La presión arterial alta es una enfermedad frecuente en la que la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de tus arterias con el transcurso del tiempo es lo suficientemente alta como para poder causarte problemas de salud, como la enfermedad cardíaca.

La presión arterial está determinada tanto por la cantidad de sangre que tu corazón bombea como por el grado de resistencia al flujo de la sangre en tus arterias. Cuanta más sangre tu corazón bombee y cuanto más estrechas estén tus arterias, mayor será tu presión arterial.

Se puede tener presión arterial alta (hipertensión) durante años sin tener ningún síntoma. Aun sin síntomas, el daño a los vasos sanguíneos y a tu corazón se sigue produciendo y puede detectarse. La presión arterial alta no controlada aumenta tu riesgo de graves problemas de salud, como son el ataque cardíaco y el accidente cerebrovascular.

La presión arterial alta por lo general se va desarrollando en el trascurso de muchos años y finalmente afecta a casi todos. Afortunadamente, la presión arterial alta se puede detectar fácilmente. Y una vez que sabes que tienes presión arterial alta, puedes trabajar con tu médico para controlarla.

La mayoría de las personas con presión arterial alta no tienen signos y síntomas, aun si sus mediciones de presión arterial llegan a niveles peligrosamente altos.

Unas pocas personas con presión arterial alta pueden tener dolores de cabeza, dificultad para respirar o sangrados de nariz, pero estos signos y síntomas no son específicos y por lo general no ocurren hasta que la alta presión arterial ha llegado a una etapa grave o que puede poner en riesgo la vida.

Cuándo consultar al médico

Es probable que tomen tu presión arterial como parte de una consulta médica de rutina.

Pídele a tu médico una medición de la presión arterial al menos cada dos años a partir de los 18 años. Si eres mayor de 40 años, o tienes entre 18 y 39 años y presentas un riesgo alto de presión arterial alta, pídele a tu médico que te tome la presión arterial todos los años. La presión arterial, por lo general, debe medirse en ambos brazos para determinar si hay alguna diferencia. Es importante usar un brazalete de tamaño adecuado. Tu médico probablemente recomiende mediciones más frecuentes si ya te han diagnosticado presión arterial alta o si tienes otros factores de riesgo para enfermedad cardiovascular. A los niños de 3 años o más se les medirá la presión arterial como parte de su control general anual.

Si no consultas regularmente a tu médico, puedes hacerte medir la presión arterial gratuitamente en un centro de asistencia a la salud u otros lugares de tu comunidad. También hay máquinas en algunas tiendas que miden la presión arterial gratuitamente.

Las máquinas públicas para medir la presión arterial, tales como las que se encuentran en las farmacias, pueden brindar información útil sobre tu presión arterial, pero tienen sus limitaciones. La precisión de estas máquinas depende de varios factores, tales como el tamaño adecuado del brazalete y el uso correcto de las máquinas. Solicítale al médico consejo acerca del uso de las máquinas públicas para medir la presión arterial.

Existen dos tipos de presión arterial alta.

Hipertensión primaria (esencial)

En la mayoría de los adultos, no hay una causa identificable para la presión arterial alta. Este tipo de presión arterial alta, llamada «hipertensión primaria (esencial)», tiende a desarrollarse gradualmente a lo largo de muchos años.

Hipertensión secundaria

Algunas personas tienen presión arterial alta a causa de una enfermedad no diagnosticada. Este tipo de presión arterial alta, llamada «hipertensión secundaria», tiende a aparecer repentinamente y causa una presión arterial más alta que la hipertensión primaria. Varias enfermedades y medicamentos pueden provocar hipertensión secundaria, tales como:

  • Apnea obstructiva del sueño
  • Problemas renales
  • Tumores en la glándula suprarrenal
  • Problemas en las glándulas tiroideas
  • Determinados defectos de nacimiento (congénitos) en los vasos sanguíneos
  • Ciertos medicamentos, como píldoras anticonceptivas, remedios contra el resfrío, descongestionantes, analgésicos de venta libre y algunos medicamentos recetados
  • Drogas ilegales, como la cocaína y las anfetaminas
  • Abuso de alcohol o consumo crónico de alcohol

La presión arterial alta tiene muchos factores de riesgo, tales como:

  • Edad. El riesgo de tener presión arterial alta aumenta a medida que envejeces. Hasta la edad media temprana, o aproximadamente a los 45 años, la presión arterial alta es más frecuente en los hombres. Las mujeres tienen más probabilidades de desarrollar presión arterial alta después de los 65 años.
  • Raza. La presión arterial alta es particularmente frecuente en los afroamericanos y, a menudo, aparece a una edad más temprana en relación con las personas de raza blanca. Las complicaciones graves, como los accidentes cerebrovasculares, los ataques cardíacos y las insuficiencias renales, también son más frecuentes en los afroamericanos.
  • Antecedentes familiares. La presión arterial alta tiende a ser hereditaria.
  • Tener sobrepeso u obesidad. Cuanto más pesas, más sangre necesitas para suministrarles oxígeno y nutrientes a los tejidos. A medida que el volumen de la sangre que circula a través de los vasos sanguíneos aumenta, también lo hace la presión en las paredes de las arterias.
  • No estar físicamente activo. Las personas que son inactivas tienden a tener una mayor frecuencia cardíaca. Cuanto mayor es la frecuencia cardíaca, más deberá trabajar el corazón con cada contracción y mayor será la fuerza en las arterias. La falta de actividad física también incrementa el riesgo de tener sobrepeso.
  • Uso de tabaco. Fumar o mascar tabaco no solo aumenta de inmediato la presión arterial en forma temporal, sino que las sustancias químicas que contiene el tabaco pueden dañar el recubrimiento de las paredes de las arterias. Esto puede provocar el estrechamiento de las arterias, lo que aumenta la presión arterial. El tabaquismo pasivo también puede incrementar la presión arterial.
  • Demasiada sal (sodio) en tu dieta. Demasiado sodio en tu dieta puede hacer que tu cuerpo retenga líquido, lo que aumenta la presión arterial.
  • Cantidad insuficiente de potasio en tu dieta. El potasio ayuda a equilibrar la cantidad de sodio en las células. Si no obtienes suficiente potasio con tu dieta o no retienes lo suficiente, puedes acumular demasiado sodio en la sangre.
  • Cantidad insuficiente de vitamina D en tu dieta. No hay certezas con respecto a si muy poca vitamina D en tu dieta puede causar presión arterial alta. La vitamina D puede afectar una enzima producida por los riñones que afecta la presión arterial.
  • Beber demasiado alcohol. Con el tiempo, beber demasiado puede dañar el corazón. Beber más de dos copas por día para los hombres y más de una por día para las mujeres puede afectar la presión arterial.

    Si consumes alcohol, hazlo con moderación. Para los adultos saludables, esto significa hasta una copa por día para las mujeres de todas las edades y para los hombres mayores de 65, y hasta dos copas por día para los hombres menores de 65 años. Una copa equivale a 12 onzas (355 ml) de cerveza, 5 onzas (148 ml) de vino y 1,5 onzas (44 ml) de licor con un 40 por ciento de graduación alcohólica.

  • Estrés. Los niveles de estrés alto pueden provocar un aumento temporal de la presión arterial. Si tratas de relajarte comiendo más, usando tabaco o bebiendo alcohol, solo aumentarás tus problemas con la presión arterial alta.
  • Ciertas enfermedades crónicas. Ciertas enfermedades crónicas también pueden aumentar tu riesgo de tener presión arterial alta, como las enfermedades renales, la diabetes y la apnea del sueño.

A veces, el embarazo también contribuye a que se produzca la presión arterial alta.

Aunque la presión arterial alta es más frecuente en los adultos, los niños también pueden estar en riesgo. Para algunos niños, la presión arterial alta es a causa de problemas en los riñones o en el corazón. Sin embargo, para una cantidad cada vez mayor de niños, los malos hábitos del estilo de vida, como una dieta poco saludable, obesidad y falta de ejercicio, contribuyen a que tengan la presión arterial alta.

La presión excesiva en las paredes arteriales causada por la presión arterial alta pueden dañar los vasos sanguíneos, así como también otros órganos del cuerpo. Cuanto más alta sea la presión arterial y cuanto más tiempo pase sin controlarla, mayor será el daño.

La presión arterial alta sin control puede llevar a:

  • Un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. La presión arterial alta puede causar el endurecimiento y engrosamiento de las arterias (ateroesclerosis), que puede ocasionar un ataque de corazón, un accidente cerebrovascular u otras complicaciones.
  • Aneurisma. Una presión arterial elevada puede causar que los vasos sanguíneos se debiliten y se formen protuberancias, dando lugar a un aneurisma. Si un aneurisma se rompe, puede poner en riesgo la vida.
  • Insuficiencia cardíaca. Al bombear sangre con mayor presión en los vasos sanguíneos, el músculo del corazón se engrosa. Con el tiempo, el músculo engrosado puede tener dificultad en bombear la sangre necesaria para las necesidades del cuerpo, lo cual puede ocasionar una insuficiencia cardíaca.
  • Vasos sanguíneos debilitados y estrechados en los riñones. Esto puede hacer que estos órganos no funcionen normalmente.
  • Vasos sanguíneos engrosados, estrechados o rotos en los ojos. Esto puede ocasionar pérdida de la vista.
  • Síndrome metabólico. Este síndrome es un grupo de trastornos del metabolismo del cuerpo, que comprende un aumento del contorno de la cintura, niveles altos de triglicéridos, niveles bajos de colesterol «bueno» (lipoproteína de alta densidad, HDL), presión arterial alta y niveles altos de insulina. Estos trastornos hacen que existan mayores probabilidades de tener diabetes, enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular.
  • Problemas de memoria o comprensión. La presión arterial alta puede también afectar la capacidad de pensar, recordar y aprender. Los problemas con la memoria o la comprensión de conceptos son más frecuentes entre las personas con presión arterial alta.

Si crees que puedes tener la presión arterial alta, pide una consulta con tu médico de cabecera o con un profesional de salud para verificar tu presión arterial.

No se requieren preparaciones especiales para verificar la presión arterial. Podrías usar una remera de manga corta para asistir a tu consulta, de manera que el brazalete para tomar la presión arterial pueda ajustarse sin problemas alrededor del brazo. Deberías evitar ingerir alimentos y bebidas con cafeína justo antes de realizarte la prueba. Tal vez, desees ir al baño antes de medirte la presión arterial.

Debido a que muchos medicamentos, como medicamentos de venta libre, antigripales, analgésicos, antidepresivos y píldoras anticonceptivas, entre otros, pueden aumentar la presión arterial, podría ser una buena idea llevar una lista de los medicamentos y suplementos que tomas a la consulta con tu médico. No suspendas ningún medicamento recetado que creas que puede afectar la presión arterial si tu médico no te lo recomienda primero.

Debido a que las consultas pueden ser breves y a que siempre hay mucho para hablar, es bueno que vayas bien preparado a tu consulta. La siguiente información te ayudará a prepararte para la consulta y a saber qué esperar del médico.

Qué puedes hacer

  • Anota todos los síntomas que experimentas. Rara vez, la presión arterial alta presenta síntomas, pero es un factor de riesgo en materia de enfermedades cardíacas. Indicarle a tu médico si tienes síntomas, como dolor en el pecho o dificultad para respirar, puede ayudarlo a decidir cuán agresivo debe ser el tratamiento para tu presión arterial alta.
  • Anota tu información personal más importante, incluidos los antecedentes familiares de presión arterial alta, colesterol alto, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares o diabetes, así como cualquier situación de estrés importante o cambios recientes en tu vida.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, las vitaminas y los suplementos que estés tomando.
  • Si es posible, pídele a un familiar o a un amigo que te acompañe. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se proporciona durante una consulta. La persona que te acompañe puede recordar algún detalle que hayas pasado por alto u olvidado.
  • Prepárate para conversar acerca de tus hábitos de alimentación y ejercicio. Si no sigues una dieta o no tienes una rutina de ejercicio, prepárate para hablar con tu médico acerca de los desafíos que podrías enfrentar para comenzar a hacerlo.
  • Escribe preguntas para hacerle al médico.

Tu tiempo con el médico es limitado; por eso, preparar una lista de preguntas te ayudará a aprovechar ese tiempo al máximo. Ordena las preguntas de la más importante a la menos importante, por si se acaba el tiempo. En caso de presión arterial alta, algunas de las preguntas básicas que le puedes hacer a tu médico son las siguientes:

  • ¿Qué tipos de pruebas tendré que hacerme?
  • ¿Necesito tomar algún medicamento?
  • ¿Qué alimentos debería comer o evitar?
  • ¿Cuál es el nivel adecuado de actividad física?
  • ¿Con qué frecuencia debo programar una consulta para controlar mi presión arterial?
  • ¿Debería controlar mi presión arterial en casa?
  • ¿Cuáles son las alternativas al enfoque principal que sugieres?
  • Tengo otros problemas de salud. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlos de manera conjunta?
  • ¿Debo respetar alguna restricción?
  • ¿Debería consultar a un especialista?
  • ¿Existe alguna alternativa genérica al medicamento que me recetas?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme?
  • ¿Qué sitios web recomiendas visitar?

Además de las preguntas que preparaste para hacerle al médico, no dudes en hacer preguntas cada vez que no entiendas algo durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Estar preparado para responderlas puede ahorrarte tiempo para consultar sobre cualquier tema al que quieras dedicarle más tiempo. El médico puede preguntarte:

  • ¿Tienes antecedentes familiares de colesterol alto, presión arterial alta o enfermedades cardíacas?
  • ¿Cuáles son tus hábitos alimentarios y de ejercicio?
  • ¿Tomas alcohol? ¿Cuánto bebes en una semana?
  • ¿Fumas?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te controlaste la presión arterial? ¿Cuánto tenías en ese entonces?

Qué puedes hacer mientras tanto

Nunca es demasiado pronto para hacer cambios saludables en tu estilo de vida, como dejar de fumar, comer alimentos saludables y aumentar la actividad física. Estas son las principales medidas contra la presión arterial alta y sus complicaciones, como ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.

Para medir la presión arterial, el médico o especialista generalmente coloca un brazalete inflable alrededor del brazo y mide la presión arterial con un tensiómetro.

La lectura de la presión arterial, que se mide en milímetros de mercurio (mm Hg), tiene dos números. El primer número, o superior, mide la presión en las arterias cuando el corazón late (presión sistólica). El segundo número, o inferior, mide la presión en las arterias entre los latidos (presión diastólica).

Las mediciones de la presión arterial se clasifican en cuatro categorías generales:

  • Presión arterial normal. Tu presión arterial es normal si se encuentra por debajo de 120/80 mm Hg.
  • Prehipertensión. La prehipertensión es una presión sistólica que oscila entre 120 y 139 mm Hg o una presión diastólica que oscila entre 80 y 89 mm Hg. La prehipertensión tiende a empeorar a lo largo del tiempo.
  • Hipertensión de etapa 1. La hipertensión de etapa 1 es una presión sistólica que oscila entre 140 y 159 mm Hg o una presión diastólica que oscila entre 90 y 99 mm Hg.
  • Hipertensión de etapa 2. La hipertensión de etapa 2, que es una hipertensión más grave, es una presión sistólica de 160 mm Hg o superior o una presión diastólica de 100 mm Hg o superior.

Ambos números en una lectura de presión arterial son importantes. Pero después de los 60 años de edad, la lectura sistólica es incluso más significativa. La hipertensión sistólica aislada es un trastorno en que la presión diastólica es normal (inferior a 90 mm Hg), pero la presión sistólica es alta (superior a 140 mm Hg). Este es un tipo frecuente de presión arterial alta entre personas mayores de 60 años.

El médico probablemente te tomará dos o tres lecturas de presión arterial en cada una de tres o más consultas antes de diagnosticarte presión arterial alta. Esto se debe a que la presión arterial normalmente varía a lo largo del día, y a veces específicamente durante las visitas al médico, un trastorno llamado «hipertensión de bata blanca». La presión arterial debe medirse en ambos brazos para determinar si hay alguna diferencia. Es importante usar un brazalete de tamaño adecuado. El médico puede pedirte que registres tu presión arterial en tu casa y en el trabajo para obtener más información.

Es posible que el médico te sugiera que lleves un control de la presión arterial durante 24 horas llamada «registro ambulatorio de la presión arterial». El dispositivo utilizado para esta prueba mide tu presión arterial a intervalos regulares durante un período de 24 horas y brinda un panorama más preciso de los cambios en la presión arterial en el transcurso de un día y noche promedio. Sin embargo, esos dispositivos no están disponibles en todos los centros médicos, y se reembolsan en raras ocasiones.

Si tienes algún tipo de presión arterial alta, tu médico revisará tu historia clínica y realizará una exploración física.

Tu médico también podría recomendarte pruebas de rutina, como un análisis de orina, análisis de sangre, un análisis de colesterol y un electrocardiograma (una prueba que mide la actividad eléctrica de tu corazón). Tu médico también puede recomendar pruebas adicionales, como un ecocardiograma, para verificar si hay más signos de enfermedad cardíaca.

Cómo tomarte la presión arterial en tu casa

Una forma importante de verificar si tu tratamiento para la presión arterial está funcionando, o de diagnosticar un empeoramiento de la presión arterial alta, es controlarte la presión arterial en tu casa. Los tensiómetros para el hogar se consiguen fácilmente y no son costosos. Además, no necesitas una receta para comprar uno. Consulta con tu médico sobre cómo comenzar. El control de la presión arterial en el hogar no reemplaza las visitas al médico, y los tensiómetros para el hogar pueden tener algunas limitaciones.

Cambiar tu estilo de vida puede provocar un gran efecto en el control de la presión arterial alta. Tu médico puede recomendarte que tengas una dieta saludable con un menor contenido de sal, hagas ejercicio regularmente, dejes de fumar y mantengas un peso saludable. No obstante, a veces, los cambios en el estilo de vida no son suficientes.

Además de la dieta y del ejercicio, tu médico puede recomendarte medicamentos para bajar la presión arterial.

Las metas del tratamiento para la presión arterial dependen de lo saludable que estés.

Las metas del tratamiento para la presión arterial*
*Si bien 120/80 mm Hg o menos es la meta ideal para la presión arterial, los médicos no están seguros de que necesites un tratamiento (medicamentos) para alcanzar esos valores.
Menos de 150/90 mm Hg Si eres un adulto saludable de 60 años o más
Menos de 140/90 mm Hg Si eres un adulto saludable de menos de 60 años
Menos de 140/90 mm Hg Si padeces una enfermedad renal crónica, diabetes o una enfermedad de las arterias coronarias o si tienes un riesgo alto de sufrir esta última

Si tiene 60 años o más y el uso de medicamentos te produce presión arterial sistólica baja (menos de 140 mm Hg), no necesitas cambiar tus medicamentos, a menos que les causen efectos negativos a tu salud o a tu calidad de vida.

Además, las personas mayores de 60 años suelen tener hipertensión sistólica aislada —cuando la presión diastólica es normal, pero la presión sistólica es alta—.

La categoría de medicamento que tu médico te recete depende de tus rangos de presión arterial y de tus otros problemas médicos.

Medicamentos para tratar la presión arterial alta

  • Diuréticos tiazídicos. Los diuréticos, a veces llamados «píldoras de agua», son medicamentos que producen un efecto en los riñones para ayudar al cuerpo a eliminar el sodio y el agua, lo que reduce el volumen de sangre.

    A menudo, los diuréticos tiazídicos son la primera opción de los medicamentos para tratar la presión arterial alta, pero no son la única. Los diuréticos tiazídicos son la hidroclorotiazida (Microzide), la clortalidona y otros.

    Si no tomas diuréticos y tu presión arterial sigue alta, habla con tu médico sobre agregar un medicamento o reemplazar uno que actualmente tomas por un diurético. Los diuréticos o los bloqueantes de los canales de calcio pueden funcionar mejor en los afroamericanos y en las personas mayores que los inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina como única opción. Un efecto secundario frecuente de los diuréticos es el aumento de la cantidad de micciones.

  • Betabloqueantes. Estos medicamentos reducen el esfuerzo del corazón y abren los vasos sanguíneos, lo que provoca que el corazón lata más lento y con menos fuerza. Los betabloqueantes son el acebutolol (Sectral), el atenolol (Tenormin) y otros.

    Cuando se recetan solos, los betabloqueantes no funcionan tan bien, en particular, en los afroamericanos y las personas mayores, pero pueden ser efectivos cuando se combinan con otros medicamentos para la presión arterial.

  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina. Estos medicamentos —como el lisinopril (Zestril), el benazepril (Lotensin), el captopril (Capoten) y otros— ayudan a relajar los vasos sanguíneos al bloquear la formación de una sustancia química natural que los reduce. El uso de un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina como uno de sus medicamentos puede ser una ventaja para las personas que tienen enfermedades renales crónicas.
  • Bloqueantes de los receptores de la angiotensina II. Estos medicamentos ayudan a relajar los vasos sanguíneos bloqueando la acción, no la formación, de una sustancia química natural que los reduce. Los bloqueantes de los receptores de la angiotensina II son el candesartan (Atacand), el losartan (Cozaar) y otros. El uso de un bloqueante de los receptores de la angiotensina II como uno de sus medicamentos puede representar una ventaja para las personas que tienen enfermedades renales crónicas.
  • Bloqueadores de los canales de calcio. Estos medicamento —como la amlodipina (Norvasc), el diltiazem (Cardizem, Tiazac, otros) y otros— ayudan a relajar los músculos de los vasos sanguíneos. Algunos pueden disminuir la frecuencia cardíaca. Los bloqueantes de los canales de calcio pueden funcionar mejor en los afroamericanos y las personas mayores que los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina solos.

    El jugo de pomelo interactúa con algunos bloqueantes de los canales de calcio, por lo que aumenta los niveles sanguíneos de la medicación y el riesgo de que tengas efectos secundarios. Si te preocupan las interacciones, consulta con tu médico o a farmacéutico.

  • Inhibidores de renina. El Aliskiren (Tekturna) reduce la velocidad de producción de la renina, enzima que producen los riñones y que inicia una cadena de pasos químicos que aumenta la presión arterial.

    La Tekturna funciona reduciendo la capacidad de la renina de iniciar ese proceso. Debido al riesgo de que se produzcan complicaciones graves, incluidos accidentes cerebrovasculares, no deberías tomar el aliskiren con inhibidores de la de la enzima convertidora de angiotensina ni con bloqueantes de los receptores de la angiotensina II.

Medicamentos adicionales que, a veces, se usan para tratar la presión arterial alta

Si tienes problemas para alcanzar tu meta de presión arterial con las combinaciones de los medicamentos antes mencionados, tu médico puede recetarte lo siguiente:

  • Alfabloqueantes. Estos medicamentos reducen los impulsos nerviosos a los vasos sanguíneos, lo que reduce los efectos de las sustancias químicas naturales que los reducen. Los alfabloqueantes son el doxazosin (Cardura), el prazosin (Minipress) y otros.
  • Bloqueantes alfa-beta. Además de reducir los impulsos nerviosos a los vasos sanguíneos, los bloqueantes alfa-beta reducen la velocidad en la que late el corazón con el fin de disminuir la cantidad de sangre que debe bombearse a través de los vasos. Los bloqueantes alfa-beta son el carvedilol (Coreg) y el labetalol (Trandate).
  • Agentes de acción central. Estos medicamentos evitan que el cerebro le dé la orden al sistema nervioso para que aumente el ritmo cardíaco y reduzca los vasos sanguíneos. Algunos ejemplos son la clonidina (Catapres, Kapvay), la guanfacina (Intuniv, Tenex) y la metildopa.
  • Vasodilatadores. Estos medicamentos, como la hidralazina y el minoxidil, afectan directamente a los músculos de las paredes de las arterias y evitan que los músculos se endurezcan y que las arterias se reduzcan.
  • Antagonistas de la aldosterona. Algunos ejemplos son la espironolactona (Aldactone) y la eplerenona (Inspra). Estos medicamentos bloquean el efecto de una sustancia química natural que puede ocasionar retención de sal y de líquidos, lo que, a su vez, puede provocar presión arterial alta.

Para reducir el número de dosis diarias de medicamentos que necesitas, tu médico puede recetarte una combinación de medicamentos de dosis baja, en lugar de dosis más altas de un solo medicamento. De hecho, en general, dos o más medicamentos para la presión arterial son más efectivos que uno solo. A veces, encontrar la medicación o la combinación de medicamentos más efectiva es una cuestión de prueba y error.

Cambios en el estilo de vida para tratar la presión arterial alta

Sin importar qué medicamentos te recete tu médico para tratar la presión arterial alta, tendrás que hacer cambios en tu estilo de vida para bajar la presión arterial.

Tu médico puede recomendarte varios cambios en tu estilo de vida, entre ellos los siguientes:

  • Mantén una dieta saludable que tenga menos sal (el enfoque dietético para suspender la hipertensión o Dieta DASH)
  • Haz ejercicio en forma regular
  • Deja de fumar
  • Limita la cantidad de alcohol que bebes
  • Mantén un peso saludable o baja de peso si tienes sobrepeso u obesidad

Hipertensión resistente: Cuando la presión arterial es difícil de controlar

Si tu presión arterial sigue siendo persistentemente alta, a pesar de tomar, por lo menos, tres tipos diferentes de medicamentos para la presión arterial alta, uno de los cuales debería ser un diurético, puedes tener hipertensión resistente. También se considera que tienen hipertensión resistente las personas que lograron controlar la presión arterial alta, pero toman cuatro tipos diferentes de medicamentos al mismo tiempo para mantener ese control. Por lo general, deberías reconsiderar la posibilidad de una causa secundaria de la presión arterial alta.

Tener hipertensión resistente no significa que la presión arterial nunca más bajará. De hecho, si tú o tu médico pueden identificar la causa no diagnosticada de tu presión arterial persistentemente alta, es muy probable que puedas alcanzar tu meta con la ayuda de un tratamiento más efectivo.

Tu médico o especialista en hipertensión puede evaluar si los medicamentos y las dosis que tomas para la presión arterial alta son adecuados. Tal vez, debas ajustar tus medicamentos para encontrar la combinación y las dosis más efectivas. A menudo, agregar un antagonista de la aldosterona, como la espironolactona (Aldactona), ayuda a controlar la hipertensión resistente. Se están estudiando algunas terapias experimentales, como la ablación de los nervios simpáticos renales con radiofrecuencia basada en catéteres (denervación renal) y la estimulación eléctrica de los barorreceptores del seno de la carótida.

Además, tú y tu médico pueden revisar los medicamentos que tomas para otras enfermedades. Algunos medicamentos, alimentos o suplementos pueden empeorar la presión arterial alta o evitar que los medicamentos para tratarla sean efectivos. Sé sincero y honesto con tu médico acerca de todos los medicamentos o suplementos que tomas.

Si no tomas los medicamentos para la presión arterial alta exactamente como se indica, la presión arterial puede verse afectada. Si salteas dosis porque no puedes comprar los medicamentos, porque tienes efectos secundarios o porque simplemente se te olvida tomarlos, habla con tu médico sobre posibles soluciones. No cambies el tratamiento sin la autorización de tu médico.

Los cambios en el estilo de vida pueden ayudarte a controlar y a prevenir la presión arterial alta, incluso si tomas medicamentos para la presión arterial. A continuación, encontrarás lo que puedes hacer:

  • Consume alimentos saludables. Sigue una dieta saludable. Prueba la dieta DASH (Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión), la cual hace hincapié en comer frutas, vegetales, cereales integrales, aves, pescado y lácteos con bajo contenido de grasa. Consume mucho potasio, ya que puede ayudar a evitar y a controlar la presión arterial alta. Consume menos grasas saturadas y grasas trans.
  • Disminuye la cantidad de sal de tu dieta. Un nivel de sodio bajo —de 1500 mg (miligramos) por día— es adecuado para personas de 51 años o más, y para aquellas personas de cualquier edad que sean de origen afroamericano o que tengan hipertensión, diabetes o enfermedad renal crónica.

    En cambio, las personas saludables pueden consumir hasta 2300 mg por día o menos. Si bien puedes reducir la sal que consumes disminuyendo la cantidad que le agregas a la comida, por lo general, también deberías prestarle atención a la cantidad de sal que tienen los alimentos procesados que consumes, como las sopas en lata o los alimentos congelados.

  • Mantén un peso saludable. Mantener un peso saludable, o bajar de peso si tienes sobrepeso u obesidad, puede ayudarte a controlar la presión arterial alta y a disminuir tu riesgo de tener problemas de salud relacionados. Si tienes sobrepeso, bajar al menos 5 libras (2,3 kg) puede reducir tu presión arterial.
  • Incrementa la actividad física. La actividad física regular puede ayudar a disminuir la presión arterial, controlar el estrés, reducir el riesgo de tener diversos problemas de salud y mantener tu peso controlado.

    Para la mayoría de los adultos sanos, el Departamento de Salud y Servicios Humanos recomienda que realices al menos 150 minutos por semana de actividad física moderada, 75 minutos por semana de actividad física intensa o una combinación de actividad moderada e intensa. Ponte como objetivo hacer ejercicios de estiramiento muscular, al menos, dos días por semana.

  • Limita el consumo de alcohol. Incluso si gozas de buena salud, el alcohol puede aumentar la presión arterial. Si optas por beber alcohol, hazlo con moderación. Para los adultos saludables, esto significa hasta una copa por día para las mujeres de todas las edades y para los hombres mayores de 65, y hasta dos copas por día para los hombres menores de 65 años. Una copa equivale a 12 onzas (355 ml) de cerveza, 5 onzas (148 ml) de vino y 1,5 onzas (44 ml) de licor con un 40 por ciento de graduación alcohólica.
  • No fumes. El tabaco daña las paredes de los vasos sanguíneos y acelera el proceso de endurecimiento de las arterias. Si fumas, pídele a tu médico que te ayude a dejar de hacerlo.
  • Controla el estrés. Reduce el estrés lo más que puedas. Practica técnicas saludables de control, como la relajación muscular, la respiración profunda o la meditación. Realizar actividad física regular y dormir mucho también puede ayudar.
  • Contrólate la presión arterial en tu hogar. La verificación de la presión arterial en el hogar puede ayudarte a mantener un mayor control, mostrar si la medicación funciona e incluso alertarte a ti y a tu médico con respecto a posibles complicaciones. El control de la presión arterial en el hogar no reemplaza las visitas al médico, y los tensiómetros para el hogar pueden tener algunas limitaciones. Incluso si obtienes lecturas normales, no suspendas ni cambies tus medicamentos ni alteres tu dieta sin hablar primero con tu médico.

    Si tu presión arterial está controlada, es posible que puedas realizar menos consultas a tu médico si verificas la presión arterial en tu hogar.

  • Practica la relajación o la respiración lenta y profunda. Practica respirar profunda y lentamente para ayudar a relajarte. Hay algunos dispositivos disponibles que promueven la respiración lenta y profunda. Sin embargo, se cuestiona si estos dispositivos tienen un efecto significativo en la disminución de la presión arterial.
  • Controla tu presión arterial durante el embarazo. Si eres mujer y tienes presión arterial alta, habla con tu médico sobre cómo controlar tu presión arterial durante el embarazo.

Aunque la dieta y el ejercicio son las estrategias más adecuadas para bajar la presión arterial, algunos suplementos también pueden ayudar a disminuirla. Sin embargo, se necesita más investigación para determinar los potenciales beneficios. Estos son los siguientes:

  • Fibra, como plantago ovata y salvado de trigo
  • Minerales, como el magnesio, el calcio y el potasio
  • Ácido fólico
  • Suplementos o productos que incrementan el óxido nítrico o que dilatan los vasos sanguíneos (vasodilatadores), el cacao, la coenzima Q10, la L-arginina o el ajo
  • Ácidos grasos omega-3 que se encuentran en los pescados grasos, en los suplementos de aceite de pescado o en la linaza

Si bien lo mejor es incorporar estos suplementos a tu dieta como alimentos, también puedes tomarlos en píldoras o en cápsulas. Consulta con tu médico antes de agregar cualquiera de estos suplementos a tu tratamiento para la presión arterial. Algunos suplementos pueden interactuar con los medicamentos, lo que causa efectos secundarios perjudiciales, como un mayor riesgo de tener un sangrado que podría ser mortal.

También puedes practicar técnicas de relajación, como respirar profundo o meditar para que te ayuden a relajarte y a disminuir tu nivel de estrés. Estas prácticas pueden reducir temporalmente la presión arterial.

La presión arterial alta no es un problema que se puede tratar y luego ignorar. Es un trastorno que debes controlar durante toda la vida. Para mantener la presión arterial bajo control, debes realizar lo siguiente:

  • Toma los medicamentos de forma adecuada. Si los efectos secundarios o los costos representan un problema para ti, no debes suspender la toma de los medicamentos. Consulta con tu médico sobre otras opciones.
  • Programa consultas regulares con el médico. Se necesita un esfuerzo de equipo para tratar la presión arterial alta con éxito. Tu médico no puede hacerlo solo, y tú tampoco. Trabaja con tu médico para llevar tu presión arterial a un rango normal y para mantenerla allí.
  • Adopta hábitos saludables. Consume alimentos saludables, baja el exceso de peso que tienes y realiza actividad física de modo regular. Limita el consumo de alcohol. Si fumas, deja de hacerlo.
  • Controla el estrés. Rechaza las tareas adicionales, libérate de los pensamientos negativos, mantén buenas relaciones, y continúa siendo paciente y optimista.

Realizar un cambio de estilo de vida puede ser difícil, en especial, si no ves o no sientes los síntomas de la presión arterial alta. Si necesitas motivación, recuerda los riesgos asociados a la presión arterial alta no controlada. Tal vez, te ayude también contar con el apoyo de tu familia y de tus amigos.

Sept. 09, 2016