Trabajar en conjunto con tu médico para tomar decisiones acerca de tu tratamiento oncológico puede hacerte sentir más seguro al inicio de tu tratamiento. Descubre cómo puedes participar.

Escrito por personal de Mayo Clinic

Recientemente te han diagnosticado cáncer. Tu cabeza está dando vueltas. Y ahora tu médico quiere que revises las opciones de tratamiento oncológico y quiere ayudarte a decidir un plan.

Pero, ¿cómo decides un plan de tratamiento oncológico? A continuación, te damos cinco medidas que te ayudarán a convertirte en un socio de tu médico para determinar y guiar tu tratamiento oncológico.

Antes de explorar las diferentes opciones de tratamiento, establece algunas reglas. Te sentirás más cómodo con las decisiones que tomes con respecto al tratamiento oncológico si:

  • Decides cuánto quieres saber. Aunque la mayoría de las personas quieren saber exactamente cómo es el tratamiento y cuáles son sus posibilidades de supervivencia, otras prefieren lo contrario. Si no quieres conocer todos los detalles, avísale a tu médico.

    Asegúrate de que tu médico sepa si quieres que quien reciba las noticias sea otra persona que te ayudará durante este difícil momento.

  • Decides cómo quieres tomar decisiones con respecto a tu tratamiento. Es posible que quieras tomar tú mismo las decisiones. O tal vez prefieras que sea tu médico quien las tome. También es posible que quieras algo intermedio, para compartir el proceso de decisión con tu médico.

    Pensar en cómo manejaste decisiones difíciles en el pasado puede serte útil. Y puede ayudarte tener un amigo o un familiar cercano que te acompañe a las consultas y te ayude a decidir.

  • Tienes expectativas realistas. El médico puede darte estimaciones sobre lo que puedes esperar obtener de cada tipo de tratamiento. Los efectos secundarios exactos que estés dispuesto a tolerar dependerán de los beneficios que, probablemente, te brinde el tratamiento. Comunícale tus preferencias al médico.
  • Mantienes la atención sobre ti. No permitas que te presionen para elegir una determinada opción de tratamiento. Elige la que te resulte más cómoda.
  • Aceptas ayuda. Necesitarás apoyo durante el tratamiento. El apoyo puede venir de tu médico y de tus amigos y familiares.

    Si no te sientes apoyado en las decisiones que tomas, contáctate con grupos como la Sociedad Americana contra el Cáncer (American Cancer Society); allí podrán ponerte en contacto con sobrevivientes del cáncer que te pueden ayudar durante este proceso.

Puede ser útil que anotes tus expectativas y preferencias antes de reunirte con el médico. Esto puede ayudarte a expresar mejor tus esperanzas y sentimientos acerca del tratamiento oncológico.

Decidir qué es lo que quieres de un tratamiento puede ayudarte a reducir tus opciones. ¿Esperas una cura, una estabilización o simplemente un alivio de los síntomas?

Según el tipo y el estadio de cáncer, tus objetivos de tratamiento podrían ser:

  • Cura. Cuando se te diagnostica por primera vez, es probable que estés interesado en los tratamientos que curan el cáncer. Cuando la cura es posible, quizá estés dispuesto a soportar más efectos secundarios a corto plazo a cambio de la oportunidad de curarte.
  • Control. Si el cáncer se encuentra en un estadio avanzado o si los tratamientos anteriores no tuvieron éxito, podrías ajustar tu objetivo para controlar el cáncer. Distintos tratamientos pueden intentar reducir o suspender temporalmente el crecimiento del cáncer. Si este es tu objetivo, tal vez, no estés dispuesto a soportar los efectos secundarios de tratamientos más fuertes.
  • Comodidad. Si estás en un estadio final del cáncer o no has respondido a los tratamientos, podrías decidir que la comodidad es lo más importante para ti. Tú y tu médico trabajarán en conjunto para asegurarse de que no tengas dolor ni ningún otro síntoma.

Para tomar una decisión de tratamiento razonable, ten en cuenta el tipo de cáncer que padeces, su estadio y qué opciones de tratamiento están disponibles, y cuál es la probabilidad de que estos tratamientos funcionen en estas circunstancias. Habla con tu médico acerca de sitios web, libros y materiales educativos confiables para pacientes a fin de complementar tus conversaciones.

En ocasiones, los tratamientos oncológicos se usan en forma conjunta. Por ejemplo, es frecuente recurrir a cirugía o radiación junto con quimioterapia. A veces, los médicos derivan a los pacientes para que se realicen un tratamiento que se usa después del tratamiento principal a modo de terapia adyuvante.

Compara los beneficios y los riesgos de los diferentes tratamientos oncológicos para decidir qué tratamientos cumplen con tus objetivos. Clasifica los tratamientos que estés considerando según sus ventajas y desventajas.

Algunos de los aspectos que deberías considerar sobre cada tratamiento son los siguientes:

  • Efectos secundarios. Tómate un tiempo para revisar los efectos secundarios de cada tratamiento y decidir si valdrá la pena soportarlos o si no podrás manejarlos. El médico puede darte una buena idea de la frecuencia que tienen los distintos efectos secundarios en cada tratamiento y explicarte las opciones para controlar los efectos secundarios a fin de hacer más tolerable el tratamiento.
  • Efectos del tratamiento en tu vida. Considera de qué manera el tratamiento afectará tu vida diaria. ¿Tendrás que ausentarte del trabajo durante un día o por varias semanas? ¿Cómo cambiará tu rol en la familia? ¿Tendrás que viajar para recibir el tratamiento? ¿De qué manera el tratamiento afectará tu capacidad para encontrar un empleo o conservarlo? Debes saber que tienes determinados derechos conforme a la Ley de Estadounidenses con Discapacidades, la cual comprende a los pacientes con cáncer y puede ayudarte a conservar tu empleo.
  • Los costos financieros del tratamiento. Investiga qué tipos de tratamiento incluirá la cobertura de tu seguro. Si un tratamiento o una parte del tratamiento no están cubiertos, ¿puedes pagarlos? Para asegurarte, llama a tu compañía de seguro.
  • Tu estado de salud general. Si tienes otras afecciones, pregúntale al médico qué efecto tendrá el tratamiento en tu salud. Por ejemplo, los corticoesteroides se utilizan con frecuencia en personas con cáncer. Esto podría complicar el tratamiento de la diabetes y afectar el riesgo de tener cataratas, hipertensión y osteoporosis.

Tus valores y metas personales marcarán la diferencia a la hora de determinar qué tratamiento es el indicado para ti. Solo tú puedes decidir qué tipo de tratamiento se adaptará mejor a tu vida. Sin embargo, no tienes que tomar una decisión y conservarla para siempre. Es muy posible que puedas cambiar de opinión durante el tratamiento, y está bien.

Comunicarte de manera eficaz con tu médico es la mejor manera de asegurarte de que obtienes la información que necesitas para tomar una decisión informada. Para facilitar la comunicación con el médico, intenta hacer lo siguiente:

  • Habla cuando no comprendas algo. Si necesitas más explicación o clarificación, dile al médico. Si no lo dices, el médico puede pensar que estás comprendiendo.
  • Escribe las preguntas por adelantado. Las consultas pueden ser estresantes y emotivas. No esperes recordar todas las preguntas que quieres hacer.
  • Registra tus conversaciones. Trata de llevar un registro de lo que dice el médico tomando notas. También podrías preguntarle si puedes grabar la conversación. Este registro será un buen lugar donde consultar si tienes preguntas más adelante.
  • Concurre con un acompañante. Si te sientes cómodo al compartir tu información médica con un amigo o familiar, pídele que te acompañe para tomar notas. Luego, tendrás a otra persona con la que puedes hablar de tus decisiones sobre el tratamiento.
  • Conserva copias de tus expedientes médicos. Pide copias de tus expedientes médicos y llévalas a cada consulta.

No esperes que tú y el médico se entiendan por completo después de una consulta; puede llevar un tiempo antes de que ambos sientan que están en la misma sintonía.

Mientras tomas las decisiones con respecto a tu tratamiento con el médico, ten en cuenta estos puntos:

  • Tómate el tiempo que necesites. Si bien recibir un diagnóstico de cáncer podría hacerte sentir como si tuvieras que tomar decisiones de inmediato para comenzar con el tratamiento, en la mayoría de las situaciones tienes tiempo para hacerlo. Pregúntale al médico cuánto tiempo tienes para decidirte.
  • Siempre puedes cambiar de opinión. Tomar una decisión sobre el tratamiento ahora no te limita a esa opción. Cuéntale al médico si estás reconsiderando tu elección. Tener efectos secundarios considerables podría hacer que quieras cambiar tu plan de tratamiento.
  • Puedes pedir una segunda opinión. No tengas miedo de ofender a tu médico si deseas obtener una segunda opinión. La mayoría de los médicos comprenden la necesidad de una segunda opinión cuando el paciente se enfrenta a una decisión importante.
  • No tienes la obligación de involucrarte en las decisiones relacionadas con el tratamiento. Si así lo consideras, dile a tu médico que prefieres no involucrarte en el proceso de toma de decisiones. Siempre puedes involucrarte más adelante, cuando te sientas más cómodo con la situación. Dile a tu médico quién deseas que tome decisiones sobre tu atención médica.
  • No estás obligado a recibir tratamiento. Algunas personas eligen no recibir ningún tipo de tratamiento. Las personas con tipos de cáncer muy avanzados a veces prefieren tratar el dolor y otros efectos secundarios de la enfermedad, para poder aprovechar al máximo el tiempo que les queda.

    Si eliges no recibir tratamiento, siempre puedes cambiar de opinión. Rechazar el tratamiento no significa que estarás solo: existen muchas maneras para controlar los efectos secundarios.

¿Cuál es el mejor tratamiento para ti? No hay una respuesta 100 por ciento correcta o incorrecta. Sin embargo, involucrarte en tu plan de tratamiento puede darte una mayor tranquilidad y puede permitirte enfocar tus energías en lo que más tienes que hacer: mantenerte sano durante el tratamiento.

April 26, 2016