Debido al líquido que necesita el feto y la placenta, el cuerpo de una embarazada retiene más sodio y agua de lo habitual, lo que aumenta el riesgo de edema.

El riesgo de edema puede aumentar si tomas determinados medicamentos, tales como:

  • Medicamentos para la presión arterial alta
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroides
  • Medicamentos esteroides
  • Estrógenos
  • Ciertos medicamentos para la diabetes llamados «tiazolidinedionas»

Si tienes una enfermedad crónica, como insuficiencia cardíaca, o enfermedad hepática o renal, esto también aumenta el riesgo de edema. A veces, una cirugía puede obstruir un ganglio linfático, lo que genera hinchazón en un brazo o una pierna, generalmente en un solo lado.

Sept. 19, 2014