Paso 4: analiza los beneficios y los riesgos

Compara los beneficios y los riesgos de los diferentes tratamientos oncológicos para decidir qué tratamientos cumplen con tus objetivos. Clasifica los tratamientos que estés considerando según sus ventajas y desventajas.

Algunos de los aspectos que deberías considerar sobre cada tratamiento son los siguientes:

  • Efectos secundarios. Tómate un tiempo para revisar los efectos secundarios de cada tratamiento y decidir si valdrá la pena soportarlos o si no podrás manejarlos. El médico puede darte una buena idea de la frecuencia que tienen los distintos efectos secundarios en cada tratamiento y explicarte las opciones para controlar los efectos secundarios a fin de hacer más tolerable el tratamiento.
  • Efectos del tratamiento en tu vida. Considera de qué manera el tratamiento afectará tu vida diaria. ¿Tendrás que ausentarte del trabajo durante un día o por varias semanas? ¿Cómo cambiará tu rol en la familia? ¿Tendrás que viajar para recibir el tratamiento? ¿De qué manera el tratamiento afectará tu capacidad para encontrar un empleo o conservarlo? Debes saber que tienes determinados derechos conforme a la Ley de Estadounidenses con Discapacidades, la cual comprende a los pacientes con cáncer y puede ayudarte a conservar tu empleo.
  • Los costos financieros del tratamiento. Investiga qué tipos de tratamiento incluirá la cobertura de tu seguro. Si un tratamiento o una parte del tratamiento no están cubiertos, ¿puedes pagarlos? Para asegurarte, llama a tu compañía de seguro.
  • Tu estado de salud general. Si tienes otras afecciones, pregúntale al médico qué efecto tendrá el tratamiento en tu salud. Por ejemplo, los corticoesteroides se utilizan con frecuencia en personas con cáncer. Esto podría complicar el tratamiento de la diabetes y afectar el riesgo de tener cataratas, hipertensión y osteoporosis.

Tus valores y metas personales marcarán la diferencia a la hora de determinar qué tratamiento es el indicado para ti. Solo tú puedes decidir qué tipo de tratamiento se adaptará mejor a tu vida. Sin embargo, no tienes que tomar una decisión y conservarla para siempre. Es muy posible que puedas cambiar de opinión durante el tratamiento, y está bien.

Paso 5: comunícate con tu médico

Comunicarte de manera eficaz con tu médico es la mejor manera de asegurarte de que obtienes la información que necesitas para tomar una decisión informada. Para facilitar la comunicación con el médico, intenta hacer lo siguiente:

  • Habla cuando no comprendas algo. Si necesitas más explicación o clarificación, dile al médico. Si no lo dices, el médico puede pensar que estás comprendiendo.
  • Escribe las preguntas por adelantado. Las consultas pueden ser estresantes y emotivas. No esperes recordar todas las preguntas que quieres hacer.
  • Registra tus conversaciones. Trata de llevar un registro de lo que dice el médico tomando notas. También podrías preguntarle si puedes grabar la conversación. Este registro será un buen lugar donde consultar si tienes preguntas más adelante.
  • Concurre con un acompañante. Si te sientes cómodo al compartir tu información médica con un amigo o familiar, pídele que te acompañe para tomar notas. Luego, tendrás a otra persona con la que puedes hablar de tus decisiones sobre el tratamiento.
  • Conserva copias de tus expedientes médicos. Pide copias de tus expedientes médicos y llévalas a cada consulta.

No esperes que tú y el médico se entiendan por completo después de una consulta; puede llevar un tiempo antes de que ambos sientan que están en la misma sintonía.

Otras cosas a tener en cuenta

Mientras tomas las decisiones con respecto a tu tratamiento con el médico, ten en cuenta estos puntos:

  • Tómate el tiempo que necesites. Si bien recibir un diagnóstico de cáncer podría hacerte sentir como si tuvieras que tomar decisiones de inmediato para comenzar con el tratamiento, en la mayoría de las situaciones tienes tiempo para hacerlo. Pregúntale al médico cuánto tiempo tienes para decidirte.
  • Siempre puedes cambiar de opinión. Tomar una decisión sobre el tratamiento ahora no te limita a esa opción. Cuéntale al médico si estás reconsiderando tu elección. Tener efectos secundarios considerables podría hacer que quieras cambiar tu plan de tratamiento.
  • Puedes pedir una segunda opinión. No tengas miedo de ofender a tu médico si deseas obtener una segunda opinión. La mayoría de los médicos comprenden la necesidad de una segunda opinión cuando el paciente se enfrenta a una decisión importante.
  • No tienes la obligación de involucrarte en las decisiones relacionadas con el tratamiento. Si así lo consideras, dile a tu médico que prefieres no involucrarte en el proceso de toma de decisiones. Siempre puedes involucrarte más adelante, cuando te sientas más cómodo con la situación. Dile a tu médico quién deseas que tome decisiones sobre tu atención médica.
  • No estás obligado a recibir tratamiento. Algunas personas eligen no recibir ningún tipo de tratamiento. Las personas con tipos de cáncer muy avanzados a veces prefieren tratar el dolor y otros efectos secundarios de la enfermedad, para poder aprovechar al máximo el tiempo que les queda.

    Si eliges no recibir tratamiento, siempre puedes cambiar de opinión. Rechazar el tratamiento no significa que estarás solo: existen muchas maneras para controlar los efectos secundarios.

¿Cuál es el mejor tratamiento para ti? No hay una respuesta 100 por ciento correcta o incorrecta. Sin embargo, involucrarte en tu plan de tratamiento puede darte una mayor tranquilidad y puede permitirte enfocar tus energías en lo que más tienes que hacer: mantenerte sano durante el tratamiento.

April 26, 2016 See more In-depth