Tratamientos y medicinas

Escrito por personal de Mayo Clinic

Según qué tipo de diabetes tengas, el control del azúcar en sangre, la insulina y la medicación oral pueden desempeñar un papel importante en tu tratamiento. Mantener una dieta saludable y un peso saludable, así como realizar actividad física regularmente también son factores claves en el tratamiento de la diabetes.

Tratamientos para todos los tipos de diabetes

Mantener un peso saludable a través de una dieta saludable y del ejercicio diario tiene un papel importante en el tratamiento de la diabetes, así como en tu salud general:

  • Alimentación saludable. Contrariamente a la creencia popular, no existe una dieta específica para la diabetes. Deberás focalizar tu dieta en consumir más frutas, vegetales y cereales integrales —alimentos que son ricos en nutrientes y en fibras, pero tienen un bajo contenido de grasas y de calorías— y en reducir el consumo de productos animales, hidratos de carbono refinados y dulces. De hecho, es el mejor plan de alimentación para toda la familia. Está bien consumir alimentos con azúcar cada tanto, siempre que se los cuente como parte del plan de alimentación.

    Aun así, entender qué comer y en qué cantidades puede ser un desafío. Un dietista matriculado puede ayudarte a armar una dieta acorde a tus objetivos de salud, preferencias alimentarias y estilo de vida. Es probable que comprenda el recuento de hidratos de carbono, en especial, si tienes diabetes tipo 1.

  • Actividad física. Todos necesitan realizar ejercicio aeróbico con frecuencia, y las personas que tienen diabetes no son la excepción. El ejercicio disminuye el nivel de azúcar en sangre al transferir el azúcar a las células, donde se utiliza para producir energía. El ejercicio también aumenta la sensibilidad a la insulina, lo que significa que el organismo necesita menos insulina para transferir el azúcar a las células. Consigue la aprobación del médico antes de hacer ejercicio. Después elige actividades que disfrutes, como caminar, nadar o andar en bicicleta. Lo más importante es hacer que la actividad física sea parte de tu rutina diaria. Apunta a hacer, por lo menos, 30 minutos de ejercicio aeróbico o más la mayoría de los días de la semana. Si no has estado activo durante un tiempo, comienza de forma lenta e incrementa el ritmo de manera gradual.

Tratamientos para la diabetes tipo 1 y tipo 2

El tratamiento para la diabetes tipo 1 supone la colocación de inyecciones de insulina o la utilización de una bomba de insulina, controles de azúcar en sangre frecuentes y el recuento de hidratos de carbono. El tratamiento para la diabetes tipo 2 supone, ante todo, el control del azúcar en sangre, junto con la administración de medicamentos contra la diabetes, insulina, o ambos.

  • Control del azúcar en sangre. Según tu plan de tratamiento, puede que tengas que controlar y registrar el nivel de azúcar en sangre entre varias veces a la semana y unas cuatro u ocho veces al día. Un control minucioso es la única forma de asegurarte de que tu nivel de azúcar en sangre permanezca dentro de los límites deseados. Las personas que reciben un tratamiento con insulina pueden elegir verificar sus niveles de azúcar en sangre con un control continuo de glucosa. Aunque esta tecnología aún no remplaza al medidor de glucosa, puede proporcionar información importante sobre las tendencias en los niveles de azúcar en sangre.

    Incluso con un tratamiento cauteloso, los niveles de azúcar en sangre pueden cambiar de manera impredecible. Con la ayuda del equipo para el tratamiento de la diabetes, aprenderás cómo cambia tu nivel de azúcar en sangre en respuesta a los alimentos, la actividad física, los medicamentos, las enfermedades, el alcohol y el estrés (y, en las mujeres, los cambios hormonales).

    Además de controlar a diario el azúcar en sangre, es posible que el médico te recomiende que te realices la prueba de A1C de forma regular para medir el nivel de azúcar en sangre promedio en los últimos dos o tres meses. Al comparar este nivel con los análisis reiterados diarios de azúcar en sangre, la prueba de A1C indica el grado de eficacia general de tu plan de tratamiento para la diabetes. Un nivel alto de A1C puede indicar que tienes que cambiar tu régimen de insulina o de alimentos. El objetivo del nivel de A1C puede variar según tu edad y varios otros factores. Sin embargo, para la mayoría de las personas que tienen diabetes, la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) recomienda un nivel menor al 7 por ciento para la prueba de A1C. Pregúntale a tu médico cuál es tu objetivo para la prueba de A1C.

  • Insulina. Las personas que tienen diabetes tipo 1 necesitan una terapia con insulina para sobrevivir. Muchas personas que tienen diabetes tipo 2 o diabetes gestacional también necesitan una terapia con insulina.

    Se encuentran disponibles muchos tipos de insulina, como la insulina de acción rápida, la de acción prolongada y otras opciones intermedias. Según lo que necesites, el médico puede recetarte una combinación de tipos de insulina para usar a lo largo del día y de la noche.

    La insulina no puede tomarse por vía oral para bajar el azúcar de la sangre porque las enzimas del estómago obstaculizan su acción. A menudo, la insulina se inyecta utilizando una jeringa y una aguja fina o con un inyector de insulina (un aparato que se asemeja a una lapicera).

    Una bomba de insulina puede ser otra opción. La bomba de insulina es un dispositivo de tamaño similar al de un teléfono móvil que se usa fuera del cuerpo. Un tubo conecta el depósito de insulina a un catéter que se coloca debajo de la piel del abdomen. También se encuentra disponible una bomba sin tubo que funciona de forma inalámbrica. Programas la bomba para que dosifique cantidades de insulina específicas. Puede ajustarse para que envíe más o menos cantidad de insulina según los alimentos que se ingieren, el nivel de actividad y el nivel de azúcar en sangre.

    Un nuevo enfoque de tratamiento, que aún no está disponible, es el suministro de insulina a través de un circuito cerrado, que también se conoce como «páncreas artificial». Este sistema conecta un medidor de glucosa continuo a una bomba de insulina. El dispositivo libera automáticamente la cantidad correcta de insulina cuando el medidor indica la necesidad. Existen varias versiones diferentes de páncreas artificiales, y los ensayos clínicos arrojaron resultados alentadores. Se necesita más investigación antes de que un páncreas artificial totalmente funcional pueda recibir la autorización reglamentaria.

    Sin embargo, el primer paso hacia la implementación del páncreas artificial se aprobó en 2013. Al combinar un medidor de glucosa continuo con una bomba de insulina, este sistema suspende la liberación de insulina cuando los niveles de azúcar en sangre bajan demasiado. Los estudios sobre el dispositivo descubrieron que podría prevenir la disminución de los niveles de azúcar en sangre durante la noche sin aumentarlos significativamente a la mañana.

  • Medicación oral y otros medicamentos. En ocasiones, también se recetan otros medicamentos por vía oral o con inyecciones. Algunos medicamentos contra la diabetes estimulan el páncreas para que produzca y libere más insulina. Otros inhiben la producción y la liberación de glucosa del hígado, lo que significa que necesitarás menos insulina para transportar la glucosa a las células. Incluso, otros bloquean la acción del estómago o de las enzimas intestinales que se encargan de la descomposición de los hidratos de carbono, o hacen que los tejidos estén más sensibles a la insulina. La metformina (Glucophage, Glumetza u otros) es, por lo general, el primer medicamento recetado para la diabetes tipo 2.
  • Trasplante. El trasplante de páncreas puede ser una opción para algunos pacientes que tienen diabetes tipo 1. También se están realizando estudios sobre el trasplante de islotes. Con un trasplante de páncreas exitoso, ya no necesitarías una terapia con insulina. Sin embargo, los trasplantes no siempre son exitosos, y estos procedimientos representan riesgos graves. Necesitarás medicamentos inmunodepresores para el resto de la vida con el fin de evitar que rechaces el órgano. Estos medicamentos pueden tener efectos secundarios graves, como un riesgo alto de tener infecciones, lesiones en los órganos o cáncer. Debido a que los efectos secundarios pueden ser más peligrosos que la propia diabetes, los trasplantes se reservan, por lo general, para las personas cuya diabetes no puede controlarse o para aquellas que también necesitan un trasplante de riñón.
  • Cirugía bariátrica. Aunque no se la considera específicamente un tratamiento para la diabetes tipo 2, las personas que tienen este tipo de diabetes y que también tienen un índice de masa corporal superior a 35 pueden beneficiarse con este tipo de cirugía. Las personas que se sometieron a un bypass gástrico notaron mejoras significativas en los niveles de azúcar en sangre. Sin embargo, todavía se desconocen los riesgos a largo plazo de este procedimiento y los beneficios para los pacientes que tienen diabetes tipo 2.

Tratamiento para la diabetes gestacional

Es fundamental controlar el nivel de azúcar en sangre para mantener a tu bebé saludable y evitar complicaciones durante el parto. Además de llevar una dieta saludable y realizar ejercicio, tu plan de tratamiento puede comprender el control de azúcar en sangre y, en algunos casos, el uso de insulina o de medicamentos orales.

Tu profesional de salud también controlará el nivel de azúcar en sangre durante el trabajo de parto. Si tu nivel de azúcar en sangre aumenta, el bebé puede liberar niveles de insulina altos, lo que puede provocar que tenga un nivel de azúcar en sangre bajo inmediatamente después de haber nacido.

Tratamiento para la prediabetes

Si tienes prediabetes, las elecciones de un estilo de vida saludable pueden ayudarte a disminuir el nivel de azúcar en sangre hasta alcanzar niveles normales o, al menos, evitar que aumente hasta los niveles observados en la diabetes tipo 2. Mantener un peso saludable a través del ejercicio o de una alimentación saludable puede ayudar. Hacer ejercicio, por lo menos, 150 minutos a la semana y perder del 5 al 10 por ciento de tu peso corporal puede prevenir o retrasar la diabetes tipo 2.

A veces, los medicamentos —como la metformina (Glucophage, Glumetza y otros)— también son una opción si tienes un riesgo alto de padecer diabetes, como cuando la prediabetes empeora o cuando tienes una enfermedad cardiovascular, hígado graso o el síndrome de ovario poliquístico.

En otros casos, se necesitan medicamentos para controlar el colesterol —en particular, las estatinas— y para la presión arterial alta. El médico puede recetarte una dosis baja de aspirina para ayudarte a prevenir las enfermedades cardiovasculares si tu riesgo de padecerlas es alto. Sin embargo, la elección de un estilo de vida saludable es fundamental.

Signos de problemas en cualquier tipo de diabetes

Debido a que son muchos los factores que pueden afectar el azúcar en sangre, pueden surgir problemas que necesiten atención médica inmediata, como los siguientes:

  • Nivel de azúcar en sangre alto (hiperglucemia). El nivel de azúcar en sangre puede aumentar por muchas razones, a modo de ejemplo, por comer demasiado, por estar enfermo o por no tomar suficientes medicamentos para bajar la glucosa. Controla los niveles de azúcar en sangre según lo indicado por el médico y presta atención a los signos y síntomas de aumento de esos niveles: necesidad de orinar a menudo, aumento de la sed, sequedad en la boca, visión borrosa, fatiga y náuseas. Si tienes hiperglucemia, tendrás que hacer ajustes en tu dieta, en los medicamentos o en ambos.
  • Aumento de los cuerpos cetónicos en la orina (cetoacidosis diabética). Si las células carecen de energía, el cuerpo puede comenzar a descomponer las grasas. Esto produce ácidos tóxicos conocidos como «cuerpos cetónicos». Presta atención a la pérdida de apetito, la debilidad, los vómitos, la fiebre, el dolor de estómago, y un aliento dulce y afrutado. Puedes verificar si tu orina posee exceso de cuerpos cetónicos utilizando un kit de análisis de venta libre. Si tienes grandes cantidades de cuerpos cetónicos en la orina, consulta con el médico de inmediato o busca atención de urgencia. Este trastorno es más frecuente en pacientes con diabetes tipo 1.
  • Síndrome hiperglucémico hiperosmolar no cetósico. Los signos y síntomas de este trastorno que pone en riesgo la vida son un valor de azúcar en sangre de más de 600 mmol/dL (33,3 mmol/L), sequedad en la boca, sed extrema, fiebre, somnolencia, desorientación, pérdida de la visión y alucinaciones. El síndrome hiperosmolar se produce por tener niveles altísimos de azúcar en sangre que la tornan espesa y viscosa. Este trastorno suele ser más frecuente en pacientes que tienen diabetes tipo 2 y, a menudo, está precedido por una enfermedad. Llama a tu médico o busca atención médica de inmediato si tienes los signos o síntomas de esta enfermedad.
  • Nivel bajo de azúcar en sangre (hipoglucemia). Cuando el azúcar en sangre alcanza niveles por debajo del deseado, se denomina «hipoglucemia». El nivel de azúcar en sangre puede bajar por muchas razones, entre ellas, saltarte una comida y hacer más actividad física de lo normal. Sin embargo, es más probable que tengas hipoglucemia cuando tomas medicamentos para bajar la glucosa que promueven la secreción de insulina por parte del páncreas o si haces una terapia con insulina. Controla los niveles de azúcar en sangre regularmente y presta atención a los signos y síntomas del azúcar en sangre bajo: sudoración, temblores, debilidad, hambre, mareos, dolor de cabeza, visión borrosa, palpitaciones cardíacas, irritabilidad, balbuceo, somnolencia, desorientación, desmayos y convulsiones. Los niveles bajos de azúcar se tratan con hidratos de carbono de rápida absorción, como los jugos de fruta y las tabletas de glucosa.
July 31, 2014