Si el tratamiento oncológico te quita el apetito, prueba estos consejos para obtener las calorías y nutrientes que necesitas.

Escrito por personal de Mayo Clinic

A veces, el cáncer o el tratamiento oncológico pueden afectarte el apetito.

Si bien podrías no tener ganas de comer, es importante que hagas todo lo que puedas para mantener un consumo constante de calorías, proteínas y líquidos durante el tratamiento oncológico. Utiliza esta información para ayudarte a planificar comidas y tentempiés que te resulten más atractivos y te brinden la nutrición que necesitas para mejorar.

Ten en cuenta que, en algunos casos, como cuando el cáncer está avanzado, comer podría no afectar el desenlace de tu enfermedad o tratamiento. En estas situaciones, podría no ser práctico intentar seguir pautas alimenticias específicas, como respetar una dieta con bajo contenido de sodio o grasa.

A veces, las personas responsables de tu cuidado o tus familiares pueden, sin querer, añadir estrés al presionarte o forzarte a comer determinados alimentos. Pregúntale a tu médico qué tanto debes seguir las pautas alimenticias específicas.

  • Come cantidades pequeñas con más frecuencia. Si te sientes lleno después de comer solo una pequeña cantidad, trata de comer raciones pequeñas durante todo el día cuando tengas la necesidad de comer. Es posible que te resulte más fácil comer cantidades pequeñas varias veces al día que durante el horario de las comidas.
  • Programa el horario de las comidas. Si nunca pareces sentir hambre, a menudo es útil comer según un programa en lugar de basarse en el apetito.
  • Come más cuando tengas hambre. Aprovecha los momentos en que mejor te sientes para comer más. Muchas personas tienen mayor apetito en la mañana, cuando están descansados.
  • Limita los líquidos durante las comidas. Los líquidos pueden llenarte y limitar el consumo de alimentos con alto contenido calórico. Puede ser útil beber la mayor parte de los líquidos por lo menos media hora antes o después de las comidas.
  • Crea un ambiente placentero para las comidas. Por ejemplo, pon música suave, velas o implementa un diseño atractivo en el lugar.
  • Haz que las comidas se vean atractivas. Elige alimentos con varios colores y texturas para lograr que las comidas se vean más atractivas.
  • Evita los olores que te generen malestares. Presta atención a los olores, ya que ciertos aromas pueden disminuir el apetito o provocar náuseas. Evita los olores que tengan este efecto en ti.
  • Mantén los tentempiés a mano. Ten a mano tentempiés para que puedas comerlos cuando puedas hacerlo.

    Queso, helado, fruta enlatada en jarabe pesado, fruta deshidratada, frutos secos, mantequilla de maní con galletas, galletas con queso, muffins, queso cottage y leche con chocolate son ejemplos de tentempiés con alto contenido de calorías que requieren poca o ninguna preparación.

    No te preocupes demasiado porque algunas de estas opciones tengan un alto contenido de colesterol o de grasa. Cuando recuperes el apetito, podrás enfocarte en opciones de tentempiés con menos calorías.

  • Come un tentempié antes de acostarte. Antes de irte a dormir puede ser un buen momento para un tentempié, ya que tu apetito para la próxima comida no se verá afectado.
  • Prueba alimentos fríos. Los alimentos fríos a temperatura ambiente pueden resultarte más atractivos, en particular si te molestan los olores fuertes. Los sándwiches fríos o las ensaladas como plato principal, como las de pasta o atún, pollo o jamón y huevo, son buenas opciones.
  • Experimenta con los alimentos. Es posible que algunos alimentos que antes eran tus favoritos ya no te resulten atractivos y que, a su vez, alimentos que nunca te gustaron te resulten más apetecibles.
  • Haz ejercicio para aumentar tu apetito. Hacer ejercicio de forma regular puede estimular el apetito. Pregúntale al médico si hacer ejercicio es seguro para ti.
  • Prueba batidos y mezclas para bebidas instantáneas. Las bebidas de suplementos nutricionales, como las mezclas de desayuno instantáneo o los batidos en polvo o en lata, pueden proporcionar una cantidad considerable de calorías y requieren poca o ninguna preparación. Es posible que te resulte más sencillo beber algo en lugar de comer.

Durante la enfermedad, el tratamiento o la recuperación, tu necesidad de calorías y proteínas podría ser mayor que la habitual. Las siguientes sugerencias pueden ayudarte a aumentar las calorías que consumes:

  • Agrega mantequilla o aceite a los alimentos. Agrega una buena cantidad de mantequilla o margarina a papas, panes, tostadas, cereales calientes, arroz, fideos, vegetales y sopas. Pon aceita de oliva u otro tipo de aceite al pan, el arroz, las pastas o los vegetales.
  • Unta tostadas, panes, rodajas de manzana o banana, galletas o apio con mantequilla de maní o mantequilla de frutos secos, que contienen proteínas y grasas saludables. Adereza los pretzels con mantequilla de maní.
  • Usa medialunas o panecillos para hacer sándwiches.
  • Agrega crema en polvo o leche en polvo a chocolate caliente, batidos, cereales calientes, salsas, pastel de carne, sopas a base de crema o budines.
  • Agrega guacamole o aguacate en rodajas a ensaladas y sándwiches.
  • Agrega semillas, como semillas de girasol y de calabaza, a ensaladas, revueltos y cazuelas.
  • Agrega semillas de lino molidas a yogures, batidos, cereales calientes y cazuelas.
  • Cubre los cereales calientes con azúcar morena, miel, frutas secas, crema o mantequilla de frutos secos.
  • Recubre con helado, crema batida o crema las tartas, pasteles, gelatinas o budines.
  • Consume frutas enlatadas con almíbar espeso. Tienen más calorías que las frutas frescas o las frutas envasadas con jugo. Si prefieres las frutas frescas, agrégales azúcar y crema.
  • Consume bebidas que contengan calorías, como jugos de fruta, limonadas, bebidas con sabor a fruta, maltas, licuados con helado, gaseosas, leche con cacao, batidos y ponche de huevo. Las bebidas de suplementos nutritivos son una buena opción.

Si bien algunas de estas sugerencias aportan más grasa y azúcar a tu dieta, no debes preocuparte, ya que solo incorporas las calorías adicionales que necesitas hasta que tu apetito vuelva a la normalidad. Consulta con tu médico o con un dietista si tienes inquietudes relacionadas con los cambios en el modo en que te alimentas.

Las proteínas son importantes para el crecimiento, la salud y la reparación del cuerpo. Si estuviste enfermo, es posible que necesites proteínas adicionales. Estas son algunas sugerencias:

  • Añade carne de res, carne de ave, pescado, queso o frijoles (pintos, navy, negros, rojos) adicionales a las cazuelas, las sopas o los estofados.
  • Elige ensaladas con carnes, como pollo, jamón, pavo o atún.
  • Haz tu propia leche rica en proteínas: Añade 1/4 de taza de leche en polvo a 1 taza de leche entera, o 1 taza de leche en polvo a 1 cuarto de galón (casi 1 litro) de leche entera. Úsalo como bebida, en batidos o para cocinar.
  • Prueba un suplemento de proteínas preparado comercialmente.

Si una enfermedad ha provocado que las carnes, como la carne de res, cerdo o cordero, te resulten menos apetecibles, prueba consumir los siguientes alimentos, que también son buenas fuentes de proteína:

  • Queso
  • Queso cottage
  • Frijoles
  • Lentejas
  • Huevos
  • Pescado
  • Carne de ave
  • Frutos secos y mantequillas de frutos secos
  • Mantequilla de maní
  • Leche
  • Batidos
  • Natilla
  • Pudín
  • Hamburguesas vegetarianas
  • Yogur
  • Quinua

Beber abundante líquido también es fundamental para ayudar a tu organismo durante el tratamiento. Intenta beber, al menos, 64 onzas (2 litros) de líquido por día, a menos que el médico te indique que limites tu ingesta de líquidos.

Trata de elegir bebidas que contengan calorías. Si las bebidas endulzadas son muy dulces, prueba agua saborizada o jugos de frutas diluidos con agua.

Si la pérdida de apetito no te permite comer bien durante algunos días, podrías considerar tomar un multivitamínico para que te ayude a obtener las vitaminas y los minerales que necesitas.

Lee las etiquetas y busca un multivitamínico que no aporte más del 100 por ciento del valor diario de todas las vitaminas y minerales.

Ten en cuenta que los suplementos nutricionales líquidos aportan una parte de las vitaminas y minerales que necesitas, de modo que si estás tomando esos suplementos nutricionales, es posible que no necesites un multivitamínico.

July 23, 2015