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Los signos y síntomas de la gota casi siempre ocurren de forma repentina —a menudo, a la noche— y sin advertencia. Algunos de ellos son:

  • Dolor articular intenso. Por lo general, la gota afecta la articulación grande del dedo gordo del pie, pero puede ocurrir en los pies, los tobillos, las rodillas, las manos y las muñecas. Es probable que el dolor sea más grave dentro de las primeras cuatro a doce horas después de que inicia.
  • Molestia persistente. Después de que el dolor más intenso desaparece, es posible que un poco de molestia articular quede, la cual puede durar algunos días o semanas. Es probable que los ataques posteriores duren más tiempo y afecten más articulaciones.
  • Inflamación y enrojecimiento. Las articulaciones afectadas se hinchan, se vuelven sensibles, se calientan y enrojecen.
  • Amplitud de movimiento limitada. Es posible que disminuya la movilidad de la articulación a medida que la gota avanza.

Cuándo consultar al médico

Llama a tu médico si tienes dolor intenso y repentino en una articulación. La gota sin tratar puede provocar el empeoramiento del dolor y daño en las articulaciones.

Busca atención médica de inmediato si tienes fiebre y si una articulación está caliente e inflamada, ya que puede ser un signo de infección.

Nov. 10, 2015