Diagnóstico

Puede ser difícil diagnosticar el síndrome de Cushing, especialmente el síndrome de Cushing endógeno, porque sus signos y síntomas son similares a otras afecciones. Diagnosticar el síndrome de Cushing puede ser un proceso largo y exhaustivo. Es posible que no tengas una respuesta certera sobre tu afección hasta que no hayas tenido una serie de consultas médicas.

Tu médico te realizará un examen físico para detectar los signos del síndrome de Cushing. Tu médico puede sospechar de la presencia del síndrome de Cushing si tienes signos como rostro redondeado (cara de luna llena), tejido adiposo entre los hombros y el cuello (joroba de búfalo) y piel delgada con hematomas y estrías.

Si has estado tomando medicamentos corticoesteroides por un período prolongado, tu médico puede sospechar que tienes síndrome de Cushing como resultado de la medicación. Si no has estado usando corticoesteroides, estas pruebas de diagnóstico pueden ayudar a determinar la causa:

  • Análisis de sangre y orina. Estas pruebas miden los niveles hormonales en tu sangre y orina y muestran si tu organismo está produciendo cortisol en exceso. Para el análisis de orina, es posible que te pidan que recojas orina por un período de 24 horas. Tanto las muestras de sangre como las de orina se enviarán a un laboratorio para analizarlas y determinar los niveles de cortisol.

    Tu médico también podría recomendar otras pruebas especializadas que analizan la sangre y la orina para ayudar a determinar si el síndrome de Cushing está presente, e identificar el origen de fondo de cualquier producción en exceso. Estas pruebas a menudo implican la medición de los niveles de cortisol antes y después de una estimulación o supresión con otros medicamentos hormonales.

  • Análisis de saliva. Normalmente, los niveles de cortisol aumentan y disminuyen a lo largo del día. En personas sin síndrome de Cushing, los niveles de cortisol descienden significativamente al atardecer. Al analizar los niveles de cortisol de una pequeña muestra de saliva recogida tarde a la noche, los médicos pueden ver si los niveles de cortisol están demasiado elevados, lo que sugeriría un diagnóstico de síndrome de Cushing.
  • Pruebas de diagnóstico por imágenes. Las pruebas por tomografía computarizada y resonancia magnética pueden brindar imágenes de tus glándulas hipófisis y suprarrenales para detectar anomalías, como tumores.
  • Muestreo de senos petrosos. Esta prueba ayuda a determinar si la causa del síndrome de Cushing endógeno tiene su origen en la hipófisis o en otro lugar. Para la prueba, se toman muestras de sangre de los senos petrosos (venas que irrigan la glándula hipófisis).

    Se inserta una sonda delgada en el muslo superior o en la ingle mientras estás sedado, y se desliza hasta los senos petrosos. Los niveles de adrenocorticotropina (ACTH) se miden con pruebas de los senos petrosos y de muestras de sangre tomadas del antebrazo.

    Si la ACTH es más elevada en la muestra de los senos, el problema se origina en la hipófisis. Si los niveles de ACTH son similares entre los senos y el antebrazo, el problema reside fuera de la glándula hipófisis.

Estas pruebas no solamente ayudan a tu médico a diagnosticar el síndrome de Cushing, sino también a descartar otras afecciones médicas con signos y síntomas parecidos. Por ejemplo, el síndrome de ovario poliquístico, un trastorno hormonal en mujeres con ovarios agrandados, presenta algunos síntomas y signos iguales al síndrome de Cushing, como crecimiento excesivo del vello y períodos menstruales irregulares. La depresión, los trastornos alimenticios y el alcoholismo también pueden imitar parcialmente un síndrome de Cushing.

Tratamiento

Los tratamientos para el síndrome de Cushing se diseñaron para reducir el alto nivel de cortisol en el cuerpo. El mejor tratamiento depende de la causa del síndrome. Entre las opciones de tratamiento se incluyen:

  • Reducción del uso de corticoesteroides. Si la causa del síndrome de Cushing es un uso prolongado de corticoesteroides, el médico puede mantener los signos y síntomas del síndrome bajo control mediante la reducción del medicamento durante un período, mientras que continúa ofreciendo un tratamiento adecuado para el asma, la artritis o cualquier otra afección. Para muchos de estos problemas de salud, el médico puede recetar medicamentos sin corticoesteroides, lo que permite reducir las dosis o eliminar el uso de corticoesteroides por completo.

    No debes reducir las dosis ni suspender los corticoesteroides por tu cuenta. Solo debes hacerlo bajo la supervisión de un médico.

    La suspensión de estos medicamentos puede generar niveles deficientes de cortisol. La reducción gradual de los corticoesteroides permite que el cuerpo reanude la producción normal de cortisol.

  • Cirugía. Si la causa del síndrome de Cushing es un tumor, el médico puede recomendar una extirpación quirúrgica completa. La extirpación de los tumores hipofisarios suele estar a cargo de un neurocirujano, que realiza el procedimiento a través de la nariz. Si el tumor se encuentra en las glándulas suprarrenales, los pulmones o el páncreas, el cirujano puede extirparlo mediante una operación estándar o, en algunos casos, con el uso de técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, con incisiones más pequeñas.

    Luego de la operación, deberás tomar medicamentos de reemplazo de cortisol para proporcionar al cuerpo la cantidad correcta de cortisol. En la mayoría de los casos, finalmente volverás a una producción normal de las hormonas suprarrenales y el médico podrá reducir gradualmente los medicamentos de reemplazo.

    No obstante, este proceso puede tardar hasta un año o más tiempo. En algunos casos, las personas con el síndrome de Cushing nunca vuelven a tener una función normal de las glándulas suprarrenales y necesitan una terapia de reemplazo durante toda la vida.

  • Radioterapia. Si el cirujano no puede extirpar el tumor hipofisario por completo, por lo general indicará que se realice radioterapia junto con la operación. Asimismo, la radiación se puede utilizar en personas que no pueden someterse a una cirugía.

    La radiación se puede suministrar en pequeñas dosis durante un período de seis semanas o mediante una técnica denominada radiocirugía estereotáctica (bisturí de rayos gamma). En el segundo procedimiento, que se suministra como un solo tratamiento, se utiliza una gran dosis de radiación en el tumor y se minimiza la exposición a la radiación de los tejidos circundantes.

  • Medicamentos. Se pueden utilizar medicamentos para controlar la producción de cortisol cuando la cirugía y la radioterapia no brindan resultados. También se pueden utilizar medicamentos antes de la cirugía en las personas que están muy enfermas por el síndrome de Cushing. Los médicos pueden recomendar una terapia con medicamentos antes de la cirugía con el fin de mejorar los signos y síntomas, y minimizar el riesgo de la cirugía.

    Entre los medicamentos para controlar la producción excesiva de cortisol de las glándulas suprarrenales se incluyen ketoconazol (Nizoral), mitotano (Lysodren) y metirapona (Metopirone).

    La mifepristona (Korlym) se aprobó para las personas con síndrome de Cushing que tienen diabetes tipo 2 o intolerancia a la glucosa. La mifepristona no reduce la producción de cortisol, sino que bloquea el efecto del cortisol sobre los tejidos.

    Entre los efectos secundarios de estos medicamentos se incluyen fatiga, náuseas, vómitos, dolores de cabeza, dolores musculares, presión arterial alta, bajo nivel de potasio e hinchazón. Algunos tienen efectos secundarios más graves, como efectos secundarios neurológicos y hepáticos.

    El medicamento más novedoso para el síndrome de Cushing es pasireotida (Signifor), que reduce la producción de la hormona adrenocorticotropa de un tumor hipofisario. Este medicamento se administra mediante una inyección dos veces por día. Se recomienda en los casos en que la cirugía hipofisaria no dio resultado o no se puede llevar a cabo.

    Los efectos secundarios son bastante frecuentes y entre ellos se incluyen diarrea, náuseas, alto nivel de glucemia, cefalea, dolor abdominal y fatiga.

    En algunos casos, el tumor o su tratamiento generará un déficit de otras hormonas producidas por la hipófisis o las glándulas suprarrenales, y el médico recomendará medicamentos para reemplazar estas hormonas.

Si ninguna de estas opciones de tratamiento son adecuadas o eficaces, el médico puede recomendar una extirpación quirúrgica de las glándulas suprarrenales (supranenalectomía bilateral). Este procedimiento solucionará la producción excesiva de cortisol, pero requerirá medicamentos de reemplazo de por vida.

Estudios clínicos

Explora los estudios de Mayo Clinic de evaluación de tratamientos, intervenciones y análisis nuevos como medio para prevenir, detectar, tratar o controlar esta enfermedad.

Lifestyle and home remedies

La duración de la recuperación del síndrome de Cushing dependerá de la gravedad y la causa de la afección. Recuerda que debes tener paciencia. El síndrome de Cushing no se desarrolló de la noche a la mañana, y los síntomas tampoco desaparecerán inmediatamente. Mientras tanto, estos consejos podrían ayudarte en la recuperación.

  • Aumenta el nivel de actividad lentamente. Es posible que estés apurado por volver a la normalidad y te exijas demasiado y muy pronto, pero los músculos debilitados necesitan un enfoque más lento. Realiza una cantidad razonable de ejercicio o actividad con la que te sientas cómodo, sin sobrecargarte. Mejorarás de a poco, pero la constancia será recompensada.
  • Aliméntate de forma sensata. Las comidas saludables y nutritivas son una gran fuente de combustible para la recuperación del cuerpo y pueden ayudarte a perder los kilos que subiste debido al síndrome de Cushing. Asegúrate de incorporar suficiente calcio y vitamina D. Si los incorporas juntos, ayudarás a tu cuerpo a absorber el calcio, lo que puede contribuir a fortalecer los huesos y contrarrestar la pérdida de densidad ósea producida por el síndrome de Cushing.
  • Supervisa tu salud mental. La depresión puede ser uno de los efectos secundarios del síndrome de Cushing, aunque también puede desarrollarse o persistir luego de comenzar el tratamiento. No hagas caso omiso de tu depresión ni esperes a que se pase. Si estás deprimido o abrumado, o tienes dificultados para enfrentar la recuperación, busca la ayuda de un médico o terapeuta de inmediato.
  • Relaja las molestias y dolores suavemente. Los baños calientes, masajes y ejercicios de bajo impacto, como las actividades aeróbicas en el agua y el tai chi, pueden ayudar a aliviar algunos de los dolores musculares y articulares que acompañan al síndrome de Cushing.

Estrategias de afrontamiento, y apoyo

Los grupos de apoyo pueden ser muy importantes en el tratamiento del síndrome de Cushing y su recuperación. Estos grupos generan el encuentro con otras personas que están atravesando las mismas situaciones, junto con sus familias y amigos, y ofrecen un ambiente donde se pueden compartir los mismos problemas.

Pídele a tu médico que te informe sobre grupos de apoyo en tu comunidad. Para encontrar un grupo de apoyo en tu zona, también pueden ser buenos recursos el departamento de salud, la biblioteca pública, el directorio telefónico e Internet.

Preparación para la consulta

Es probable que consultes primero al médico de atención primaria. Sin embargo, en ciertos casos cuando llamas para programar una consulta, puede que te deriven inmediatamente a un endocrinólogo, un médico que se especializa en trastornos endocrinos (hormonales).

Es una buena idea prepararse para la consulta a fin de aprovechar al máximo el tiempo con el médico. A continuación, encontrarás información que te ayudará a prepararte para la consulta y saber qué debes esperar del médico.

Qué puedes hacer

  • Ten en cuenta cualquier restricción previa a la consulta. Cuando programes la consulta, asegúrate de preguntar si hay algo que debes hacer con anticipación para prepararte para las pruebas de diagnóstico.
  • Toma nota de cualquier síntoma que tengas, incluso los que puedan parecer que no tienen relación con el motivo por el cual programaste la consulta. Por ejemplo, si has tenido cefaleas con mayor frecuencia o si te has sentido decaído o más cansado que de costumbre, esta es información importante que deberías compartir con el médico. Infórmale además a tu médico acerca de cualquier cambio en tu aspecto físico, como aumento de peso, acné reciente o aumento del vello corporal.
  • Anota información personal clave, incluido cualquier cambio que haya ocurrido en tus relaciones personales y en tu vida sexual. Coméntale a tu médico si las personas más cercanas a ti han notado que pareces más irritable o que pareces tener más cambios de humor que antes. Puede resultarte útil llevar una foto que muestre cualquier cambio en tu aspecto físico que se haya producido desde que comenzaste a experimentar los síntomas.
  • Haz una lista de todos los medicamentos, así como de cualquier vitamina o suplemento que estés tomando actualmente o que hayas usado en el pasado. Incluye en tu lista el nombre específico, dosis y fechas de cualquier medicamento esteroide que hayas tomado en el pasado, como inyecciones de cortisona.
  • Si es posible, lleva a un familiar o a un amigo. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se proporciona durante una consulta. Un acompañante puede recordar algún detalle que hayas olvidado o pasado por alto.
  • Anota preguntas para hacerle a tu médico.

Tu tiempo con el médico puede ser limitado; por eso, preparar una lista de preguntas te puede ayudar a aprovechar al máximo el tiempo juntos. Para el síndrome de Cushing, puedes hacer al médico las siguientes preguntas básicas, entre otras:

  • ¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?
  • ¿Qué tipo de pruebas de diagnóstico necesito hacerme? ¿Cómo se hacen esas pruebas?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento? ¿Cuál me recomienda?
  • ¿Mejorarán mis signos y síntomas físicos con el tratamiento? ¿Notaré una diferencia en cómo me veo y en cómo me siento?
  • ¿Me ayudará el tratamiento a sentirme más estable emocionalmente?
  • ¿Qué impacto a largo plazo podría tener cada opción terapéutica? ¿Tendrá impacto en mi capacidad de tener hijos?
  • ¿Cómo controlará mi respuesta al tratamiento con el transcurso del tiempo?
  • Tengo estas otras afecciones. ¿Cuál es la mejor manera de controlarlas de manera conjunta?
  • ¿Hay algún folleto u otro material impreso que pueda llevarme? ¿Qué sitios web me recomiendas?

Además de las preguntas que hayas preparado para hacerle a tu médico, no dudes en hacer más preguntas durante la consulta.

Qué esperar del médico

Es probable que el médico te haga una serie de preguntas. Es buena idea que te prepares para responderlas y de esa manera tendrás tiempo para repasar cualquier punto que te interese durante la consulta. El médico puede preguntarte:

  • ¿Cuándo empezaste a presentar síntomas?
  • ¿Los síntomas son constantes, o aparecen y desaparecen? ¿Los síntomas empeoraron con el tiempo?
  • ¿Notaste cambios en tu desempeño o interés sexual?
  • Si eres mujer, ¿notaste cambios en tu ciclo menstrual o dejaste de tener tu período?
  • ¿Aumentaste de peso? ¿En qué parte del cuerpo?
  • ¿Has tenido dificultades para controlar tus emociones?
  • ¿Notaste que se te forman hematomas más fácilmente o que las heridas e infecciones tardan más que antes en sanar?
  • ¿Tienes debilidad en los músculos, por ejemplo tienes dificultades para salir de la bañera o bajar escaleras?
  • ¿Desarrollaste acné nuevo o más vello facial o corporal?
  • ¿Estuviste tomando corticoesteroides? ¿Durante cuánto tiempo?
  • ¿Existe algo que, al parecer, mejora o empeora los síntomas?
Aug. 18, 2017
References
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