Usa las lecciones de tu tratamiento inicial para darte confianza y fortaleza mientras enfrentas el enojo y el miedo que vienen con la recurrencia del cáncer.

Escrito por personal de Mayo Clinic

Tú cáncer ha vuelto a aparecer, y con él la conmoción emocional y el miedo que vinieron con el primer diagnóstico. La incertidumbre también ha vuelto, y te preguntas si habrá más tratamientos de cáncer y sobre tu futuro.

La angustia que sientes es normal — algunos dicen que el segundo diagnóstico de cáncer puede afligirte más que el primero.

Cuando el cáncer vuelve a aparecer después de un periodo de remisión, se considera recurrencia. La recurrencia del cáncer sucede porque, a pesar de los mejores esfuerzos de destruir el cáncer, algunas células cancerígenas permanecieron.

Estas células cancerígenas pueden estar en el mismo lugar en el que tu cáncer se originó, o pueden estar en otra parte de tu cuerpo. Pueden haber estado latentes por un periodo de tiempo, pero con el tiempo se multiplicaron, resultando en la reaparición del cáncer.

La recurrencia del cáncer significa que es el mismo cáncer que ha vuelto a aparecer después de un periodo de tiempo. En casos raros, te pueden diagnosticar con un nuevo tipo de cáncer que no está relacionado para nada con tu primer cáncer. Esto se conoce como segundo cáncer primario.

Tu cáncer puede reaparecer en el mismo lugar en el que se originó, o puede migrar a otras partes de tu cuerpo. La recurrencia se divide en tres categorías:

  • Recurrencia local. Esto significa que el cáncer reaparece en el mismo lugar en el que se encontró antes, o muy cerca. El cáncer no se ha propagado a los nódulos linfáticos u otras partes del cuerpo.
  • Recurrencia regional. Una recurrencia regional ocurre en los nódulos linfáticos y tejidos localizados en la cercanía de tu cáncer original.
  • Recurrencia distante. Se refiere a que el cáncer se ha propagado (tiene metástasis) hacia áreas lejanas de dónde originalmente se localizó.

En dónde reaparece tu cáncer depende de tu tipo de cáncer original y su fase. Algunos tipos de cáncer comúnmente reaparecen en áreas específicas.

Las recurrencias del cáncer se diagnostican igual que cualquier otro cáncer. Tu médico puede sospechar una recurrencia de cáncer basándose en ciertos exámenes, o puedes sospechar una recurrencia por tus signos y síntomas.

Después de tu última ronda de tratamiento, tu médico probablemente pida exámenes de seguimiento para verificar recurrencias de cáncer. Probablemente te dijeron a qué signos y síntomas debías estar alerta, pues eso podría señalar una recurrencia.

Estar alerta a una recurrencia de cáncer es por lo general muy diferente a hacer analisis para determinar el cáncer original. Y los objetivos de los dos son distintos.

En la mayoría de las formas de cáncer, una recurrencia local puede curarse. Por eso, la detección temprana de una recurrencia local es muy importante. Para muchos tipos de cáncer, una recurrencia en un sitio distante de dónde el cáncer empezó significa que las probabilidades de cura no son buenas.

Todos los tipos de cáncer son diferentes, así que habla con tu médico sobre qué tipo de cáncer tienes y qué puede hacerse si reaparece en un sitio distante. Esto puede indicar qué analisis debes hacerte durante los exámenes de rutina después de tu tratamiento inicial.

En muchos casos, las recurrencias locales y regionales se pueden curar. Aún cuando una cura no sea posible, el tratamiento puede encoger tu cáncer para retardar su crecimiento. Esto puede aliviar el dolor y otros síntomas, y puede ayudarte a vivir más tiempo.

Qué tratamiento escoger, en caso de escogerse, estará basado en muchos de los mismos factores que consideraste al decidir tu tratamiento la primera vez. Considera qué esperas lograr y qué efectos secundarios estás dispuesto a soportar. Tu médico también tomará en cuenta qué tipos de tratamiento tuviste antes y cómo respondió tu cuerpo a esos tratamientos.

Puedes considerar unirte a una prueba clínica, dónde puedes tener acceso a los tratamientos más recientes o medicamentos experimentales. Habla con tu médico sobre las pruebas clínicas que son adecuadas para ti.

Una recurrencia de cáncer trae consigo muchas de las mismas emociones que sentiste cuando te diagnosticaron con cáncer por primera vez. Las emociones comunes incluyen:

  • Angustia. Cuando terminaste tu tratamiento por tu cáncer inicial, empezaste lentamente a seguir adelante con tu vida, pensando que el cáncer había desaparecido. En las semanas, meses o años que pasaron, el cáncer se convirtió cada vez menos en parte de tu vida diaria.

    El impacto de que el cáncer haya vuelto a aparecer después de suponer que había desaparecido puede causar angustia — algunas veces más angustia de la que causó tu primer diagnóstico.

  • Dudas de ti mismo Puedes dudar de las decisiones tomadas sobre tu tratamiento anterior, o del estilo de vida que seguiste desde tu última experiencia con el cáncer. Trata de no mirar hacia atrás. En cambio, enfócate en tu situación actual y lo que necesitas hacer para seguir adelante.
  • Enojo. Es muy común y razonable estar enojado porque tu cáncer volvió a aparecer

    Incluso puedes estar enojado con tu médico por no detener tu cáncer la primera vez. O puedes preguntarte por qué soportaste los efectos secundarios de tu tratamiento original, sólo para que el cáncer reapareciera de todas formas. Pero tú y tu médico tomaron las decisiones del tratamiento basados en la información disponible en ese momento.

    Buscar una segunda opinión puede ayudarte a entender mejor cuáles son tus elecciones.

  • Fatiga. Es normal sentir que no puedes enfrentarte con el cáncer de nuevo. Ya sea debido a que temes los efectos secundarios del tratamiento o tener que decirle a tus amigos y familiares que tienes cáncer, lo has hecho antes.

    Anímate al considerar el hecho de que pudiste hacerlo la primera vez, aun cuando pudiste haber dudado de ti mismo en ese entonces.

Todos estos sentimientos son normales, y es probable que los mismos mecanismos para enfrentamiento que usaste durante tu primer diagnóstico de cáncer también funcionen ahora. Ya sea que recurriste a un mejor amigo, un familiar o un grupo de apoyo, sabes que esa persona o grupo te dará un buen apoyo emocional.

Tienes otras ventajas en esta ocasión. Confía en éstas para ayudarte a afrontarlo. Por ejemplo:

  • Sabes más ahora. Saber más sobre el cáncer y sus opciones de tratamiento puede ayudar a reducir tu ansiedad. Piensa acerca de cuánto sabías sobre el cáncer en tu primer diagnóstico. Compara esto con lo que sabes ahora, como qué tratamiento involucra y qué efectos secundarios puedes esperar.
  • Has formado relaciones. Has trabajado de cerca con tu médico, y sabes cómo ir y venir por el hospital y la clínica. Esto puede hacerte sentir más cómodo.
  • Has hecho esto antes. Basado en tus primeras experiencias con el cáncer, sabes qué es lo mejor para ti en esta ocasión. Ya sea que necesites un tiempo a solas y prefieras tener a alguien cerca, puedes aprovechar tu experiencia para planear con anticipación.

Utiliza estas experiencias para tu provecho.Pueden ayudarte a sentirte más en control al tomar decisiones sobre tu tratamiento.

Expresa tus sentimientos al doctor. La conversación que resulte puede darte un mejor entendimiento de tu situación, y puede ayudarte a tomar decisiones sobre el tratamiento.

Feb. 18, 2014