener controlada la presión arterial probablemente lleve tiempo y esfuerzo, pero puede traducirse en una vida más prolongada y con menos problemas de salud.

July 06, 2016