¿Cuáles son los tratamientos alternativos para el cáncer que vale la pena probar?

Estos 10 tratamientos alternativos para el cáncer han mostrado que pueden ayudar a la gente con cáncer. Habla con tu médico si estás interesado en probarlos:

  • Acupuntura. Durante el tratamiento de acupuntura, un profesional insertará pequeñas agujas en tu piel en puntos precisos. Los estudios muestran que la acupuntura puede ser útil para aliviar la náusea provocada por la quimioterapia. La acupuntura también puede ayudar a aliviar ciertos tipos de dolor en las personas con cáncer.

    La acupuntura es segura si la realiza un profesional, que utiliza agujas estériles. Pide a tu médico los nombres de profesionales de confianza. La acupuntura no es segura si estás tomando anticoagulantes o si tienes un recuento sanguíneo bajo, por lo que debes consultarlo primero con tu médico.

  • Aromaterapia. La aromaterapia utiliza aceites con aroma para provocar una sensación de calma. Los aceites, impregnados de aromas como la lavanda, pueden aplicarse en tu piel durante un masaje o agregarse al agua con la que te bañas. Además, los aceites con aroma pueden calentarse para liberar sus aromas en el aire. La aromaterapia puede ser útil para aliviar la náusea, el dolor y el estrés.

    La aromaterapia puede ser realizada por un profesional o por cuenta propia. La aromaterapia es segura, a pesar de que los aceites que se aplican en tu piel pueden provocar reacciones alérgicas. Las personas con cáncer que son sensibles al estrógeno, como algunas que tienen cáncer de mama, deben evitar aplicarse grandes cantidades de aceite de lavanda y aceite del árbol del té en la piel.

  • Ejercicio. El ejercicio puede ayudarte a controlar los signos y síntomas durante y después del tratamiento de para el cáncer. El ejercicio ligero puede ayudarte a aliviar la fatiga y la tensión, así como a dormir mejor. En la actualidad, muchos estudios muestran que un programa de ejercicios puede ayudarte a vivir más tiempo con cáncer y mejorar tu calidad de vida.

    Si aún no te has ejercitado de manera regular, consulta a tu médico antes de iniciar con un programa de ejercicio. Empieza poco a poco, agrega más ejercicio a medida que pasa el tiempo. Intenta hacer por lo menos 30 minutos de ejercicio la mayoría de los días de la semana.

  • Hipnosis. La hipnosis es un estado profundo de concentración. Durante una sesión de hipnoterapia, un terapeuta puede hipnotizarte al hablar con una voz amable, que te ayuda a relajarte. Entonces, el terapeuta te ayudará a enfocarte en objetivos, tales como controlar tu dolor y reducir tu tensión.

    La hipnosis puede ser útil para las personas con cáncer que experimentan ansiedad, dolor y estrés. Además, puede ayudar a evitar la náusea y el vómito anticipatorios que pueden ocurrir si la quimioterapia te ha hecho vomitar en el pasado. La hipnosis es segura cuando es realizada por un terapeuta certificado. Sin embargo, indícale a tu terapeuta si tienes antecedentes de enfermedades mentales.

  • Masaje. Durante un masaje, el profesional amasa tu piel, músculos y tendones en un esfuerzo para aliviar la tensión muscular, el estrés y estimula la relajación. Existen diferentes métodos de masaje. El masaje puede ser ligero y suave o puede ser profundo con mayor presión.

    Los estudios han encontrado que el masaje puede ayudar a aliviar el dolor en las personas con cáncer. Además, también ayuda a aliviar la ansiedad, la fatiga y la tensión.

    El masaje puede ser seguro si trabajas con un terapeuta bien capacitado en masajes. Muchos centros para el cáncer cuentan con terapeutas especializados en masajes o tu médico puede referirte con un terapeuta especializado en masajes, que regularmente trabaja con personas con cáncer.

    No vayas a que te den un masaje si tienes un recuento sanguíneo bajo. Pide a tu terapeuta que evite masajear cerca de tus cicatrices quirúrgicas, las áreas del tratamiento de radiación o los tumores. Si tienes cáncer de huesos u otras enfermedades en tus huesos, tal como osteoporosis, pide a tu terapeuta ejercer poca presión, en vez de hacer un masaje profundo.

  • Meditación. La meditación es un estado profundo de concentración cuando enfocas tu mente en una imagen, sonido o idea, como un pensamiento positivo. Cuando te encuentres meditando, también puedes hacer respiraciones profundas o ejercicios de relajación. La meditación puede ayudar a la personas con cáncer, al aliviar la ansiedad y el estrés.

    Por lo general, la meditación es segura. Puedes meditar tú mismo durante algunos minutos, una o dos veces al día o puedes tomar clases con un instructor.

  • Terapia musical. Durante las sesiones de terapia musical, puedes escuchar música, tocar instrumentos, cantar o escribir canciones. Una terapeuta musical capacitado puede guiarte a través de actividades diseñadas para cumplir con tus necesidades específicas, o puedes participar en una terapia musical en un entorno grupal. La terapia musical puede ayudarte a aliviar el dolor y controlar la náusea y el vómito.

    La terapia musical es segura y no necesitas tener ningún talento musical para participar. Muchos centros médicos cuentan con terapeutas musicales certificados.

  • Técnicas de relajación. Las técnicas de relajación son formas de concentrar tu atención en calmar tu mente y relajar tus músculos. Las técnicas de relajación pueden incluir actividades como ejercicios de visualización o relajación progresiva de los músculos.

    La técnicas de relajación pueden ser útiles para aliviar la fatiga y la ansiedad. También pueden ayudar a las personas con cáncer para dormir mejor.

    Las técnicas de relajación son seguras. Por lo general, un terapeuta te guía a través de estos ejercicios y eventualmente podrás hacerlos solo o con la ayuda de videos de relajación guiada.

  • Tai chi. El tai chi es una forma de ejercicio que incorpora movimientos suaves y respiración profunda. El tai chi puede ser impartido por el instructor o puedes aprenderlo por tu cuenta con ayuda de libros y videos. Practicar tai chi puede ayudar a liberar la tensión.

    Por lo general, el tai chi es seguro. Los movimientos lentos del tai chi no requieren mucha fuerza física y los ejercicios pueden adaptarse fácilmente a tus propias habilidades. Aún así, habla con tu médico antes de empezar con el tai chi. No hagas ningún movimiento de tai chi que te provoque dolor.

  • Yoga. El yoga combina estiramientos con respiraciones profundas. Durante una sesión de yoga, colocas tu cuerpo en diferentes posiciones que requieren flexión, torsión y estiramiento. Existen muchos tipos de yoga, cada uno con sus propias variaciones.

    El yoga puede proporcionar un poco de alivio del estrés de las personas con cáncer. Además, el yoga ha mostrado mejorar el sueño y reducir la fatiga.

    Antes de iniciar una clase de yoga, pide a tu médico que te recomiende un instructor que trabaje de manera regular con personas con problemas de salud, como el cáncer. Evita las posiciones del yoga que te provoquen dolor. Un buen instructor puede darte posiciones alternativas que sean seguras para ti.

Te darás cuenta de que algunos tratamientos alternativos trabajan bien juntos. Por ejemplo, respirar profundo mientras recibes un masaje puede ayudarte a liberar más la tensión.

Dec. 23, 2014 See more In-depth